“Marca” es el signo distintivo que tiene como función diferenciar algo en el mercado; en derecho de propiedad intelectual, no es “marca” aquello que carece del elemento distintivo o que se califique a sí mismo.

La claridad en lo anterior es fundamental para comprender por qué el nombre “Nayib Bukele” ha logrado posicionarse con un ritmo acelerado en nuestro país y fuera de éste, desquebrajando la partidocracia, generando esperanzas en los salvadoreños, de hecho actualmente es considerado un líder que está revolucionando el mundo, debido a la habilidad natural con la que Bukele lee y descifra lo que el momento de la historia exige, algo extremadamente escaso dentro del contexto político, inclusive muchos políticos de generales conocidas buscan subirse al tren que él está conduciendo.

Pero poniendo las cosas en su lugar, es básico aceptar que Bukele ha marcado un antes y un después en la política, al menos salvadoreña y continúa bajo una constante evolución; esa fuerza ha sido capaz de dejar al límite del abismo al partido FMLN, con quien tuvo un divorcio complicado, siendo expulsado por temor de los “cupuleros” al creciente respaldo y popularidad que tomaba.

Otra aspecto que debe visualizarse es que Nayib Bukele llegó a la política como un joven sin necesidad de entrometerse en ese mar turbulento, él nunca ha escondido que desde su juventud tuvo cargos dirigenciales en las empresas familiares, lo que le permitía tener una vida llena de comodidades, por ello resalto la sed que tuvo y sigue teniendo por cambiar la realidad de muchas familias, así como para que la función pública modificara aquella visión de trabajar mínimamente por la población, cambiándolo por el ideal de proveer lo mejor al pueblo. 

Poco a poco Bukele fue convirtiéndose en el elemento distintivo en la política, su estilo natural sumado a un discurso inclusivo alcanzó y agradó a los oídos de sectores que habían sido ignorados por años, además de construir gestiones muy bien evaluadas por la población, materializando proyectos atractivos, dándole un nuevo matiz al servicio público.

Muchos de los “Quijanos”, “Medardos”, “Párkeres” de la Política contribuyeron  a que el signo distintivo “Bukele” tomara aquella frescura que tanto se busca en una marca y es tan complicada de encontrar, no solo por lo mal que han hecho las cosas y el rastro de corrupción en sus huellas que ya se percibía en odio de la población, sino que lo atacaban por detalles que la sociedad sí valora, como su rebeldía al decir las cosas, el desafío por hacer proyectos atrevidos, o incluso el exponer sus propios gustos, usar gorra o no, corbata o no, hasta su forma de vivir en familia, sin olvidar aquella frase: “estás muy jovencito” 

Bukele logró formar un signo que lo distingue de los demás políticos, su nombre ha generado confianza, se nota su capacidad de romper paradigmas, él luchó en contra de un sistema que lo quiso excluir en su candidatura a la presidencia, y les ganó, no solo al sistema sino también en las urnas,  además ha sabido rodearse de personas que confían en él y con trabajo han visualizado las artes, la inclusión, el trabajo en las comunidades, han propiciado espacios académicos, han mejorado instalaciones de centros escolares, han dignificado a los vendedores, han hecho fiestas atractivas para las niñas y niños, además de fomentar la creación de espacios familiares y cada una de esas cosas no han sido en vano, pues ello sumado al fortalecimiento de la policía nacional civil, de quienes ahora sí se ve la presencia en las calles, en las colonias, ha dado como resultado una baja considerable de homicidios, todo es un trabajo conjunto. 

Bukele proyecta el perfil de un presidente moderno, tecnológico, que gobierna desde las redes sociales, con un estilo adelantando, su primer gesto como presidente fue hacerse una selfie, cosa que repitió en la sede de las Naciones Unidad, conducta que para algunos significó una falta de respeto, pero Bukele lo ha entendido muy bien, y es que aquella definición de persona del siglo I que demandaba “mente sana en cuerpo sano”, ha quedado atrás, evolucionando a tres dimensiones que distinguen a una sola persona: mente, cuerpo y la realidad virtual, que forman al ser humano actual; es fundamental la presencia en los medios tecnológicos para percibirse cercano a las personas debido al cargo que representa. 

De hecho este buen manejo de la realidad virtual, su constancia en Twitter, Facebook, Instagram, le ha permitido gozar de presencia en el mundo, puede estar más cerca de las necesidades de las personas, de escuchar las opiniones, de reorientarse, de aclarar, de decidir; muchos personajes políticos siguen con la idea de hacer política comprando medios de comunicación, no han comprendido que aquel “cuarto poder” con el que antes se les llamaba ha desaparecido, pues estamos a un solo “tap” de descubrir lo que nos interesa, quedando atrás aquellas prácticas de regalar escobas, huacales, camisas, pelotas, vasos, pegando publicidad en postes, sobrevalorando la televisión, la radio, políticos que no se han adaptado a la nueva era, consecuencia de no propiciar renovación dentro de sus partidos, de negar espacio a la juventud, cavando su propio agujero. 

Sin darnos cuenta la exigencia para Nayib y su gestión ha crecido, y eso es muy bueno para nuestra gente, hoy se le reclama por no terminar en 72 horas un puente, antes ni se esperaba que los construyeran; las elecciones más próximas serán una muestra de cómo estamos cansados de políticos hipócritas, que buscan solo intereses particulares, que pactan con pandillas sin importar las muertes que esto ha ocasionado en las familias salvadoreñas.

Toda esta marca “Bukele” ha traído beneficios a este país, su nombre pesa, hay que aceptarlo, y pese a que la exposición de una marca puede jugar en contra al ser imitada cuando se persiguen fines de enriquecimiento empresarial, en este caso en el mundo político sin duda  surgirá un efecto multiplicador, pues lo que el servicio público busca es lograr objetivos sociales que propicien mejores condiciones de vida, de desarrollo para las personas en educación, salud, trabajo; por ello no dudo que la forma en que gobierna Bukele podrá ser repetida por otros líderes mundiales, pues así lo exige la época.

Algo con lo que hay que tener mucho cuidado es que como toda marca exitosa puede tender a extra valorarse, pues muchos de sus funcionarios se han visto cobijados por su buena gestión, pero no han destacado por la forma en que trabajan en sus ministerios, esto es algo que debería preocupar a Nayib pues así como su marca se apareja a estos funcionarios, asimismo un mal acto de los funcionarios puede serle atribuido, como el caso de Osiris Luna, director de Centros Penales, que viajó en un jet privado a México o la nula transformación del Instituto Salvadoreño del Seguro Social, cosas que de igual forman tienden a extra dimensionarse en contra de Nayib.

Definitivamente hay que entender que la realidad virtual es parte de nuestra vida, esa es la dirección que la globalización ha cosechado, y debemos de aceptarlo para caminar en la dirección adecuada, velando siempre por el respeto de los Derechos Humanos, la lucha por la Justicia Social, la inversión en la transparencia, por romper el machismo, por invertir en nuestra niñez, por la equidad entre las personas. Esperemos por el bien de nuestro hermoso país, que esa garantía impersonal que da una sensación de satisfacción, de esperanza y de mejores tiempos, continúe. 

Sobre el Autor: Edwin Nóchez, director de la Revista Enfoque Jurídico.