¿Qué clase de asesina a sangre fría planea tanto un crimen grave como el homicidio de su hijo recién nacido, para terminar realizándolo en la letrina de su propia casa, en la letrina de la casa donde trabaja, en la letrina de una escuela pública o un centro comercial, para finalmente desmayarse ensangrentada a escasos metros del lugar del hecho? La respuesta parece bastante obvia, una persona que no es asesina, y se ve superada por lo que está pasando en ese momento.

Ensayo sobre la presunción de inocencia en tres instancias: El caso de Evelyn Beatriz Hernández Cruz

“¿Usted podría asegurar con certeza que el daño encontrado en los pulmones y que ha sido calificado por usted como neumonía aspirativa fue causada por aspiración de meconio o por otro tipo de material fecal?

NO, NO PUEDO ASEGURARLO”

________________________________________________________________________

Oswaldo Feusier

A) Introducción: Casos de una duda.

¿Qué sucedió en esa pequeña fosa séptica? Es la pregunta más importante de todas, la interrogante central que define el caso de Evelyn Beatriz, una duda que mantiene en vilo a la administración de justicia salvadoreña desde hace más de tres años, tres instancias judiciales y también tres años de prisión preventiva en cárcel de mujeres de Ilopango, una duda que inició en horas indeterminadas (la Fiscalía nunca proporcionó en su acusación una hora precisa o aproximada) del seis de abril del 2016, en una pequeña fosa séptica del cantón “El Carmen” del departamento Cuscatlán, cuando EVELYN BEATRIZ, de dieciocho años de edad para ese entonces, ingresó y expulsó a un recién nacido de sexo masculino, para posteriormente perder la consciencia y ser llevada al Hospital Nacional “Nuestra Señora de Fátima” de Cojutepeque, el último lugar al que Evelyn acudiría antes que el Estado la privara de libertad por los siguientes tres años.

En lo que sigue a continuación, narraré la forma en que se contestó esta duda en el camino que siguió EVELYN BEATRIZ HERNÁNDEZ CRUZ a través de una acusación fiscal obscura y plástica, un tribunal de Sentencia y sus conclusiones inverosímiles, una Cámara de lo Penal y sus consideraciones inconstitucionales, y la misma Sala de lo Penal de la Corte Suprema de Justicia, en lo que pretende ser una crónica incipiente de un proceso judicial que gira en torno a un concepto central en un Estado Democrático de Derecho: Cómo tratamos la duda judicial de nuestros ciudadanos frente a la potencial imposición de dolor a través de una condena.

B) La duda en papel carbón.

Los casos de homicidio en recién nacido parecen calcados con el mismo molde: Una imputada, casi con seguridad joven y pobre, en su último trimestre de embarazo tiene un parto en un retirado lugar, que suele oscilar entre una fosa séptica de su casa o un baño público de un centro comercial, la casa de sus patrones, o incluso en un centro escolar público, como se puede observar, la palabra “público” se repite bastante en estas narrativas.

Los familiares de la gestante, vecinos o conocidos, se percatan del embarazo hasta ese preciso momento, siendo la joven apresada por cometer uno de dos errores: 1) Asistir a un centro de salud público (no hay un solo caso reportado en hospitales privados) en donde la paciente es señalada y detenida, o bien, 2) Llamar telefónicamente a la seguridad pública, cortesía de un familiar o persona cercana que asustada, informa a la policía lo acontecido, haciéndose presentes los agentes de autoridad al lugar, y luego de verificar lo sucedido, presumen lo peor y realizan la detención administrativa, primer escalón en un abanico de detenciones que durará varios meses, cuando no, años.

Se trata de casos homogéneos, fáciles de identificar y con un problema básico central, pues al ser cometidos en un lugar apartado, frente al manifiesto desconocimiento de amigos o  familiares y el palmario silencio de la gestante, no es posible saber a ciencia cierta si existe desconocimiento, miedo, caso fortuito, imprudencia, dolo o incluso premeditación o alevosía, abriéndose el telón para el aparecimiento de la interrogante que definirá la suerte del caso ¿Qué pasó en esa fosa séptica o baño público?.

En ocasiones, y como veremos a continuación, la pregunta en sí no es tan importante como quién hace la pregunta.

C) Una duda, muchas respuestas.

En sociología jurídica, se llama “enfoque actitudinal” a aquella aproximación que pretende explicar los mecanismos de decisión judicial, subrayando la importancia de los valores ideológicos o creencias particulares de los jueces en la toma de decisiones[1]. Frente al enfoque “actitudinal”, se suele colocar el “enfoque legalista”, según el cual, la ley y la jurisprudencia son los únicos factores determinantes en la resolución judicial.

¿Qué es lo determinante en una resolución judicial? Las creencias e ideologías personales, ocultas e inescrutables del juzgador, o la letra objetiva e inamovible de la ley y Constitución. Si algo es claro en los casos de homicidio en recién nacido, es que la garantía de igualdad ante la ley no significa mucho, pues casos similares, cuando no con una idéntica base fáctica, son tratados y resueltos de las maneras más diversas, y hasta creativas. La anterior afirmación, fue verificada en mi investigación “Pasado y presente del delito de aborto en El Salvador”[2] en la cual se procedió al estudio de 28 sentencias definitivas sobre el delito de aborto y homicidio en recién nacido encontradas en la base de datos “master lex”.

En la publicación, lo que más llama la atención para los propósitos del presente ensayo, es la variabilidad de los criterios en los casos de homicidio en recién nacido para deducir o responder la pregunta central en estos casos: ¿Qué pasó en el interior de esa pequeña fosa séptica o baño público o privado? Citando un primer caso, la resolución bajo la referencia 0131-06-2006 del uno de febrero del 2006, dictada por el Tribunal Cuarto de Sentencia de San Salvador, la secrecía y silencio de la gestante solo puede ser leído como “dolo” o intención, e incluso como una suerte de premeditación, tal como deja ver la siguiente afirmación lapidaria:

“La experiencia general demuestra que quien oculta un embarazo con maniobras disimuladoras del crecimiento de su vientre guardando silencio sin comunicarlo a nadie, significa que la mujer está elaborando un plan para deshacerse del fruto de la concepción, es decir del bebé que está por nacer (…)”[3].

La fuerza y seguridad impresa en estos pocos renglones no deja lugar a la duda, el ocultamiento es igual a la disimulación, y la disimulación es igual a la elaboración de un plan criminal, reprensible y malévolo. Una consideración que choca diametralmente con lo afirmado por el Tribunal de Sentencia de Chalatenango, en la resolución 0901-35-2002 del veintitrés de septiembre del 2002, según la cual:

“(…) se sostiene por este tribunal que del indicio de ocultar el embarazo, no puede inferirse inequívocamente que la intención de la imputada era solo de matar a su hijo, ya que pudo existir esa posibilidad, pero también pudo existir la intención de regalar a su hijo o abandonarlo en algún lugar para que alguien se hiciera cargo del mismo; esto se infiere porque si no quería el producto de su concepción pudo eliminarlo o interrumpir su embarazo con anterioridad al parto, lo cierto y concreto es que lo preservó”[4].

Como se puede observar, para este segundo tribunal “ocultar el embarazo” no es disimulación o “elaboración de un plan”, abriéndose a un plexo amplio de posibilidades de las cuales se prefiere utilizar la menos grave. Se trata del mismo hecho: “ocultar un embarazo”, un mismo acto con interpretaciones diametralmente opuestas, y repercusiones también opuestas, pues mientras que en el Tribunal Cuarto de Sentencia de San Salvador, el silencio representó doce años de prisión por la comisión del delito de “Homicidio Agravado Tentando”, en el Tribunal de Sentencia de Chalatenango el silencio solo permitió una condena de cuatro años por “Homicidio Culposo”.

Pero los ejemplos continúan: para el Tribunal Sexto de Sentencia de San Salvador, en la sentencia bajo la referencia 0121-30-2003, los mismos elementos, un embarazo y un parto secreto, incluso permite constituir una excluyente de responsabilidad penal que exime la pena, pues a criterio de ese tribunal

“…los indicios apuntan a que el contacto físico de las manos de (…) y la recién nacida, fue lo que ocasionó su muerte. Pero éstos indicios no permiten determinar bajo ningún concepto si existió o no acción en este caso (aún en el peor de los casos si ello obedeció a una situación de necesidad, en que por evitar el dolor se violentó a la menor); por eso es que se plantean las posibilidades que el estrangulamiento haya sido producto del mismo dolor atendiendo a que la imputada era primeriza o si fue producto de una voluntad (…)impulsada la misma para evitar sufrir las consecuencias de reproche por parte de su familia”.

Sin embargo, el caso más llamativo que he encontrado, es el conocido por el Tribunal Segundo de Sentencia de la ciudad de Santa Ana, el veinticuatro de junio del 2004, bajo la referencia P0202-100-2004, un caso en el que se conocen hechos sustancialmente idénticos a los relacionados más arriba, es decir:

“la acusada (…) se practicó ella misma el parto dejando a su hija recién nacida  **********************, envuelta en un papel periódico con el cordón umbilical y la placenta unida a la misma, en peligro de perder su vida, debido a las condiciones inhumanas en que fuere abandonada, quien fuere encontrada por vecinos del lugar, quienes dieron aviso a la policía, llegando elementos de la corporación policial al lugar relacionado, como a eso de las cinco horas con cincuenta minutos, quienes la condujeron hacia el Hospital San Juan de Dios de esta ciudad, lugar donde recibió asistencia médica, capturándose inmediatamente a la acusada a las siete horas con cuarenta minutos del mismo día”[5]

Muy a pesar de las duras condiciones antes descritas de abandono al recién nacido, que no tienen nada de diferente a las narradas en los primeros tres casos, en Vista Pública estos hechos, inicialmente calificados como “Homicidio”, fueron calificados como “Abandono y desamparo de persona”, un delito cuya pena máxima de prisión es de tres años, y que fue precisamente la impuesta a la imputada (una sanción, por supuesto, excarcelable).

La conclusión de los anteriores extractos, no parece tan conforme a lo que suelen precisar las perspectivas “legalistas” del actuar judicial o el mismo principio de igualdad en su perspectiva más formal: A veces el problema no es tanto la ley que resuelve la duda, sino más bien, quien contesta la pregunta, la última palabra la tiene el juez y su capacidad de enfrentar y reconocer la existencia de la duda en todas sus dimensiones, a la acusada solo le resta cruzar los dedos, y esperar que se encuentre con el funcionario “correcto”.

D) El caso de Evelyn Beatriz según la defensa: Dos dudas fundamentales.

El caso de Evelyn Beatriz Hernández es otro ejemplo de dudas en el delito de Homicidio en recién nacido, el caso en sí, es una cadena de preguntas que han sido analizadas y respondidas de diferente forma a lo largo de tres instancias en más de tres años de procesamiento penal. La defensa de Evelyn Beatriz Hernández, por ejemplo, centró su estrategia defensiva en dos interrogantes centrales:

  1. ¿Conocía Evelyn su estado de embarazo?

Se trata de una primera duda fundamental, que puede surgir a partir de la declaración de la misma madre de Evelyn, María Josefina Cruz, quien afirmó con claridad en la primera Vista Pública que desembocó en su condena en julio del 2017, que:

“(…) Ella no sabía que su hija estaba embarazada, no sabía que su hija tenia novio, no, no notó cambios en el cuerpo de su hija (…) ella le dijo “no mamá, no tengo nada” (Declaración de MARÍA JOSEFINA CRUZ, madre de EVELYN BEATRIZ, renglones 5 al 9 de la página 44 de la Sentencia Definitiva que condena a Evelyn)

Una duda que también surge con la declaración de Maryori Liseth González, promotora de salud de la localidad donde vivía EVELYN, quien se acercó a esta última debido a rumores de terceras personas sobre el supuesto embarazo de Evelyn (rumores que nunca se lograron precisar de quiénes provenían), un acercamiento que fue infructuoso pues “igual, ella dijo que no estaba embarazada (…) ella igual se quedó y no supo decir nada y que no estaba embarazada” (Declaración de MARYORI LISETH GONZÁLEZ, Promotora de Salud, renglones 9 al 15 de la página 54 de la Sentencia Definitiva que condena a Evelyn).

Debemos recordar que en medicina, es factible hablar del fenómeno o síndrome de “negación del embarazo”, una inusual condición que según la doctora Liji Thomas, del portal news-medical.net consiste en “la condición en la cual una mujer niega que ella está embarazada. En 20 semanas del embarazo, se encuentra en 1 de 475 mujeres, pero la incidencia disminuye a 1 en 2500 en el alumbramiento”, y que se puede presentar en tres variantes: a) Negación penetrante: esto implica a la mujer que no permite que la existencia del embarazo incorpore su conciencia (el 36% de los casos), b) Negación afectiva: la mujer es consciente que ella está embarazada, pero está poco dispuesta permitir que afecte a sus sensaciones sobre la acción, o que tome el cuidado de sí misma y el feto durante el embarazo (los 52%), y, c) Negación persistente: la negación acompaña a la percatación del embarazo en el tercer trimestre (el 11%), mientras que el alumbramiento se puede asociar a reacciones de la disociación o de conversión.

En cuanto a las causas de este trastorno de disociación, J. Martín Maldonado Durán (profesor del Departamento de Psiquiatría de la Universidad de Kansas), Teresa Lartigue (miembro para Latinoamérica del Comité de Mujeres y Psicoanálisis de Asociación Psicoanalítica Internacional) y Felipe Lecannelierc (Director de la Unidad de Intervención Temprana. Universidad del Desarrollo, Santiago de Chile), expresan las siguientes ideas:

“No hay un “tipo de mujer” que niegue el embarazo, se trata de un fenómeno heterogéneo. Puede haber una asociación con antecedentes de maltrato físico o sexual en la mujer, recuerdos traumáticos y fantasías inconscientes de agresión contra el feto, que son reprimidas. Es claro que cada caso debe abordarse individualmente. En casos graves, el bebé puede no recibir atención después del nacimiento y morir o requerir resucitación. Ha habido múltiples reportes de mujeres que repentinamente dan a luz en un sanitario y no sabían hasta entonces que había un embarazo”[6]

En cuanto a la frecuencia del padecimiento, los profesionales estiman que:

“la negación del embarazo ocurre con una frecuencia de uno en 475 nacimientos. Esta definición es amplia e incluye aquellas mujeres cuya preñez no se ha diagnosticado hasta después de la vigésima semana. La frecuencia de la gestación negada hasta el momento del parto se ha estimado de alrededor de un caso en 2,455. Estas aproximaciones están basadas en un estudio de población en Berlín. Es un problema relativamente frecuente” [7].

A mi criterio particular, hay un hecho indiciario que siempre me generará sospechas sobre la presencia del trastorno de negación del embarazo en el caso de EVELYN, o similares a los de EVELYN, se trata del mismo hecho que permite descalificar la supuesta “planeación” del homicidio que dedujo el Tribunal Segundo de Sentencia de San Salvador para el caso arriba relacionado, un hecho que puede sintetizarse en una simple pregunta: ¿Qué clase de asesina a sangre fría planea tanto un crimen grave como el homicidio de su hijo recién nacido, para terminar realizándolo en la letrina de su propia casa, en la letrina de la casa donde trabaja, en la letrina de una escuela pública o un centro comercial, para finalmente desmayarse ensangrentada a escasos metros del lugar del hecho? La respuesta parece bastante obvia, una persona que no es asesina, y se ve superada por lo que está pasando en ese momento.

Lo anterior, por supuesto, nos lleva a una segunda pregunta explotada por la defensa.

  1. ¿Pudo Evelyn Beatriz evitar el resultado de muerte?

En derecho penal existe una premisa fundamental: No se puede exigir el cumplimiento del ordenamiento jurídico cuando este cumplimiento implique un peligro para la vida de quien realiza tal cumplimiento. Por esta simple razón, el artículo 175 del Código Penal (Omisión del Deber de Socorro), solo nos obliga a ayudar a una persona en peligro manifiesto y grave cuando el salvador “pudiera hacerlo sin riesgo propio o de tercero”, habilitando también dos excluyentes de responsabilidad para el resto de situaciones: El estado de necesidad (Art. 27 numeral 3 del Código Penal), o bien la inexigibilidad de otra conducta (art. 27 numeral 5 del Código Penal).

La premisa se puede sintetizar en un simple aserto básico: “Pedir a un ciudadano que arriesgue su vida o integridad física por cumplir el derecho, es tanto como exigirle que incumpla el derecho”.

Por supuesto, en el caso de EVELYN BEATRIZ esto nos lleva a una pregunta fundamental ¿Qué tanto puede cumplir sus deberes como ciudadana ejemplar una joven de 18 años que atravesaba un shock hipovolémico al momento de realizar los hechos por los cuales se le acusada? No se trata de una especulación al azar, la doctora ANA CECILIA AGUILAR ECHEGOYÉN, quien también declaró como perito en la Vista Pública de julio del 2017 en que fue condenada EVELYN BEATRIZ, expresó a preguntas de la defensa lo siguiente:

“Doctora también ha referido que en algunos partos las mujeres tienen abundante pérdida de sangre, ¿Esta pérdida de sangre podría repercutir en el estado neurológico de consciencia de parto de la madre? Puede ser, si la hemorragia es masiva la paciente puede entrar en un shock hipovolémico” (Declaración de ANA CECILIA AGUILAR, Ratificación oral de la pericia, renglones 5 al 11 de la página 18 de la Sentencia Definitiva que condena a Evelyn)

En este punto, debemos recordar lo que nos dice el doctor Jesse Bork[8], un shock hipovolémico es “una afección de emergencia en la cual la pérdida grave de sangre o líquido hace que el corazón sea incapaz de bombear suficiente sangre al cuerpo. Este tipo de shock puede hacer que muchos órganos dejen de funcionar”, entre los síntomas que puede presentar se encuentran: ansiedad o agitación, piel fría y pegajosa, confusión, disminución o ausencia de gasto urinario, debilidad general, piel de color pálido (palidez), respiración rápida, sudoración, piel húmeda y pérdida del conocimiento. Recordemos en este punto, que la madre de Evelyn Beatriz narra una pérdida de la consciencia de la misma, razón suficiente para llevarla al centro asistencial en el cual fue apresada.

Sin embargo, hay un cuestionamiento más profundo que lo anterior en este apartado, pues aun superando todas las anteriores dudas y logrando una respuesta sobre las mismas, sobrevive un cuestionamiento final: ¿Causó directamente Evelyn Beatriz la muerte del recién nacido, o se trató de una complicación natural de un parto extrahospitalario largo y complicado?

De nuevo, no estamos frente una pregunta al azar, sino de una polémica fundamental que ocupó buena parte de la Vista Pública, y es que sucede que al interior de los bronquios del recién nacido fallecido se encontraron tampones de material fibrilar amarillento, tampones amarillentos que se pueden encontrar cuando existe sufrimiento fetal y aspiración de material meconial, la aspiración del material meconial (por supuesto, antes o durante el proceso de alumbramiento), pudo ocasionar la muerte del recién nacido, y no las acciones que haya desplegado Evelyn Beatriz después del alumbramiento. Según la Sentencia Definitiva en cuestión:

“- ¿Qué es el meconio doctor (refiriéndose al doctor Gregorio Trujillo, perito     forense que declaró en la primera Vista Pública por haber practicado la autopsia)?  Es un producto de desecho del feto mientras se encuentra en estado en el feto en el vientre materno produce un estado o sea que produce un material que se podría decir de desecho, en realidad es parte del metabolismo del feto” (pág. 27, renglón 11 al 14 de la sentencia definitiva, remarcado es nuestro).

Usted ha manifestado que determinó como causa de muerte del recién nacido neumonía aspirativa y ha descrito este cuadro como un daño por aspiración de material ¿Es eso correcto? Si, es correcto ¿Podría determinar usted con certeza qué tipo de material produjo esta neumonía aspirativa? NO ¿Según los hallazgos del reporte de autopsia, usted reporta haber encontrado meconio a nivel bronquial podría este hallazgo ser constitutivo de la neumonía aspirativa? SI” (pág. 28 renglón 17 al 25 de la Sentencia Definitiva, remarcado es nuestro).

“¿Usted podría asegurar con certeza que el daño encontrado en los pulmones y que ha sido calificado por usted como neumonía aspirativa fue causada por aspiración de meconio o por otro tipo de material fecal? NO, NO PUEDO ASEGURARLO” (Pág. 29 renglón 29 a la 36 de la Sentencia Definitiva que condenó a Evelyn)

La Constitución de la República es clara, en caso de duda sobre el contenido de la prueba la obligación del juez solo puede ser una: absolver al imputado, se trata de una consecuencia tan dura de aceptar en ocasiones, como finalmente justificada para todos los casos, pues ante el posible error judicial que puede generar la duda, el Estado debe elegir qué es preferible: La condena de un posible inocente o la absolución de un posible culpable, y con entereza y sin dudar, nuestra Carta Magna elige el segundo camino. El principio se suele sintetizar en una simple formula: IN DUBIO PRO REO, en caso de duda, lo más favorable al imputado.

¿Cuál fue el camino del “IN DUBIO PRO REO” en el caso de EVELYN? Pues esto, lo abordamos a continuación.

E) UNA ACUSACIÓN FISCAL SIN HECHOS: “En caso de duda, puede ser cualquier cosa”.

Se trata de un error frecuente en muchos requerimientos y dictámenes de acusación, ante la duda o incapacidad de aseverar una relación de hechos definitiva, la acusación fiscal, o documento definitivo en el que la Fiscalía consigna su hipótesis acusatoria, opta por lo más sencillo: la ambigüedad o el silencio, o lo que sería lo mismo, redactar un escrito de acusación fiscal sin hechos precisos o específicos, tal como sucedió en el dictamen de acusación del veinticuatro de octubre del dos mil dieciséis, el delito de Homicidio Agravado contra EVELYN BEATRIZ HERNÁNDEZ CRUZ, un escrito que en su romano II, denominado “Relación Circunstanciada de los Hechos” narra muchas cosas, excepto lo que más interesa.

En esencia, la “relación circunstanciada de hechos” del referido Dictamen de Acusación es el siguiente: Una fecha, en la que se recibe una llamada proveniente de un Hospital de Cojutepeque, y en la que se informa de un sospechoso desgarro y sangramiento muy fuerte por parte de EVELYN, se verifican señales de un parto extrahospitalario por lo que al constituirse las autoridades al lugar del supuesto parto, revisan una fosa séptica en cuyo interior encuentran un cadáver, el mismo es extraído y analizado, la escena también es procesada y analizada. Luego se narran algunos resultados de la autopsia, solo los que interesan por supuesto, una docimasia que da como resultado positivo, y una causa de muerte consistente en una neumonía aspirativa de cuerpos extraños[9].

¿QUÉ FALTA EN ESTA RELACIÓN DE HECHOS? Bueno, pues básicamente lo más importante, el hecho principal: ¿QUÉ PASO EN LA FOSA SÉPTICA? Por increíble que parezca, en el dictamen de acusación que derivó una condena para Evelyn no hay una narración de los hechos por los cuales fue condenada, no hay una hora aproximada de la expulsión del recién nacido, no hay detalle de lo que pasó antes de la expulsión del hecho, no hay detalle de circunstancias que sucedieron durante el hecho, o que permitan pensar si se actuó con intención o imprudencia, no hay detalle siquiera si la expulsión del recién nacido fue directa en la fosa séptica, o Evelyn lanzó al recién nacido a dicho lugar con sus manos, que pasó minutos antes o después de ingresar a esa fosa séptica y por qué razón se ingresó a la misma, no hay nada de esto, quedando a la imaginación de quien lee la acusación, del defensor que pretende antagonizarla, o el juez que supuestamente debe decidir si existieron los hechos en discusión ¿QUÉ PASO EN LA FOSA SÉPTICA?.

Como hemos mencionado, se trata de un error frecuente en los dictámenes de acusación, narrar lo que se sabe, que es lo que sucedió después del hecho o al momento de la captura, dejando de lado lo que no se sabe, o se sabe sin seguridad, que en este caso es el hecho en cuestión.

Un error tan conveniente para la acusación como inconveniente para la defensa. Conveniente para la acusación, púes no relacionar con precisión el hecho objeto de discusión le proporciona cierta plasticidad que permite cambiarlo según la conveniencia y circunstancias que se van presentando, algo que no es tan conveniente para la defensa, que sencillamente no sabe frente a qué se defiende, tal como sucedió en el caso de EVELYN BEATRIZ, en el que los hechos fueron variando según la imaginación o subjetividad de cada juzgador, tal como veremos a continuación.

F) SOBRE LA CONDENA EN PRIMERA INSTANCIA: “En caso de duda, es posible lo inverosímil”.

El recurso retórico utilizado en las setenta y siete páginas de la Sentencia Condenatoria en primera instancia puede resumirse en una sola frase: “En caso de duda, acudimos a lo inverosímil”, a mi criterio, esta es la línea de fondo en la resolución del cinco de julio del 2017 por parte del Tribunal de Sentencia de la ciudad de Cojutepeque. Se trata de una Sentencia Definitiva estándar, cuya taxonomía puede separarse en las siguientes partes:

a) Los menudos de la Sentencia Definitiva, constituidos por “los hechos acusados y sometidos a juicio” (los mismos arriba relacionados), las “cuestiones incidentales”, la procedencia de la acción penal y civil y la negativa a declarar por parte de la imputada, estamos hablando de las primeras cuatro páginas de la resolución condenatoria.

b) La siguiente parte, o “contenido de la prueba incorporada en el juicio”, es sin duda alguna la más extensa de la sentencia definitiva, abarcando desde la página cuatro a la cincuenta y ocho de la Sentencia Definitiva, es decir, aproximadamente cincuenta y cuatro páginas o más de 70% de la resolución condenatoria. Esta parte de la Sentencia Definitiva, o “contenido de la prueba incorporada en el juicio” no es más que un desarrollo pormenorizado de lo narrado por cada testigo, perito, pericia o documento que fue incorporado en la Vista Pública, y es de esta enorme porción de la Sentencia Definitiva que se han extraído las dudas relacionadas en el acápite D) que antecede, o las principales dudas que surgieron del proceso de EVELYN BEATRIZ.

c) La tercera porción de la sentencia definitiva, está constituida desde la página cincuenta y ocho a la setenta y tres, y es denominada “Valoración de la prueba incorporada al proceso”. A pesar de tratarse de apenas quince páginas, este segmento argumentativo posee un peso fundamental, pues en el mismo se coloca en la balanza de la “Sana Critica” (que no es más que las reglas de la lógica, experiencia y la psicología) la prueba que desfiló en la vista pública, fijando el destino definitivo de Evelyn

d) En la cuarta parte de la sentencia definitiva, de apenas cuatro páginas, se colocan de manera apretada cuatro secciones de cierre que son consecuencia de las valoraciones tomadas en la tercera parte antes mencionada, nos referimos a la “Determinación precisa y circunstanciada de los hechos acreditados”, la “Calificación jurídica del delito”, la “Adecuación y determinación de la pena” a imponer y finalmente la parte resolutiva, integrada por un conjunto de verbos en presente imperfecto subjuntivo, siendo el más conocido el “CONDÉNASE” a EVELYN BEATRIZ HERNÁNDEZ CRUZ a la pena de 30 años de prisión.

Pues bien, la suerte de EVELYN BEATRIZ fue decidida en estas quince páginas de la parte c) denominada, tal como hemos mencionado, “Valoración de la prueba incorporada al proceso”, y de estas quince páginas, tres son los argumentos cruciales que se tradujeron en treinta años de prisión:

  1. Evelyn siempre supo su condición de embarazo, pues “la comunidad sabía de su embarazo” y “cuando ya se siente descubierta, es contradictoria por cuanto a unos profesionales (que la atendieron en un Hospital Público) dijo solo sentir dolor de estómago, a otros les refirió que era diarrea”[10]. Se trata por supuesto, de silogismos engañosos y mal construidos, cuando la juzgadora que condenó a Evelyn habla que “la comunidad sabía de su embarazo”, se refiere a lo que dijo una promotora de salud que fue testigo dentro de la Vista Pública, una expresión que no detalla a quien se refiere con “la comunidad”, cuándo “la comunidad” expresó tal conocimiento, o cómo se enteró “la comunidad” del embarazo, aun así, tratándose de una pésima y absolutamente inadmisible prueba de referencia, la jueza de primera instancia decidió darle crédito, como también decidió darle crédito a supuestas contradicciones que manifestó EVELYN a los galenos que la atendieron luego de perder el conocimiento, pues a criterio de la juzgadora, afirmar dolor de estómago  a un doctor y afirmar a otro que el dolor es diarrea, es un firme sinónimo de conocer un embarazo, conocer y querer cometer un homicidio, y planear encubrir el mismo; desde mi óptica personal, es una conclusión tan absurda como apresurada
  2. Evelyn no expulsó al recién nacido de forma directa en la fosa séptica, sino que fue en algún lugar más (la juzgadora nunca detalla en cual lugar), y luego de la expulsión, Evelyn tomó con sus manos al recién nacido y lo lanzó a la fosa séptica. Por increíble que parezca, esta fue la conclusión final de la jueza que condenó a Evelyn, una hipótesis que ni siquiera fue manejada por la Acusación durante el desarrollo de la Vista Pública ¿Y de dónde surgió esta tesis? Bueno, de la ausencia de sangre en la fosa séptica en la cual se encontró el cadáver del recién nacido, o como señala la juzgadora de Sentencia de Cojutepeque:

“Para la suscrita hay un punto muy importante y fundamental y es el hecho que en ese lugar no se encontró evidencia de sangre ni en el contorno de la taza, ni en el exterior de la taza y ni en la plancha que sostiene la taza y para los desgarros que presentaba la acusada debió dejar mucha sangre en el lugar, además por supuesto de la sangre que se evacua al momento del parto” (renglón seis al doce, de la página 69 de la Sentencia Definitiva del Tribunal de Sentencia de Cojutepeque dictada el cinco de julio del 2017).

Por supuesto, la anterior es un ejemplo de conclusión formulada con una moneda al aire, supone asegurar muchas afirmaciones que no se conocen, o que no se tuvo constancia en la Vista Pública, por citar ejemplos:

a) Que un parto como el de Evelyn debía dejar mucha sangre en las zonas externas de la fosa séptica, a la vista de cualquier espectador, un extremo que no fue asegurado por ningún perito (de hecho en la escena, y según álbum fotográfico de fecha seis de abril del 2016, la foto 8 y 9 sí describen el hallazgo de manchas de sangre)

b) Que esa sangre abundante, debía seguir ahí, a pesar de haberse realizado la inspección más de cinco horas después de la expulsión (según el acta de inspección del lugar de los hechos agregada al proceso, de fecha siete de abril del 2016, la denuncia de Evelyn desde el centro hospitalario se realiza a las once de la mañana, la inspección aproximadamente a las cuatro de la tarde).

c) Que los agentes policiales tomaron fotos de todos los lugares que tenían manchas de sangre.

d) Que Evelyn tuvo un parto extrahospitalario en algún lugar que nunca se detalla, a una hora que tampoco se detalla, en condiciones que tampoco se detallan, sin ser vista por testigo alguno o dejar rastro alguno observable, y luego Evelyn tuvo la fuerza suficiente para moverse hacia la fosa séptica de su casa con el cadáver del recién nacido y lanzarlo a la fosa séptica, para luego perder el conocimiento, una versión que da por cierto la juzgadora, omitiendo que de ser cierta tal versión, también supondría la presencia de sangre en la fosa séptica, descartada por la misma juzgadora, además que la fuerza para desarrollar este plan criminal viene de un sujeto que expulsó semejantes cantidades de sangre (parte fundamental de esta tesis).

3. Finalmente, la peor de las conclusiones que fue formulada en primera instancia, fue la utilizada para descartar la presencia del meconio en pulmones como verdadera causa de la neumonía aspirativa del cadáver del recién nacido encontrado, un tema argumentado por la defensa en los términos señalados en el literal “D” del presente artículo, la juzgadora sencillamente optó por lo versión más inverosímil posible, afirmando en su sentencia definitiva que el “periné y esfínter anal (del recién nacido) están libres de meconio, por lo tanto el bebé no había defecado y el mismo meconio es a consecuencia de las heces que aspiró” (renglones 3 al 7 de la página 73 de la Sentencia Definitiva).

En otras palabras, analizando el detalle de hechos según la juzgadora, sucedió algo como lo que sigue a continuación: Cuando Evelyn de alguna forma lanzó el recién nacido a la fosa séptica, también lanzó alguna cantidad de meconio, el recién nacido caería precisamente sobre este meconio y lo aspiraría explicando la presencia del material en los pulmones, es eso, o previamente un adulto de la casa había defecado meconio en esa fosa séptica.

Por increíble que parezca, con esta conclusión se condenó a Evelyn a purgar treinta años de prisión. La única forma en que se podría agravar esta historia de una duda, es agregar una tercera versión al asunto, que fue precisamente lo que hizo, entre otras cosas, la Cámara Primero de lo Penal de la Primera Sección del Centro de la ciudad de Cojutepeque.

G) SOBRE LA CONDENA EN SEGUNDA INSTANCIA: En caso de duda, el silencio de la imputada incrimina.

Se trata de una máxima fundamental en un Estado Democrático de Derecho, el silencio del imputado no puede tener signo negativo o valor incriminatorio, lo contrario es generar al encartado la obligación de defender su inocencia, como si esta inocencia no fuese presumida por la Constitución de la República, o en otros términos, supone pervertir la presunción de inocencia, pues el único que necesita afirmar su inocencia es quien se presume culpable, con lo que llegamos a una consecuencia fatal ¿Qué sentido tiene hablar de “Juicio Previo” en un Estado que presume la culpabilidad de sus ciudadanos?.

Por increíble que parezca, para confirmar la condena de EVELYN BEATRIZ HERNÁNDEZ CRUZ, la Cámara de lo Penal de la Segunda Sección del Centro de Cojutepeque tuvo que acudir a esta inconstitucional inversión de la prueba, esto en su resolución que confirmó la primera condena de Evelyn a 30 años de prisión mediante sentencia definitiva del dos de octubre del 2017, pero antes de eso, la Cámara tendría que construir otras afirmaciones fundamentales para arribar a tal conclusión, entre las cuales podemos enlistar las siguientes:

a) Evelyn realizó el comportamiento por “comisión” o acción, al lanzar al recién nacido a la fosa séptica en la cual fue encontrado, como se puede desprender del siguiente extracto:

“(…) al contrario ésta (refiriéndose a EVELYN BEATRIZ) efectuó conductas insidiosas que al analizarlas en su conjunto no es difícil concluir que la intención era causar la muerte del neonato, -para la cual optó por lanzarlo a la fosa séptica en la que se encontró-” (parte final de su razonamiento “g”, en la página 8 de la Sentencia Definitiva de apelación dictada por la Cámara de lo Penal de la Segunda Sección Centro de Cojutepeque, el dos de octubre del 2017).

En lo personal, todavía no comprendo de qué parte de la prueba vertida en la Vista Pública en primera instancia, la Cámara derivó semejante conclusión de un recién nacido “lanzado” a una fosa séptica. Al menos en primera instancia, la jueza de Sentencia de Cojutepeque concluyó tal idea de una supuesta “ausencia de sangre en la fosa séptica”. Por parte de la Cámara de Cojutepeque, sin embargo, no hubo un razonamiento por el estilo, ausencia de justificación que le sería duramente recriminada por la Sala de lo Penal de la Corte Suprema de Justicia, que revisó y anuló esta Sentencia Definitiva por medio de la resolución con fecha 26 de septiembre del 2018, misma que señala lo siguiente:

“(…) los mencionados razonamientos de la Cámara no tienen derivación lógica, ya que no está constituida por inferencias razonables ni coherentes con la prueba vertida en juicio, sino que parten de presunciones especulativas de producción propia del tribunal ad quem” (Sentencia Definitiva del recurso de Casación del 26 de septiembre del 2018, párrafo veintiuno, página once).

b) Pero además de la acción, para la Cámara de lo penal de Cojutepeque existió una responsabilidad para Evelyn por “omisión”, que es la razón por la cual justificó la culpabilidad de Evelyn a pesar del meconio en los pulmones del recién nacido ¿Y por qué existe omisión? Bueno, porque para la Cámara, Evelyn sabía todo lo que estaba pasando, la situación de peligro para el recién nacido, y aun así decidió no hacer nada, o en palabras de la Cámara de la Segunda Sección Centro de Cojutepeque:

“Al contrario, la acción lesiva en menoscabo a la vida del recién nacido es evidente de parte de EVELYN BEATRIZ HERNÁNDEZ CRUZ con el simple hecho de no haber buscado atención médica previo al alumbramiento, y si a esto se le agrega que evitó dar parte de su estado a personas tan cercanas como a su misma progenitora, son estos insumos valorados en conjunto que vuelven inteligible el dolo directo, tornando clara la intención homicida de parte de la enjuiciada” (parte final del párrafo “h”, en la página 8 de la Sentencia definitiva dictada en apelación por la Cámara de lo Penal de la Segunda Sección Centro de Cojutepeque, el dos de octubre del 2017, remarcado es nuestro).

Con este artilugio argumentativo, la Cámara de Cojutepeque eliminó cualquier importancia al hallazgo de meconio en los pulmones del recién nacido, pues ya no importa la cantidad de la sustancia encontrada, puede ser letal o incluso no serlo, al final todo fue culpa de Evelyn pues simple y sencillamente decidió no hacer nada, callar cuando debía gritar, o cuando menos pedir auxilio para su recién nacido, ahí está su responsabilidad, en omitir y callar, según el razonamiento de la Cámara.

Por supuesto, lo que el Tribunal de Segunda Instancia no consideró, es que esta hipótesis de responsabilidad por omisión era nueva, al menos en el dictamen de acusación fiscal nunca fue planteada una supuesta “posición de garante”[11] para hablar de una responsabilidad por omisión, ni tampoco se cita en alguna parte, el artículo que sirve de “llave” para hablar de responsabilidad por omisión, nos referimos al artículo veinte del Código Penal. Sin esta referencia, la Cámara básicamente estaba agregando argumentos que nadie había pensado, “haciendo la plana” a la acusación con una nueva hipótesis que se ajustaba a los hechos, pero respecto a la cual nadie estaba preparado, sobre todo la defensa pues sencillamente nunca se había planteado, lo que vendría a constituir flagrante vulneración al derecho de defensa y congruencia, pues se estaba condenando a elementos fuera del marco de discusión.

Finalmente, para dar por acreditada esta “responsabilidad por omisión”, la Cámara de la Segunda Sección del Centro de la ciudad de Cojutepeque dejó de lado extremos fundamentales de los hechos probados en juicio, que fácilmente fueron retomados por la Sala de lo Penal de la Corte Suprema de Justicia:

“Este razonamiento de la Cámara vulnera el principio de razón suficiente, en tanto otorga a la indiciada  una posición de garante de la vida de su hijo por sobre su propia integridad personal, presumiendo que esta sabía de antemano que estaba embarazada y que conocía los efectos que acarrearía la falta de asistencia médica inmediata a su hijo, sin tomar en cuenta la información que comprueba que atravesó por un parto no asistido y que sufrió una hemorragia vaginal a causa del mismo, que conllevó a una caída de la presión arterial y posiblemente un shock hipovolémico, según lo menciona la perito Aguilar Echegoyén” (Considerando número diecinueve, página diez de la Sentencia Definitiva dictada por la Sala de lo Penal de la Corte Suprema de Justicia, el 26 de septiembre del 2018, remarcado es nuestro)

Pero la anterior, no sería la peor violación al debido proceso que cometería la Cámara que luego de lo anterior incurriría en un argumento que CAE EN LO ABIERTAMENTE INCONSTITUCIONAL cuando tomó como indicio para la incriminación de Evelyn Beatriz Hernández Cruz, el hecho que la acusada no declarase en vista pública, es decir, invirtió el derecho al silencio que tiene todo procesado, y concluyó que en materia penal, o al menos en el caso de Evelyn Beatriz “El que calla, otorga”, tal como se observa en el siguiente extracto de la sentencia definitiva:

“no resulta difícil luego de un análisis general de los mismos llegar a la conclusión que existe la certeza que fuera la imputada quien lanzara al neonato a la fosa séptica, dicha teoría toma mayor fuerza con el hecho que la enjuiciada en ningún momento contradice la misma -no declaró- tampoco brinda una versión propia de los hechos en la que explicara cómo es que el bebé terminó en el lugar en que fue encontrado, es decir, un contra indicio que explique los hechos, verbigracia que alguien le arrebatara al niño, o que en ese momento padeciera pérdida de facultades cognoscitivas que le evitaran recordar lo sucedido, etc. Es decir, la imputada no aporta datos en su favor que acuerpen la versión de los defensores, por tal razón no queda más que deducir en su desmedro la realización de la conducta antes apuntada, máxime cuando tan siquiera da explicaciones sobre conductas residuales, como hacer ocultado su embarazo o no haberse apersonado a algún centro médico para que ella y su hijo recibieran la asistencia requerida” (literal “k” de la página 9 de la Sentencia Definitiva de la Cámara Primera de lo Penal de la Primera sección centro, remarcado es nuestro).

En otras palabras, el indicio que lleva a construir la responsabilidad de Evelyn Beatriz Hernández, quien supuestamente se presumía inocente, es que Evelyn no declaró su inocencia, no aportó datos sobre su inocencia, no brindó la versión del por qué era inocente en los términos que esperaba la Cámara, el silencio pues, la termina de convertir en culpable. Por supuesto y como era de esperarse, este proceder fue duramente atacado por la Sala de lo Penal de la Corte Suprema de Justicia, que literalmente planteó lo siguiente:

“La Cámara considera, erróneamente, que el derecho de los justiciables a no declarar, protegido constitucionalmente conforme al artículo 12 Inc. 2 CN., constituye un hecho incriminatorio a ser valorado en detrimento de la procesada. No obstante, resulta imperioso aclarar que el silencio del imputado es un derecho fundamental, y considerarlo como indicio de culpabilidad supone una vulneración al mismo y por consiguiente a la presunción de inocencia” (Considerando veintiocho, página trece de la Sentencia Definitiva dictada por la Sala de lo Penal de la Corte Suprema de Justicia del 26 de septiembre del 2018).

Por supuesto, con este marco de decisiones, que inician con una ininteligible acusación fiscal, pasando por el inverosímil ingreso de meconio acreditado por el Tribunal de Sentencia de Cojutepeque, hasta la inconstitucional consideración del silencio como signo incriminatorio, por parte de la Cámara de lo Penal de Cojutepeque, difícilmente la Sala de lo Penal de la Corte Suprema de Justicia podía equivocarse de manera más crasa que los anteriores tribunales.

Y afortunadamente eso no pasó, lejos de lo anterior, la resolución del veintiséis de septiembre del 2018, por parte de la Sala de lo Penal de la Corte Suprema de Justicia, fue un ejemplo de cómo tratar la duda en los casos de Homicidio en recién nacido, salvo por un error fatal.

H) SOBRE EN CASACIÓN: La duda no condena, pero tampoco absuelve.

Como mencionamos anteriormente, en la Sentencia Definitiva dictada el veintiséis de septiembre del 2018 por la Sala de lo Penal de la Corte Suprema de Justicia, en la cual se resolvió el recurso de casación contra la resolución dictada en segunda instancia, el máximo tribunal en materia penal realiza un verdadero ejercicio reflexivo sobre las dudas que atraviesan el caso de Evelyn Beatriz Hernández Cruz.

En primer lugar, la resolución se aparta de la tesis por omisión sostenida en segunda instancia por la Cámara de Cojutepeque que conoció la apelación, tildando a dicha versión de “evidentemente especulativa” (considerando número diecisiete). Pero más importante que lo anterior, la Sala realiza un verdadero ejercicio de empatía sobre la base de lo establecido por la prueba rendida en Vista Pública, afirmando que nunca se debió perder de vista un elemento fundamental posterior al alumbramiento de EVELYN BEATRIZ:

“Sobre ese momento inmediato al alumbramiento es que expresaron los testigos mencionados que la sindicada se encontraba pálida, débil, inconsciente, aturdida, desmayada, y que no reaccionaba a causa de la hemorragia (….) información que comprueba que (Evelyn) atravesó por un parto no asistido y que sufrió una hemorragia vaginal a casa del mismo, que conllevó a una caída de la presión arterial y posiblemente un shock hipovolémico, según lo menciona la perito Aguilar Echegoyén”  (considerandos 18 y 19 de la Sentencia Definitiva de la Sala de lo Penal de la Corte Suprema de Justicia).

Más allá de lo anterior, la Sala de lo  Penal tildó de contradictoria la resolución dictada por la Cámara  de lo Penal de la Segunda Sección Centro de Cojutepeque, al manejar dos tesis mutuamente excluyentes, la comisiva y la omisiva, sosteniendo con la primera que Evelyn Beatriz causó la muerte del recién nacido al lanzarlo a la fosa séptica, para luego decir que Evelyn Beatriz era responsable no tanto por este acto, sino más bien por su omisión de brindar auxilio, desenredando una auténtica maraña de versiones dictadas desde la segunda instancia.

Aunque sin duda, la principal virtud de la Sentencia de Sala fue expurgar las anteriores valoraciones de los elementos especulativos, subjetivos o arbitrarios incorporados por los jueces de primera o segunda instancia, lo anterior no elimina el yerro fundamental de dicha resolución, pues aunque afirma con seguridad que el caso se encuentra repleto de dudas, y que estas dudas nunca fueron resueltas, no falla en consecuencia a una tesis de dudas, que solo podria ser dictar un fallo absolutorio a favor de Evelyn Beatriz Hernández Cruz. En lugar de lo anterior, la Sala de lo Penal pide “el pronunciamiento que corresponda” (¡cuando lo único que corresponde con la duda es favorecer al imputado!), lo que ha venido a derivar en una segunda Vista Pública que apenas inició este mes de julio del 2019.

La rueda volverá a girar nuevamente.

Contra la posibilidad de nuevos errores en el caso de EVvelyn Beatriz Hernández Cruz,  apenas se erige como advertencia los últimos cuatro renglones del considerando final de la Sentencia de Casación, la parte final del considerando treinta y tres, aquel que advierte que se “vuelve imperiosa la anulación del proveído de segunda instancia, a efecto que otro tribunal pueda dar respuesta adecuada a los vicios invocados en alzada y al mismo tiempo cuide de no incurrir en los mismos vicios que se han advertido en la presente” (remarcado es nuestro). No sabemos hasta qué punto se puede cumplir esta advertencia, cuando en la primera parte de la Vista Pública ya iniciada en este mes de Julio del 2019, la Fiscalía General de la República ha comenzado su intervención anunciando la tesis que utilizó la Cámara de Cojutepeque en su momento: La responsabilidad por omisión, alejándose incluso de la tesis legal que sostenía en su dictamen de acusación.

I) A MANERA DE CONCLUSIÓN: El camino de las dudas en el caso de Evelyn.

En síntesis, podemos decir que el tratamiento de las preguntas fundamentales en el caso de Evelyn BEATRIZ HERNÁNDEZ CRUZ a lo largo de tres instancias, y más de tres años de procesamiento penal, han tenido un recorrido complicado, golpeado y sinuoso.

Entre la absoluta ininteligibilidad de la acusación, la inverosimilitud en primera instancia e la inconstitucionalidad en segunda instancia, la Sala de lo Penal de la Corte Suprema de Justicia sirve como punto de inflexión, para finalmente analizar de manera integral y reflexiva todas estas dudas, en una instancia que de no alcanzarse hubiese dejado firme una condena de treinta años de prisión sostenida sobre la base de la especulación, la arbitrariedad y el subjetivismo. La Sala de lo Penal, sin embargo, no mostró la misma entereza y sabiduría al ordenar nuevamente el reinicio del proceso en primera instancia.

Evelyn Beatriz, que estuvo tres años detenida por estas especulaciones y subjetivismo, nuevamente se pregunta, esta vez por cuarta ocasión, no tanto lo que dice la Constitución sobre la duda judicial, sino más bien, quién resolverá esta duda y cómo lo hará.

Referencias:

[1] Fix Fierro, Héctor. Manual de sociología del derecho. Dieciséis lecciones introductorias (Spanish Edition) (Página 111). Fondo de Cultura Economica. Edición de Kindle.

[2]http://www.uca.edu.sv/deptos/ccjj/media/archivo/95bbb4_pasadoypresentedeldelitodeabortoenelsalvador.pdf (última visita el cuatro de julio del 2019)

[3] http://www.jurisprudencia.gob.sv/DocumentosBoveda/D/1/2000-2009/2006/02/4FC2.PDF, última visita el cuatro de julio del 2019

[4] http://www.jurisprudencia.gob.sv/DocumentosBoveda/D/1/2000-2009/2002/09/40E5.PDF, última visita el cuatro de julio del 2019

[5] http://www.jurisprudencia.gob.sv/DocumentosBoveda/D/1/2000-2009/2004/06/4728.PDF, última visita el cuatro de julio del 2019

[6] J. MARTÍN MALDONADO-DURÁN, TERESA LARTIGUE, FELIPE LECANNELIER. Dificultades psicosomáticas en la etapa perinatal, en https://www.medigraphic.com/pdfs/inper/ip-2008/ip081g.pdf, ultima visita el 5 de julio del 2019.

[7] J. MARTÍN MALDONADO-DURÁN, TERESA LARTIGUE, FELIPE LECANNELIER. Dificultades psicosomáticas en la etapa perinatal, en https://www.medigraphic.com/pdfs/inper/ip-2008/ip081g.pdf, ultima visita el 5 de julio del 2019.

[8] Cfr. Jesse Bork, “Shock hipovolémico”, en https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/000167.htm, ultimo acceso el 13 de octubre del 2017

[9] La relación de hechos se puede observar en el siguiente enlace: https://drive.google.com/file/d/11WVg5el_XFvIa7tlzboE09W-f-nKCtTX/view?usp=drivesdk

[10] Renglones 14 al 24 de la página 73 de la Sentencia Definitiva condenatoria.

[11] En esencia, para poder responder “por la omisión” de impedir un resultado, es necesario tener “posición de garante”, es decir, la obligación de responder por ese bien ya sea por una obligación legal, contractual, o bien por haber causado una situación de peligro al bien cuya destrucción no se evita. Por supuesto, la responsabilidad por omisión requiere la cita o manejo del artículo veinte del Código Penal para que la contraparte pueda prepararse contra semejante hipótesis.