Bukele y su movimiento lo lograron, de forma holgada se impusieron a los dos gigantes de la postguerra, hasta hace poco tiempo indiscutibles amos del escenario político salvadoreño. No se puede decir que la victoria sea “contra todo pronóstico”, pues en realidad toda encuesta seria vaticinó la era de las golondrinas, y el desmoronamiento (el tiempo dirá si provisional o permanente) de los vetustos colosos de la postguerra.

Bukele ayer hizo historia, de eso no cabe duda, pero hacer la historia es fácil, lo difícil es cambiarla. ARENA hizo cuatro veces historia y gobernó durante veinte años, su herencia fue un país que ya no lo soporta, y dos expresidentes, Francisco Flores y Tony Saca, que tambien hicieron historia al ser los primeros expresidentes procesados penalmente en casi cien años, uno de ellos condenado.

El FMLN tambien hizo historia, quizás el único ejemplo en Latinoamérica de guerrilla que alcanzó el poder político a través del voto, y apenas ayer supimos cómo el FMLN gestionó este paso por la historia: sin cambios profundos, haciéndose acreedor, luego de diez años de administración pública, del desprecio de todo un país, a tal punto que fue aplastado electoralmente en nuestros catorce departamentos, una escalada de asco alcanzada con la ayuda de Mauricio Funes, quien tambien hizo historia, el primer presidente de un partido de izquierda, el primero en ser acusado por cuatro imputaciones penales.

Hacer historia no es difícil, basta con tener poder o fama, o bien un poco de suerte o de infamia.

Cambiar la Historia es lo difícil, la inercia de la historia, de nuestra historia, un vendaval que sopla desde hace cientos de años y nos tiene sometidos ante un modelo económico tan desigual y excluyente como funcional para unos cuantos poderosos, un modelo donde los que tienen más pagan menos y los que tienen menos ni siquiera pueden costear una canasta básica, salud de calidad o vivienda digna, un vendaval que se nutre de fuerza de los más débiles ante el regocijo de cámaras empresariales y el silencio de medios de comunicación vendidos.

El vendaval de nuestra historia está marcado por la violencia, de la delincuencial a la estructural, una historia imposible de cambiar a corto o mediano plazo, una historia en la que ingresó Bukele por la puerta ancha con apenas la inocente noción de cambiarla en cinco años, sin un plan de gobierno claro, realista o concreto, y cargando un movimiento en el que destacan políticos por su hedor a rancio.

Hacer historia fue fácil, fácil, si se compara con cambiarla.

Sobre el autor: Oswaldo Feusier es Catedrático de Derecho Penal, de la Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas” (UCA), abogado litigante en materia Penal, escritor de la Revista Enfoque Jurídico en temas Penales y Constitucionales.