"Nayib Bukele, el empresario que promete justicia social" por Edwin Nóchez

Treinta años de gobiernos del FMLN y de ARENA dejaron algo en común en el ejecutivo: corrupción. La realidad política de nuestro país de los últimos treinta años se puede ilustrar en un imán, dos fuerzas extremas, una norte, otra sur, con discursos distantes, una apoyando al norte, otra al sur, con ideas contrarias, lleno de mítines, ofensas, golpes, vidas e incluso muertes marcadas por el fanatismo partidario, niños y niñas vestidos del color del candidato favorito de sus padres, todo un culto a los partidos políticos; sin embargo hemos olvidado que al igual que en el imán los polos cuando son iguales se repelan.

Sí, así de iguales resultaron ser los gobiernos del FMLN y ARENA bajo la luz fotográfica de treinta años, llámelo Cristiani, Sol, Flores, Saca, Funes o Cerén, el resultado ha sido el mismo y los problemas de las y los salvadoreños han ido profundizándose. Lo que en los 90´s se le denominó vagos y jóvenes sin oficio, se transformó en el fenómeno incontrolable de las pandillas. Los que siendo ricos se aprovecharon de la venta de bancos, de la dolarización y del capitalismo feroz, se transformaron en millonarios. Debido al sistema económico implementado, los campesinos se quedaron sin tierras, los estudiantes fueron acorralados a la tecnificación de la mano de obra, las Mujeres siguieron siendo víctimas del patriarcado, los ancianos fueron condenados a un fondo de pensiones difícil de ingresar y la minoría que lo hizo, a recibir pensiones de hambre, los grupos que debían fomentar el pensamiento fueron secuestrados por el poder, de esa manera el poder político siguió marcando y aumentando las clases sociales, los desplazamientos y caravanas demuestran que la crisis social en El Salvador es insoportable.

Ahora nuevas generaciones exigen buscar un camino distinto, romper con esas fuerzas extremas de polarización, la insatisfacción social sobre los políticos ha ido acrecentándose y sigue creciendo cada vez con mayor velocidad gracias al uso de las nuevas tecnologías y de las redes sociales, esta energía acumulada, formó todo un sistema de procesos estructurados y vieron en Nayib Bukele una alternativa para desafiar a la partidocracia, y por su lado, Nayib leyó muy bien esas líneas, lográndose abrir camino plantándole cara a los partidos políticos, ganándose la confianza de las mayorías gracias a la buena gestión pública desarrollada en la Alcaldía de Nuevo Cuscatlán como en San Salvador y aprovechó su conocimiento en publicidad.

Nayib Bukele ha sabido identificarse con aquellos que habían sido ignorados por los gobiernos anteriores, hablo delos jóvenes, los estudiantes, los artistas, los deportistas, los salvadoreños en el exterior que son la fuente de ingresos de muchas familias, incluso aquellos votantes que esperaron un cambio con el FMLN y que nunca llegó, son ellos el grueso del caudal de sus votos, que aún han llegado a respaldarlo yendo con uno de los partidos más oscuros, el partido GANA, con señalamientos de financiarse con dinero del narcotráfico, que tiene en sus orígenes al partido ARENA, pues este se formó por la expulsión del ex presidente Saca y de varios diputados que lo respaldaban ya sea por conveniencia política o por interés del poder.

Esa es la menuda responsabilidad que las y los salvadoreños le dejan al candidato Bukele, aún en las condiciones menos favorables por estar arropado del partido GANA, sin embargo fuera de las negociaciones desconocidas entre Nayib y su partido postulante, para el pueblo su candidatura representa la voz de una sociedad que no aguanta más la corrupción y que de fallar, de volverse parte de ese sistema corrupto, será la misma sociedad la que lo condenará y sus acciones profundizarán la crisis que parece caer en picada sin encontrar piso.

En mi opinión, el camino que necesita El Salvador es aquel que busque eliminar, lo mayormente posible, las diferencias de clases, pues así se disminuiría las luchas y los conflictos sociales.

Para ello se deben de implementar programas que busquen reducir la diferencia entre las clases, invertir en lo social, invertir en la educación, en la salud, en la prevención, en la agricultura, se debe crear una Ley de Salarios para la Función Pública, pues el Estado necesita personas con vocación social y no ser un medio para enriquecerse, es urgente crear el impuesto a la propiedad, erradicar la elusión y evasión fiscal, librar de impuestos a las personas con menos recursos económicos, es fundamental digitalizar al Estado para que cada centavo que se gasta sea informado al pueblo, es necesario que las Mujeres ocupen el cincuenta por ciento de cargos públicos, darle mejores prestaciones a los empleados, formalizar los trabajos, crear más espacios de convivencia, invertir en la resocialización y enfrentar a las pandillas respetando sus derechos humanos, dándoles oportunidades reales a los hijos e hijas de los pandilleros y a todos aquellos que quieren salirse de esos grupos criminales.

El futuro de El Salvador será liderado por una persona perteneciente a la clase empresarial, de quien se espera tenga una gestión de sensibilidad social, un panorama complicado, que solo demuestra lo mucho que se tiene que recorrer para lograr un país con justicia social.

Sobre el Autor: Edwin Nóchez, director de la Revista Enfoque Jurídico.