Pérdida del derecho de pedir alimentos.

El derecho de pedir alimentos no es un derecho absoluto, porque está limitado por principios de respeto, responsabilidad y utilidad social. El beneficio asistencial que figura dentro del derecho de alimentos exige, si bien no la subordinación del potencial alimentario al potencial alimentante, como si se tratare de una sometimiento de jerarquía, si el respeto ordinario que se debe a toda persona, con la agravante de que su incumplimiento produce que el derecho de pedir alimentos se pierda. La irresponsabilidad parental, la indiferencia, desamparo y maltrato familiar y los hechos jurídicos constitutivos de delitos entre los sujetos potenciales de una relación alimenticia, producen que el derecho de pedir alimentos se extinga.

La pérdida del derecho de pedir alimentos es una sanción de orden familiar, que opera de acuerdo a las causas establecidas en el artículo 269 del Código de Familia (CF), como excepciones procesales a favor del alimentante en contra de la pretensión del alimentario. El referido artículo establece:

Perderá el derecho de pedir alimentos:

1º)  El que hubiere cometido delito contra los bienes jurídicos del alimentante;

2º)  El que hubiere perdido la autoridad parental; y

3º)  El padre o la madre que hubiere sido suspendido en el ejercicio de la autoridad parental, salvo cuando la causa de la suspensión fueren la demencia o la enfermedad prolongada del alimentante, pero la pérdida se limitará al lapso en que tal ejercicio esté suspendido; y,

4º)  Cuando el alimentario maltrate física o moralmente al alimentante;

Cometer delitos contra los bienes jurídicos del alimentante: el supuesto de hecho no precisa que tipo de bienes jurídicos, por lo que cualquier delito es causa suficiente para perder el derecho de pedir alimentos. Cualquier otros hechos punible, como las faltas, no se consideran incluidas dentro de este supuesto. Desde luego que debe existir una sentencia judicial que ha pasado por autoridad de cosa juzgada para que la comisión del ilícito en contra del bien jurídico del alimentante se estime como soporte de la sanción familiar.

No prosperará, entonces, la pretensión de alimentos si el alimentante presenta la certificación de la sentencia penal en la que se reconoció y reprochó el delito en contra del alimentario, por dañar jurídicamente la esfera de realidades interactivas del alimentante. Debe tratarse de una sentencia condenatoria, porque toda providencial judicial que reconozca la tipicidad del hecho punible, pero no su antijuridicidad, no puede estimarse como causa suficiente para perder el derecho de pedir alimentos. Esto es así porque el Derecho no debe contradecirse a sí mismo.

Supóngase el caso que el alimentario comete un hecho punible en contra de un bien jurídico del alimentante, en virtud de la legitima defensa que ejerció o por el cumplimiento de un deber llamado a atender. Caso contrario, se dejaría el transito despejado a quienes de mala fe buscan este tipo de hechos u otro similares con el fin de evadir la responsabilidad alimenticia. La práctica forense ha permitido constatar que existen pretensiones alimenticias que sobrepasan el valor de veinte mil dólares mensuales, por lo que pensar que puede existir la expectativa de evadir la obligación alimenticia, a través de esta causa, no se trata de algo desatinado.

Perder la autoridad parental: el decreto de pérdida de la autoridad parental deja a salvo la obligación del padre de aportar alimentos al hijo, siempre que éste los solicite a través de los medios legales y compruebe los fundamentos de su petición. Ahora bien, este supuesto no hace referencia a lo antes indicado, sino que invierte la relación, porque el padre o madre que ha perdido la autoridad parental, consecuentemente ha perdido definitivamente el derecho de pedir alimentos al hijo. Conforme al artículo 248 ordinal 2° CF, el padre o la madre puede pedir alimentos a su hijo, cuando se acrediten las razones de procedencia.

La pregunta es: ¿la pérdida de la autoridad parental respecto de un hijo conlleva la pérdida del derecho de pedir alimente respeto de todos los hijos? La respuesta es no, caso contrario se extenderían los alcances subjetivos de una sanción de manera insostenible, por contravenir el libre debate y la certeza y alcance de las providencias judiciales. Este supuesto procede como excepción procesal a la pretensión alimenticia, para tal efecto debe presentarse la certificación de la sentencia de pérdida de la autoridad parental.

La pregunta siguiente sería: ¿es posible conocer en un mismo proceso la pretensión de alimentos del padre contra el hijo y la pretensión de pérdida de la autoridad parental del hijo contra el padre? Sí, es posible (artículo 71 Ley Procesal de Familia). El juez de familia tiene jurisdicción y competencia para conocer de ambas pretensiones, de naturaleza contenciosa, y cuya acumulación no está expresamente prohibida. Aunado a ello existe reciprocidad entre las partes peticionantes, a pesar que la causa de pedir en ambas sea diferente, ya que en una es la irresponsabilidad parental y en la otra las necesidades alimentarias. Desde luego que se tata de pretensiones que puede ser tramitadas en procesos separados, pero que al ser acumulados favorecen la celeridad y económica procesal. 

Ser suspendido en el ejercicio de la autoridad parental, salvo cuando la causa de la suspensión fueren la demencia o la enfermedad prolongada del alimentante: el padre o madre que ha sido suspendido en el ejercicio de la autoridad parental, consecuentemente ha sido suspendido en su derecho a pedir alimentos al hijo. La suspensión no es permanente, tiene una naturaleza transitoria, de modo que el derecho a pedir alimentos únicamente se pierde durante el lapso de tiempo que la suspensión de la autoridad parental se encuentra vigente.

Los únicos motivos de suspensión de la autoridad parental que no provocan la pérdida del derecho de pedir alimentos son la demencia o enfermedad mental y la enfermedad prolongada (artículo 241 causas 3ª y 4ª CF). Por ello, si el hijo tiene la capacidad económica para responder por alimentos (artículo 248 ordinal 2° CF) y el padre ha sido suspendido en la autoridad parental que ejerce sobre él, aquel podrá alegar la excepción procesal de pérdida del derecho de pedir alimentos de éste, salvo que la suspensión de la autoridad parental haya procedido por la enfermedad mental o prolongada del padre, en cuyo caso los alimentos son procedentes, sobre todo cuando el padre no tiene otras formas de atender sus necesidades alimenticias. Este supuesto procede como excepción procesal a la pretensión alimenticia, para tal efecto debe presentarse la certificación de la sentencia de suspensión de la autoridad parental.

La pregunta que sigue es: ¿es posible conocer en un mismo proceso la pretensión de alimentos del padre contra el hijo y la pretensión de suspensión de la autoridad parental del hijo contra el padre que no sea por causa de enfermedad mental o prolongada? Sí, es posible, como antes se dijo. Cuando el alimentario no ha alcanzado su mayoría de edad y por existir intereses contrapuestos, la Procuraduría General de la República, en defecto del otro padre, deberá intervenir judicialmente (artículo 223 ordinal 3° CF). ¿Puede alegarse esta causa de suspensión cuando el hijo ya es mayor de edad? Si, salvo que el padre o madre haya recuperado el ejercicio de la autoridad parental, ya sea porque la causa por la que se suspendió cesó o el padre se regeneró (artículo 244 CF).

Por maltratar física o moralmente al alimentante: los principios universales de respeto y consideración están presente en todas las áreas de la interacción humana, y lo están especialmente cualificados en asuntos de orden familiar. Por esta razón se les impone a los cónyuges el deber de respeto y consideración reciproco, como deberes legales y no simples deberes morales, cuyo incumplimiento es, por ejemplo, objeto de divorcio por ser intolerable la vida en común entre ellos. Existen, entonces, deberes morales legalizados y cualificados en atención a la naturaleza de la familia.

La asistencia familiar que inspira a los alimentos es incompatible con el irrespeto y desconsideración familiar. El maltrato físico o moral provoca la pérdida del derecho a pedir a alimentos. El maltrato puede derivarse de violencia intrafamiliar, para tal efecto se deberá presentar la certificación de sentencia condenatoria de violencia intrafamiliar en contra del alimentario. Incluso, podría presentarse la certificación de sentencia condenatoria en daños morales. Además, el maltrato físico o moral pude alegarse como excepción en el mismo proceso de alimentos, sin necesidad de que exista prueba preconstituida como la sentencia de violencia intrafamiliar.

Los supuestos de pérdida del derecho de pedir alimentos sólo pueden alegarse como excepciones a la pretensión alimenticia cuando ésta aún no se ha sido resulta favorablemente (incluso, en el momento procesal oportuno, en la contestación de la demanda); es decir, proceden antes de la fijación judicial o administrativa de los alimentos, porque posteriormente sólo puede alterarse o suprimirse la obligación alimenticia a través de los procesos judiciales de modificación de sentencia (artículo 83 LPrF) o cesación de la obligación de alimentos (artículo 270 CF).

Privación del derecho de alimentos.

El testador está en la obligación de designar en su testamento la cuantía de alimentos que está obligado a suministrar conforme al Código de Familia. Si no lo hiciera, existe el derecho de pedir alimentos a la representación del causante, conforme al artículo 1141 CC. Ahora bien, existen causas especiales para privar a una persona este derecho, según las enumera el referido artículo. Las causas son:

  • Por haber cometido el alimentario injuria contra el testador, en su persona, honor, bienes de sus ascendientes, descendientes o cónyuges;
  • Por no haberle socorrido en el estado de enajenación mental o de indigencia, pudiendo;
  • Por haberse valido de fuerza o dolo para impedirle testar; y
  • Por haber abandonado el cónyuge alimentario al testador, sin mediar justa causa, a menos que después se hayan reconciliado.

La privación del derecho de alimentos, por los anteriores motivos, no obstante las discrepancias teóricas, debe ser de resuelto por el juez de lo civil, porque se trata de reclamos patrimoniales realizados en contra de la masa sucesoria del causante (capital liquido del testador). Además, los requisitos para que proceda la privación del derecho son:

  • Que la causa de privación se exprese en el testamento
  • Que la causa hubiere sido comprobada judicialmente en vida del testado o que se pruebe por las personas interesadas después de la muerte de éste.

Si quieres citar este artículo, hazlo así:

PALACIOS, CRISTIAN. “PÉRDIDA DEL DERECHO DE PEDIR ALIMENTOS”. Publicado en la Revista Jurídica Digital “Enfoque Jurídico” el 20 de febrero 2017 http://www.enfoquejuridico.info/wp/archivos/6373