5 legados que heredó Oscar Arnulfo Romero al mundo jurídico
5 legados que heredó Oscar Arnulfo Romero al mundo jurídico.

Un 15 de agosto de 1917 nace Oscar Arnulfo Romero, en Ciudad Barrios, San Miguel, El Salvador, hijo de una familia humilde y sencilla.  Oscar Romero, ahora Beato, fue asesinado el 24 de marzo de 1980, mientras celebraba misa en la Capilla del Hospital Divina Providencia, víctima de una muerte premeditada, asesinado por odio a la Fe. Oscar Romero fue un hombre humilde que se ganó el cariño de un pueblo oprimido y del mundo entero por llevar una vida en defensa de los derechos de los más pobres y la denuncia constante a favor de la igualdad entre las personas. En conmemoración a su nacimiento te presentamos 5 legados que heredó Oscar Arnulfo Romero a todo el mundo jurídico, basados en su testimonio de vida y la defensa por la Verdad y el amparo de la Justicia que siempre practicó.

  1. “La sangre de mártires es semilla de rejuvenecimiento de la sociedad, un nuevo mundo surge de las batallas de la cruz”  (Homilía “La Cruz en la Vida” del 3 de septiembre de 1978).

Estas palabras de Monseñor Romero, se ven reflejadas en la inspiración que su martirio trajo a El Salvador, pues fue esa semilla que germinó años después con los Acuerdos de Paz y como resultado de su sacrificio el 12 de mayo de 1994, el  Arzobispo, Monseñor Rivera Damas, en solemne ceremonia instaló el Tribunal Eclesiástico que instruiría el Proceso Informativo sobre la vida, martirio y fama de martirio de Monseñor Romero. El Tribunal quedó constituido por Monseñor Ricardo Urioste, como Juez Delegado, el Reverendo Efraín Villalobos, Promotor de Justicia, el Reverendo Mariano Brito y la Señora Josefína de Fortín como Notarios Actuarios y el Señor Guillermo Gómez, como Notario Adjunto.

Si bien este Tribunal fue creado en esa época específicamente para conocer sobre la causa de Monseñor, en la actualidad también conoce de otros trámites relacionados con la vida clerical, sin embargo, en la rama del Derecho Canónico hay procesos que tocan la vida de los laicos y que se tramitan en ese tribunal, se trata de las nulidades matrimoniales, en las que actúan abogados civiles, pero especializados en esta rama del Derecho para seguir el proceso correspondiente.

  1. “Farisaica sería la conducta de quienes, en el conflicto, sólo se cuidaran de aplicar la juridicidad que sofoca el grito de justicia del hombre atropellado” (“Lo Humano Antes que lo Jurídico”, Editorial publicada en La Prensa Gráfica, el Jueves 10 de Julio de 1969, págs.. 6 y 17)

Cuando Monseñor Romero escribió esta frase, se adelantó a su tiempo, pues él concebía un régimen jurídico auténticamente inspirado en las personas, en el bien común y en la justicia, pensamiento que recoge nuestra Constitución desde el artículo 1.

Esta lucha de Monseñor por la Justicia, fue reconocida por la ONU, el 21 de diciembre de 2010, en Asamblea General presidida por su secretario general Ban Ki-moon, quien proclamó el 24 de marzo (día del asesinato de Monseñor Romero) como “Día Internacional del Derecho a la Verdad, en relación con Violaciones Graves de los Derechos Humanos y de la Dignidad de las Víctimas”.

Así en el Sistema interamericano, La Corte Internacional de Derechos Humanos ha sosteniendo que el derecho a la verdad es “un derecho de carácter colectivo que permite a la sociedad tener acceso a información esencial para el desarrollo de los sistemas democráticos y, un derecho particular para los familiares de las víctimas, que permite una forma de reparación.” Sin duda Monseñor vio desde mucho antes esta necesidad de acceso a la información y el derecho a la reparación de los familiares de las víctimas del conflicto.

  1. “Cada uno de nosotros tiene que ser devoto enardecido de la justicia, de los Derechos Humanos, de la Libertad, de la Igualdad” (Homilía del 5 de febrero de 1978)

El deseo de Monseñor, era que los cristianos vivieran su fe, no desde la comodidad del individualismo, sino desde la acción, esa acción que supone la defensa de los derechos humanos, la práctica de la caridad, la sensibilidad por las necesidades de los otros, proponía liberarnos de la esclavitud del dinero y el poder, para ser verdaderamente libres, así también, al contemplar las profundas inequidades que se vivían en su tiempo, habló por aquellos que no tenían voz, para pedir la tan anhelada igualdad.

No hay duda que esos derechos humanos de los que hablaba Monseñor, ahora están plateados de forma abstracta en las leyes y los tratados, pero una manera de concretizarlos y construirlos, es a partir de la vivencia de los valores y enseñanzas de monseñor, que han permeado en los defensores de los derechos humanos de nuestro tiempo, que realizan su labor, no desde las grandes plataformas públicas, sino desde lo pequeño de sus familias y vecindarios.

  1. “Esta es la iglesia que yo quiero, una iglesia que no cuente con privilegios y las valías de las cosas de la tierra”  (Homilía del 28 de agosto de 1977)

Con la llegada del Papa Francisco al pontificado, estamos siendo testigos de una transformación profunda de la Iglesia Católica, un giro hacia el servicio a los pobres, enfocada en aquellos a los que Monseñor dedicó su vida, pero esto no solo supone un cambio dentro de una de las religiones mayoritarias en nuestro país, sino que al ser parte de la sociedad, estos cambios pueden reflejarse en el Derecho.

En otras ocasiones hemos tocado el tema y es que el Derecho es un producto social en constante evolución, se ve influenciado y responde a los cambios que sufre la cultura, la religión, la educación, etc. de los habitantes del país, es decir el ordenamiento jurídico refleja, o al menos intenta reflejar los valores de las mayorías, representadas en el órgano creador de la leyes.

  1. “Entre la comunidad política y la iglesia no debe existir antagonismos, ni tampoco subordinación, sino colaboración” (“Iglesia y Estado”, Editorial publicada en La Prensa Gráfica el Sábado 10 de Junio de 1972)

Monseñor Romero visibilizó las injusticias que sufrían los más pobres, visibilizó sus necesidades materiales, pero también denunció los vejámenes que recibían, trabajó incansablemente, tratando de hacer una sociedad más justa y por ello fue tomado como subversivo; es cierto, subvirtió el orden de su época, pero porque le parecía que los beneficios económicos y el bienestar sólo estaba reservado para unos pocos.

Pero desde su postura pacifista, su pensamiento giraba alrededor de la cooperación para lograr el objetivo del bien común, no en la confrontación, ni el antagonismo, consideraba que  la iglesia y la comunidad política eran autónomas e independientes, sin embargo ambas deberían estar al servicio de la vocación personal y social del hombre. Por eso su visión cobra vigencia en este tiempo en que El Salvador y el mundo entero necesita de esa unión, de la cohesión social y de la colaboración entre todos los actores.