6 libros de Mujeres académicas que los abogados deben leer
6 libros de Mujeres académicas que los abogados deben leer

“El conocimiento no es patrimonio de los hombres”. Esta es la idea central que se impregna en el sistema democrático de pensamiento con el que se mira el rostro de la ciencia. Sin embargo, la instrucción formal, el debate académico y la praxis científica se han definido históricamente por una élite, hombres intelectuales que en su poderío racional han excluido a las “Otras”, a las mujeres como fuentes de pensamiento académico.

¿Cuántas mujeres académicas has leído y cuáles son sus aportaciones? En atención a esta interrogante se presenta esta guía, en la que se destacan y describen seis libros de seis grandes pensadoras.

Al margen de las razones que han provocado la exclusión e invisibilización académica de las mujeres y con el ánimo de sustentar la trascendencia intelectual de las mismas, se presenta un listado de mujeres intelectuales que los abogados, y el resto de profesionales, deben conocer, no sólo para ampliar las fronteras del conocimiento, sino también con el fin de construir un pensamiento crítico que mira, cuestiona, explica y pretende mejorar el mundo desde los ojos de quienes no han participado en la construcción del “mundo académicamente masculino”.

El listado que a continuación se presenta es un listado multidisciplinario, que intenta reflejar que el pensamiento femenino es un pensamiento crítico y completo, que está presente en todas las áreas del conocimiento científico, una instancia paralela al pensamiento masculino, porque al final de cuentas el pensamiento es una categoría metafísica que trasciende los límites del sexo. Por otra parte, el orden en el que se presenta el listado y la extensión descriptiva de cada libro no obedece a ningún criterio de clasificación en particular, simplemente es una preferencia antojadiza que se ha tenido al momento de elaborar esta guía.

  1. MARTHA NUSSBAUM: “Las fronteras de la justicia. Consideraciones sobre la exclusión”.

Las fronteras de la justicia. Consideraciones sobre la exclusión

Martha Nussbaum es una filósofa estadounidense, cuyos intereses giran en torno a la filosofía política y a la filosofía del Derecho. Se trata de una pensadora crítica contemporánea que ha dado importantes aportaciones al análisis del contractualismo de John Rawls. Su libro “Las fronteras de la justicia. Consideraciones sobre la exclusión”, es un insumo teórico imprescindible para todo abogado que desea superar la tradicional, y casi desgastada, visión del “enfoque de los derechos humanos”. Ciertamente, en la referida obra, Martha Nussbuam hace principalmente dos cosas. Primero realiza un análisis del contractualismo, y luego propone un sistema racional para mejorarlo, este sistema lleva por nombre “El enfoque de las capacidades”.

El contractualismo es entendido como el pacto social por el medio del cual los hombres renuncian a su estado de naturaleza (dónde no hay reglas) y optan por definir los principios que orientarán la vida en sociedad, y por medio del cual establecen los derechos y garantías que asegurarán esa vida en sociedad. Esta es la conocida idea del contrato social. La referida autora analiza el contractualismo desde su dimensión clásica, mixta y moderna. Dentro del contractualismo clásico examina los postulados de Hugo Grocio, David Hume, John Locke, Tomas Hobbes y otros.

Además, analiza la visión particular de Immanuel Kant acerca de la moral, que implica que “el hombre es un fin en sí mismo”, teniendo el suficiente poder para detener toda fuerza colectiva que lo tome como un instrumento. Dentro del contractualismo mixto, que constituye la mezcla del contractualismo clásico con la moral kantiana, se ubica el contractualismo de John Rawls. Martha Nussbuam analiza las obras de John Rawls, entre ellas “Teoría de la justicia” y “Liberalismo político”, en las que dicho autor expone que las partes contratantes (del contrato social) se encontraban en una “posición original”, y que en dicho contrato participaron de forma igual, libre e independiente, bajo un régimen de “reciproca cooperación”, en el que todas las personas obtuvieron beneficios recíprocos.

Los principios antes descritos son los que Martha Nussbaum se encarga de refutar, al expresar que no es cierto que todas las personas integraron la “posición original” durante el contrato social de forma igualitaria, libre e independiente, ya que no se tomó en cuenta la participación de las mujeres, los niños, los discapacitados física y mentalmente, los pobres y los animales no humanos. De tal forma que la historia se ha encargado de excluirlos, en virtud que si en el contrato social se definieron los derechos y garantías para una vida digna en sociedad, para estos sujetos dichos derechos y garantías nunca se establecieron, por el simple hecho de que no se les tomó en cuenta. Dentro del contractualismo moderno, que es puramente kantiano, basado en la equidad y mutua aceptabilidad, se examinan algunos postulados de Thomas Scanlon y Brian Bany. Ahora bien, Martha Nussbaum elabora su tesis en torno al contractualismo de John Rawls, que ha sido la visión dominante del contractualismo durante los últimos años para el Derecho, al mismo tiempo que propone un método racional para tutelar los derechos de los sujetos que fueron excluidos durante el contrato social. Esa solución es lo que lleva por nombre “El enfoque de las capacidades”. 

“El enfoque de las capacidades” ha sido desarrollado por Martha Nussbaum en Filosofía y por Amartya Sen en Económica (de este autor se recomienda la lectura de su libro “Desarrollo y libertad”, ganador de Premio Nobel de Economía, con el fin de ampliar la perspectiva del enfoque de las capacidades). El enfoque de las capacidades se considera una derivación del enfoque de los derechos humanos, pero que a criterio personal lo supera.

Ciertamente, según Martha Nussbaum, a los seres humanos se les debe garantizar sus “capacidades de ser y hacer”, de ser libres, felices, saludables, exitosos y más, y de hacer, por ejemplo, sus actividades profesionales, académicas, recreacionales y familiares. El Estado y toda la filosofía política que le sustenta, debe examinar la ideología con la que atienden la situación de las mujeres, los discapacitados, los niños, los pobres y los animales no humanos. Así, no basta que a estos sujetos se les diga que tienen derecho a una vida digna, al trabajo, a ser felices, a fundar familia, a transitar libremente y más (deber ser), sino que es necesario que se les garantice la oportunidad de que realmente puedan serlo y hacerlo (ser).

De nada sirve, por ejemplo, decir que todas las personas tienen derecho a transitar libremente, si una persona físicamente discapacitada no puede hacerlo, no porque su naturaleza se lo impida, sino porque el entorno social en el que vive se los obstaculiza. Una persona con miopía y una persona en silla de ruedas tienen la características común de ser discapacitadas físicamente, con la excepción de que la primera supera su discapacidad con el uso de gafas, mientras la segunda no lo supera porque el entorno, la infraestructura, no está adaptada a sus condiciones.

El enfoque de las capacidades, como antes se dijo, supera al enfoque de los derechos humanos, porque el enfoque de los derechos humanos establece categorías éticas (un techo superior sin límite) que les pertenecen inherentemente a todos los miembros de la especie humana, con la salvedad que estos miembros deben ir tras de ellos, reclamarlos al Estado cuando se incumplen. Aunado a que no toma en cuenta, cualificadamente, a los pobres, a los discapacitados y a los animales no humanos. El enfoque de las capacidades no sólo tiene un techo infinito de cargas éticas, sino que también cuenta con un techo inferior, un umbral mínimo (un listado de derechos y garantías no taxativo), que debe ser superado por todo sujeto de derecho para que su vida, que se dice ser digna, no sea cuestionada. Por ello, si una persona discapacitada o un niño no supera el umbral mínimo de derechos que establece el enfoque de las capacidades, el Estado y la sociedad, en su oficiosidad y reciprocidad, tendrían la obligación de activar los mecanismos para que lo superen, y no esperar que con la rogación se active la tutela jurídica. Por estos planteamientos y muchos más, Martha Nussbaum no debe faltar en el acervo teórico del abogado contemporáneo.

  1. JUDITH BUTLER: “El género en disputa”.

El género en disputa

Judith Butler es una filósofa estadounidense de gran influencia durante los últimos años dentro del pensamiento post-estructuralista y feminista, que construye buena parte de su acervo académico a partir de la teoría feminista francesa. La referida filósofa ha dado importantes contribuciones a la teoría queer, que sostiene que tanto el género como la sexualidad, así como sus diferentes expresiones, no son una destinación natural, sino una construcción social. En su obra “El género en disputa” analiza diferentes temáticas que rodean el discurso del género, como el discurso normativo de la heterosexualidad, la performatividad del género, la masculinidad y feminidad, el incesto, la homosexualidad y otros temas, teniendo en cuenta la lectura de otros autores como Jacques Lacan, Sigmund Freud, Simone de Beauvoir, Claude Levi-Strauss, Luce Irigaray, Julia Kristeva, Monique Witting y Michel Foucault. 

Respecto del discurso normativo de la heterosexualidad, por ejemplo, Judith Butler reflexiona si realmente es partir de la construcción de un marco binario de hombre-mujer, que se consolida el género, verificando si una mujer es una mujer en la medida que funciona como mujer en la estructura heterosexual dominante. La pregunta es ¿una mujer puede ser una mujer sin obedecer los esquemas heterosexuales dominantes en la sociedad? Respecto de la performatividad del género, explica que el género no es una sustancia o un calificativo que se coloca o disloca del individuo, no es un ser, sino un hacer, algo que se consolida en la medida que se practica, que se muestra en la cotidianeidad de la vida en sociedad. Surge la pregunta ¿es el género un atributo de la humanidad? El género no es un accesorio de la personalidad, no existe como una camisa que ahora se utiliza y luego se cambia por otra, sino que es algo que se construye, expresa y afirma haciéndolo, es algo performativo.

Judith Butler, en “El género en disputa”, estudia la identidad lésbica masculina y femenina, reparando en el hecho de que unas mujeres ejercen el rol de papá y otras el de mamá dentro de la relación homosexual; al mismo tiempo que analiza el planteamiento de otras mujeres ilustradas que estiman que lo masculino es lo totalizador y lo femenino es una interpretación por exclusión. Además, con su visión postestruturalista, escribe “no estoy fuera del lenguaje que me estructura, pero tampoco estoy definida por el lenguaje que hace posible eso, yo”. Estima que el “yo” se expresa en el lenguaje, y desde este tipo de planteamientos analiza la interpretación de los cuerpos, que ha sido instrumentalizado por el sexo.

Ella va tras la idea que sostiene que el sexo es un marco prediscursivo, junto a otros muchos más planteamientos que merecen ser abordados para tener un mejor panorama del género, el feminismo y la subversión de la identidad. ¿Cómo interpretar las formas jurídicas del feminismo sin tener una noción del género y el feminismo? El abogado que desea tener una mejor perspectiva del género en la postmodernidad no debe omitir el pensamiento de Judith Butler.

  1. SIMONE DE BEAUVOIR: “El segundo sexo”.

El segundo sexo

Probablemente resulte conocido el nombre Simone de Beauvoir, no sólo por identificar a alguien que mantuvo una relación sentimental con el filósofo existencialista Jean Paul Sartre, sino también por remitirnos a alguien que marcó – y sigue marcando – una incidencia universal en el pensamiento feminista, a partir de la obra titulada “El segundo sexo”. Este libro es considerado uno de los fundamentos esenciales que sostienen el pesado cuerpo del feminismo, y con el cual la teoría feminista ha progresado hasta la actualidad. 

Las tendencias postmodernas a la cohabitación de los contrarios, a la disolución y licuación de las diferencias y semejanzas y a la estandarización por desestandarización, a criterio personal, fomentan el creciente interés por estudiar el feminismo y sus formas hiperexcitadas. “El segundo sexo” es autoría de la filósofa existencialista francesa Simone de Beauvoir, en el que expone, con interesante agudeza, la posición marginal a la que históricamente la mujer ha sido confinada. Dicha obra data de 1949 y es en este contexto que debe ser analizada.

En esta obra Simone de Beauvoir señala que el mundo en el que la mujer ha crecido es un mundo masculino. A la mujer se le ha dado la calidad de ser un “ser relativo” que camina por un callejón sin salida y con múltiples obstáculos, porque el absoluto, la medida natural de las cosas, ha sido siempre el hombre. Por ello, la mujer ha estado en el constante camino de la “mala fe”. Sin embargo, este posicionamiento marginal que sufre la mujer, para la autora, obedece a razones culturales y no a predisposiciones naturales, a pesar que tiene cierta crítica a la función biológica que desempeña la mujer a través de la procreación.

Además, la autora retoma algunas concepciones del sartrismo como la relación entre “situación y sujeto” para construir su teoría. Si la situación se define por la posición de un sujeto en relación a sus semejantes, quienes sirven como puntos de referencias que lo ubican dentro de un marco de actuación, la mujer es un punto cuya referencia de actuación la define siempre el hombre. Por eso se dice que la mujer está situada, alguien que no goza de libertad absoluta. La idea central es reivindicar la situación de la mujer, buscar un plano equivalente entre el hombre (“el Mismo”) y la mujer (“la Otra”). Se trata de modificar la situación impuesta por el patriarcado, porque modificando la situación se modifica el sujeto y, en consecuencia, las relaciones intersubjetivas.

El pensamiento revolucionario y crítico de la autora se puede reflejar en algunas de sus frases como “somos situación para nuestros prójimos. El parado es libre de salir de su miseria, pero yo, que no le ayudo, soy la misma imagen de su miseria, porque soy la facticidad de su situación, esto soy, soy su situación hecha real”. Su pensamiento, como lo ha indicado Teresa López Pardina, aun en el siglo xx se aproxima bastante al postmodernismo, en la medida que, por estar el sujeto situado (la mujer, “la Otra”), acepta que la subjetividad es parte social y discursivamente construida. Es interesante la idea sostenida por la autora, de que “el sujeto se hace ser a través de lo que él hace” (recuérdese el enfoque de las capacidades de Martha Nussbaum: las capacidades de ser y hacer), relacionándose el rol ontológico con el rol social. El ser humano, para ella, es más cultural que natural, y es ahí donde se encuentra la opresión de la mujer. “El segundo sexo” pone el dedo sobre la escala axiológica que justifica las relaciones humanas, al señalar que la mujer, históricamente, ha sido relegada a la inmanencia de su valor, ocultándose tras las puertas de una sociedad que ha sido hecha por hombres y para hombres.

Agotar el contenido de “El segundo sexo” en esta guía sería una total locura, teniendo presente la cantidad de críticas que hizo Simone de Beauvior a la sociedad patriarcal, como la existencia de mitos y tabúes entorno a la sexualidad de la mujer. ¿Por qué la virginidad de una adolescente se aplaude, mientras la virginidad de una señora se mira con desprecio? Estos planteamientos y más, para el abogado que vive la revolución social de la mujer en la postmodernidad, significan, sin duda alguna, verdaderos apuntes de académica y puntos de debate político y moral. Quien quiera hablar de feminismo e igualdad, no puede desconocer sus históricos fundamentos teóricos.

  1. JULIA KRISTEVA: “El lenguaje, ese desconocido. Introducción a la lingüística”.

El lenguaje, ese desconocido. Introducción a la lingüística

“El lenguaje, ese desconocido” es autoría de la francesa Julia Kristeva, intelectual que se inscribe en el feminismo, el psicoanálisis y la literatura durante los siglos xx y xxi. En la referida obra Julia Kristeva presenta un insumo teórico elemental sobre la conceptualización y evolución del lenguaje, que resulta ser todo un mundo desconocido para quienes se inician en el estudio la lingüística. El abogado que comprende que el Derecho es una forma de lenguaje, un instrumento para la  argumentación de los conflictos, intentará tener un mejor panorama del lenguaje, la lengua, el habla y el discurso. También intentará descubrir los elementos de la comunicación y del signo lingüístico, como el significante o imagen acústica y el significado o concepto, sin omitir relacionar el referente u objeto. Se interesará, a su vez, por la historia y el lenguaje. Estos puntos de interés son desarrollados por Julia Kristeva en su indicada obra.

Además, presenta un breve recorrido del devenir evolutivo del lenguaje en las sociedades llamadas primitivas, considerando la lengua, la gestualidad o la escritura de los egipcios, sumerios, acadios, fenicios, hebreos, griegos, romanos y árabes; así como una aproximación a la escritura china e india. Seguidamente, precisa la historia del lenguaje durante el Renacimiento, así como en la gramática de Port-Royal y en otras formas modernas de estudiar el lenguaje, como la visión estructuralista y la visión lógica del mismo. Finalmente, Julia Kristeva ofrece sus consideraciones en torno a la relación del lenguaje y el psicoanálisis, que termina convirtiéndose en un mapa de intereses para quienes intentan orientarse en la investigación de nuevas formas de interpretar el Derecho, como disciplina que se encarga de reglamentar la conducta humana bajo ciertos estándares de interacción.

Si el lenguaje son marcas, como la escritura, formas simbólicas, como los gestos, y sonidos, como el habla, el lenguaje podría ser el único canal por el cual se expresa el pensamiento. Afirmar o negar este tipo de inferencias no es posible sin tener una noción de la lingüística. La obra de Julia Kristeva representa una opción para atender este tipo de intereses. ¿Qué es realmente el Derecho al ser pensado como lenguaje? 

  1. SUSAN HAACK: “Filosofía de las lógicas”.

Filosofía de las lógicas

Se trata de una intelectual estadounidense que ha incursionado en las disciplinas de la lógica, la epistemología y la filosofía del lenguaje; se trata de Susan Haack. Su obra “Filosofía de las lógicas” no deja de ser un atractivo y un reto para quienes se interesan por el estudio de la lógica formal e informal. La lógica formal precisa en la construcción de lenguajes lógicos causales, como algunos lenguajes computacionales (artificiales). La lógica informal precisa en el lenguaje natural (lenguaje humano), en la cadena de argumentos correctos con los que éste se desarrolla.

El abogado que se interesa en el estudio de la lógica puede encontrar algunos puntos de interés en el libro “Filosofía de las lógicas”, porque en él se desarrollan algunas consideraciones entorno a la validez de los argumentos, así como algunas ideas para distinguir las ideas de oración, enunciado y proposición. En la referida obra una oración es cualquier cadena de expresiones del lenguaje natural, gramaticalmente correcta y completa; como decir “abra la ventana”. El enunciado es lo que se dice cuando se emite o inscribe una oración. Una proposición comprende lo que es común a un conjunto de oraciones declarativas sinónimas. Dos oraciones expresarán la misma proposición si tienen el mismo significado (el problema de la sinonimia).

“Filosofía de las lógicas” realiza un esbozo a las teorías de la verdad. Para saber cuándo un argumento resulta ser verdadero o falso, es necesario contestar: ¿qué es la verdad? Para calificar (decir que algo es verdadero), es necesario conocer el sustantivo con el que se califica (que es la verdad). Sin duda alguna que el libre ejercicio de la profesión de abogado, así como la actividad jurisdiccional, no pueden operar sin una mínima noción de la verdad. El Derecho, con mucha razón, vive y pervive por la verdad.

Susan Haack en su mencionada obra recopila una serie de teorías que intentan explicar que es la verdad. La teoría de la coherencia (propuesta por Bradley y otros), considera que la verdad consiste en las relaciones de coherencia entre un conjunto de creencias. Para la teoría de la correspondencia (propuesta por Russell y Wittgenstein y otros), la verdad de una proposición consiste no en sus relaciones con otras proposiciones, sino en su relación con el mundo, en su correspondencia con los hechos.

La teoría pragmatista (desarrollada por Peirce y otros) contempla a las anteriores, al admitir que la verdad de una creencia deriva de la correspondencia con la realidad, pero insistiendo también en que la verdad de una creencia se manifiesta por supervivencia ante la prueba de la experiencia, su coherencia con otras creencias. Existen otras teorías que la autora destaca, como la formula aristotélica que observa que “decir de lo que es que no es o de lo que no es que es, es falso, mientras que decir de lo que es que es , o de lo que no es que no es , es verdadero”. ¿Acaso este tipo de información no es útil para el pensamiento judicial? Simplemente la lógica no puede escapar del pensamiento jurídico, y la obra “Filosofía de las lógicas” es un potencial recurso para ello.

  1. FRANÇOIS HÉRITIER: “Masculino-femenino. El pensamiento de la diferencia”. 

Masculino-femenino. El pensamiento de la diferencia

Antropóloga francesa que sucedió en el Colegio de Francia a una de las figuras intelectuales más influyentes del siglo xx, nada más y nada menos que al fundador de la antropología estructural Claude Levi-Strauss. François Héritier, en “Masculino-Femenino”, analiza las relaciones de lo masculino y lo femenino y el intercambio de experiencias que dichas relaciones provocan, bajo formas de símbolos y signos. Al margen del contenido de esta obra, es importante el método empleado por la antropología para abordar el estudio de categorías humanas, lejos de las fronteras que alzan el dogmatismo riguroso del Derecho, con el fin de ampliar el panorama que se tiene del comportamiento humano y del orden de cosas establecido durante la civilización postindustrial.

Existen más mujeres intelectuales que no serán destacadas en este artículo, no por preferencia o trascendencia, sino por la naturaleza sucinta de esta guía. Se tiene, por ejemplo, el libro titulado “Por qué amamos” de la antropóloga Helen Fisher, en el que expone, luego de investigar por más de tres décadas el amor romántico, que el ser humano es un ser capaz de amar y engañar a raíz del estímulo que recibe el cerebro y no sólo los sentimientos. Asimismo, no se puede dejar de mencionar el libro “Los orígenes del totalitarismo” de la filósofa alemana Hannah Arendt, en el que reflexiona la opresión que inspiran los regímenes dominantes del autoritarismo, el antisemitismo y el imperialismo, como formas totalitarias de la dominación. Se tiene, a su vez, el pensamiento de Rosa Luxemburgo, cuya influencia fue trascendental para el desarrollo de la teoría marxista durante el siglo xix y xx (El húngaro Georg Lukács en su obra “Historia y conciencia de clases”, desde su marxismo hegeliano, hace unas consideraciones acerca de la crítica de la revolución rusa de Rosa Luxemburgo). Y así pudieran relacionarse otras mujeres intelectuales de suma trascendencia, como Monique Witting, Luce Irigaray, Sarah Kofman, Mary Wollstonecraft y más, quienes desde su campo han aportado elementos que enriquecen a las ciencias sociales en general y al Derecho en particular. Se reitera con mucha más convicción: “El conocimiento no es patrimonio de los hombres”.