¿Manejo adecuadamente mis finanzas?
¿Manejo adecuadamente mis finanzas?

¿Has pensado en alguna ocasión que la economía está inmersa en casi todos los aspectos de nuestra vida cotidiana? La verdad es que todas nuestras actividades implican decisiones financieras, incluso de aquellas decisiones donde no es tan evidente una afectación a tu bolsillo. Por ejemplo, la decisión de aceptar una cena pagada por tu mejor amigo o amiga también implica una decisión económica. En ese lapso de tiempo, podrías haber aprovechado a descansar, podrías haber leído un buen libro o avanzado en algún trabajo de estudio que tienes pendiente por entregar.

Ese tiempo invertido en el restaurante siempre costará algo en términos de las oportunidades que dejas pasar y esto en economía se llama coste de oportunidad. En palabras sencillas del profesor de economía de Harvard, Greg Mankiw, “el coste de algo es aquello a lo que se renuncia para conseguirlo”. En ese sentido, nuestro tiempo es un recurso valioso que debemos aprender a administrar porque tiene conexión directa con nuestro dinero.

Aprender a ser buenos administradores de las finanzas personales implica optimizar tus recursos para atender las diversas necesidades que se presentan en tu vida. Esto me recuerda de aquella definición tan genial y fácil de economía que aprendí en la universidad: la economía es la ciencia que estudia la gestión de necesidades ilimitadas mediante la administración eficiente de los recursos limitados.  Suena sencillo pero en realidad no es tan fácil economizar dentro de una actividad financiera tan compleja.

Existe un libro llamado LAS FINANZAS DE LOS POBRES donde  expertos de la materia realizan una investigación en tres países con altos índices de pobreza (India, Bangladés y Sudáfrica), mezclando métodos cuantitativos y cualitativos de investigación para entender su actividad financiera, y llegaron a comprender que el malabarismo financiero que realizan los pobres para atender las necesidades básicas, de sí y de sus familiares, es admirable; atienden muchas necesidades con pocos recursos.  Este extracto del libro nos puede dibujar de mejor manera el bosquejo expuesto anteriormente:

Las finanzas de los pobres no sólo nos permite apreciar complejas exigencias financieras para satisfacer las necesidades más básicas, reunir sumas considerables y manejar los riesgos, pues también revela una circunstancia que parece tan obvia para los que ya vivimos con estos servicios en forma cotidiana: los pobres deben arreglárselas con instrumentos financieros informales, costosos y poco fiables que no están diseñados en función de sus necesidades, las cuales sería más sencillo cubrir si hubiera  a su disposición servicios financieros como seguros, préstamos, pagos y, sobre todo, ahorros, y lo que este libro nos ensena es que dichos servicios deben estar bien diseñados”.

Esto nos ayuda a comprender dos cosas. Por un lado, es de quitar el estereotipo que los pobres se encuentran en condición de pobreza porque así desean permanecer. Existen circunstancias complejas que atienden y simplemente se les hace difícil mejorar sus finanzas personales. Sobre todo, con el agravante que ingresan poco dinero, en la mayoría de casos ese ingreso es incierto, los empleos que poseen generalmente son informales y los intermediarios financieros al evaluar el perfil económico de una persona con características anteriormente mencionadas, los clasifican como personas que representan un alto riesgo y esto los limita de obtener servicios financieros que pudieran servirles para mejorar su condición económica y así lograr, como mínimo, cubrir las necesidades básicas de alimentación, techo, salud, vestimenta y educación que toda persona se merece.

Por otro lado, ese ejemplo nos debería ayudar a valorar todas las oportunidades económicas  que poseemos. Valorar desde la estabilidad económica que nos brinda un empleo fijo, hasta de lo más “sencillo” y “ordinario” de lograr acceso a los distintos productos financieros que ofrecen los intermediarios financieros. Las siguientes preguntas nos pueden ayudar a reflexionar sobre el tema: ¿Manejo adecuadamente mis finanzas? ¿Estoy creando necesidades innecesarias que el consumismo ofrece? ¿Siento que organizo bien mi tiempo?

FRACASO FINANCIERO

El arte de economizar no es algo nato que todos llevamos dentro. Se debe fomentar y desarrollar en el diario vivir como uno de los pilares fundamentales de las finanzas personales. Usualmente eran los padres o los abuelos que tenían la costumbre de educarte al menos sobre el tema de ahorro. No así sobre la administración de tus recursos en general. De mucho servía pero ¿tocaron el tema del fracaso financiero alguna vez? Posiblemente no lo tocaron. Pero es necesario mencionar que el fracaso financiero es una realidad que se manifiesta tanto en las finanzas personales como al grado de generar crisis financieras desastrosas. Pareciera una palabra fuerte de mencionar pero debe estar tomada en cuenta para aprender a gestionar de mejor manera los riesgos financieros que se pueden presentar y así prevenir colapsos financieros tanto a nivel individual como colectivo.

De igual forma, te menciono que el fracaso después de todo no es tan negativo. El economista camuflado, Tim Harford, después de realizar un análisis de los fracasos que sufrieron algunas empresas norteamericanas que actualmente son prósperas, reconoce que “la lección parece ser que el fracaso es fundamental para la forma en que el mercado crea economías sofisticadas y ricas”. Esto nos puede servir a nivel personal. Después de un problema financiero que enfrentes, tendrías que evaluar lo sucedido, aprender de la experiencia y encaminar acciones distintas que te ayuden a prosperar de nuevo.

Actualmente nos encontramos en un contexto económico donde economizar es muy valioso. Ante el bombardeo de publicidad que sufrimos a diario los salvadoreños de las empresas que desean devorar los mercados de productos y servicios a los que se dedican, debemos estar atentos pero sobre todo,  estar informados para tomar decisiones financieras más racionalizadas que impulsivas.

El ejemplo de cómo las personas pobres que mediante escasos recursos llegan a ser muy buenos administradores nos invita en hacer un llamado a las entidades que regulan y supervisan el Sistema Financiero en El Salvador para que sean más creativos al momento de generar propuestas concretas de inclusión de un sector de la sociedad que busca la oportunidad de tener acceso de los servicios financieros básicos. No es justo seguir fomentando la exclusión de nuestros hermanos en un sistema económico que atropella la dignidad de las personas si no van a su paso. Por último, aprendamos a manejar los riesgos. Los riesgos nunca son malos, siempre y cuando sean controlables. El fracaso es humano y ser capaz de superarlo es muestra de la mejora continua de las decisiones financieras tomadas.