Tasa de feminicidios más alta del mundo
Tasa de feminicidios más alta del mundo

Treinta y cinco años después de la firma de la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (CEDAW), adoptada en mil novecientos setenta y nueve, y a veinte años de la Convención Interamericana para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la mujer  “Convención De Belem Do Para”, las mujeres continúan enfrentando una serie de retos, y a pesar de los avances sustanciales en material de educación, igualdad y empoderamiento, continúan muriendo a manos de sus parejas, familiares y extraños; y otra gran mayoría son victimas de violencia sexual, física y emocional en virtud de su género.

Según el capítulo tres del informe de “La carga global de la violencia armada, cada muerte cuenta” (2015), elaborado por la Secretaria de la Declaración de Ginebra, denominado “Violencia letal en contra de las mujeres y niñas”, disponible, en: http://www.genevadeclaration.org/fileadmin/docs/GBAV3/GBAV3_Ch3_pp87-120.pdf, se estima que entre los años dos mil siete y dos mil doce, un promedio anual de 60.000 mujeres en el mundo fueron víctimas de homicidios, lo que representó el 16% de los homicidios intencionales. Más de la mitad de las 360.000 mujeres asesinadas en dicho período, perdieron sus vidas en uno de los países con las más altas tasas de feminicidios.

El feminicidio es la expresión máxima de desigualdad entre hombres y mujeres. En El Salvador ser mujer es un riesgo, lo que se evidencia en las circunstancias y la cantidad de mujeres que pierden la vida.

Cabe aclarar que doctrinariamente existe una discusión por diferenciar los términos “femicidio y feminicidio”, en ocasiones se admite la sinonimia de dichos términos, en otras muchas son utilizados como vocablos diferentes, no antónimos pero sí distintos, aun cuando complementarios. Lo anterior lo retomaremos en artículos posteriores, por el momento diremos que ambos términos se basan en una realidad común: “la muerte violenta de una mujer, por el simple hecho de ser mujer”.

Entre los indicadores para identificar que estamos en presencia de un feminicidio tenemos: el ataque sexual (violación o intento de violación, ataque físico ante una negativa sexual de parte de la mujer), el ensañamiento sexualizado (en genitales o pecho), cuerpos marcados con mensajes misóginos, o ensanchamientos no usados contra hombres.

En el Salvador, desde el año dos mil diez, con la aprobación de la “ley especial integral para una vida libre de violencia” (LEIV) para las mujeres, se entiende como Feminicidio, la muerte a una mujer mediando motivos de odio o menosprecio por su condición de mujer…” el mismo artículo cuarenta y cinco de la referida ley, establece que: “Se considera que existe odio o menosprecio a la condición de mujer cuando ocurra cualquiera de las siguientes circunstancias:

  1. a) Que a la muerte le haya precedido algún incidente de violencia cometido por el autor contra la mujer, independientemente que el hecho haya sido denunciado o no por la víctima.
  2. b) Que el autor se hubiere aprovechado de cualquier condición de riesgo o vulnerabilidad física o psíquica en que se encontraba la mujer víctima.
  3. c) Que el autor se hubiere aprovechado de la superioridad que le generaban las relaciones desiguales de poder basadas en el género.
  4. d) Que previo a la muerte de la mujer el autor hubiere cometido contra ella cualquier conducta calificada como delito contra la libertad sexual.
  5. e) Muerte precedida por causa de mutilación.”

Cuando en el homicidio de una mujer se identifique cualquiera de las conductas antes descritas, el asesino será sancionado con pena de prisión de veinte a treinta y cinco años.

Así mismo, la referida ley estatuye las condiciones que agravan el delito de feminicidio, sancionándola con la pena de treinta a cincuenta años de prisión, siendo estas:

  1. a) Si fuere realizado por funcionario o empleado público o municipal, autoridad pública o agente de autoridad.
  2. b) Si fuere realizado por dos o más personas.
  3. c) Si fuere cometido frente a cualquier familiar de la víctima.
  4. d) Cuando la víctima sea menor de dieciocho años de edad, adulta mayor o sufriere discapacidad física o mental.
  5. e) Si el autor se prevaleciere de la superioridad originada por relaciones de confianza, amistad, doméstica, educativa o de trabajo.”
jueces se resisten a aplicar la LEIV
jueces se resisten a aplicar la LEIV

Aparentemente, según los parámetros dictados por la ley, pareciere que es relativamente fácil identificar los delitos de feminicidio, pues solo bastaría identificar una de las conductas antes descritas para que se configure el delito en mención, sin embargo, en la práctica no ocurre así, ya que algunos jueces se resisten a aplicar la LEIV, tal como lo mencionan las siguientes notas digitales: http://www.laprensagrafica.com/2014/11/14/los-jueces-son-reticentes-a-aplicar-leyes-feminicidio; http://www.contralosfemicidios.hn/centro-de-prensa/item/en-16-meses-solo-hay-16-condenas-por-feminicidio-en-el-salvador; http://www.laprensagrafica.com/2015/02/07/prometen-vigilar-ley-a-favor-de-las-mujeres.

En contrasta, los jueces si han aplicado severamente las leyes para castigar a mujeres, que han tenido problemas obstétricos a la hora de dar a luz y donde resultó la muerte de sus hijos recién nacidos, tal es el caso de Carmen Guadalupe, quien fue condenada a 30 años de prisión, atribuyéndole el delito de homicidio en contra de su hijo recién nacido. 

Siete años después del encarcelamiento de Carmen Guadalupe, la Corte Suprema de Justicia reconoció que hubo error judicial en el proceso que se siguió para condenarla: (Puedes ver: http://www.laprensagrafica.com/2015/01/20/csj-reconoce-error-judicial-en-condena-de-30-aos#sthash.SxfIjeUp.dpuf )

Hay que dejar muy claro, que la no aplicabilidad de la ley que regula el feminicidio de parte de los jueces, no se debe a la inexistencia de este tipo de casos, ya que según el capítulo tres del informe de “La carga global de la violencia armada, cada muerte cuenta” (2015), antes indicado, establece que: El Salvador entre 2007 y 2012, tuvo la tasa más alta de feminicidio a nivel mundial, con un promedio anual de 14.4 asesinatos por cada 100,000 mujeres, seguido de honduras con 10.9 homicidios por cada 100.000 mujeres. 

También, según la Organización de Mujeres Salvadoreñas por la Paz (ORMUSA), la cifra de 195 mujeres asesinadas en el año de 1999, paso a 570 mujeres asesinadas en 2009. Según la misma organización “datos estadísticos de la Policía Nacional Civil, registran que 580 mujeres fueron asesinadas durante el año 2010, de las cuales el 31% son víctimas menores de 25 años. La mayoría de estas muertes fueron antecedidas de agresiones sexuales, consumadas con arma de fuego; muchos fueron cometidos con extrema crueldad, ya que algunos cuerpos fueron cercenados y abandonados en la vía pública.”

El año 2011 no fue la excepción, siendo denominado uno de los años más violentos para las mujeres. Según los datos de Medicina Legal reportados por la prensa, 647 mujeres fueron asesinadas durante el 2011, siendo la cifra más alta de feminicidios en la última década. De igual forma se reportaron 412 mujeres desaparecidas solo en el área metropolitana”.

La cifra descendió a 329 en el año 2012; 215 en el año 2013; y 292 asesinatos en el año 2014. Sin embargo, el Instituto de Medicina Legal, registró 162 mujeres asesinadas en el período de enero a mayo del presente año (2015), es decir, una mujer asesinada cada día, sin incluir mayo el mes donde fueron asesinadas 45 mujeres, una cada 16 horas. (Puedes ver:  http://observatoriodeviolencia.ormusa.org/feminicidios.php )

Las cifras de mujeres asesinadas en la última década son alarmantes, al igual que lo son las cifras de mujeres que sufren violencia sexual, física y emocional en virtud de su género.

Con respecto al fenómeno del feminicidio, consideramos que el Estado salvadoreño debe de asumir la responsabilidad de implementar nuevos, adecuados y eficientes mecanismos de acción, respecto a las necesidades específicas de las mujeres y contra todas las formas de violencia a las que éstas se enfrentan.

Así mismo, estamos seguros que no es un problema de leyes, pues consideramos que las hay hasta en exceso, ya que nuestro país ha suscrito y ratificado una serie de convenciones, tales como las convenciones de la CEDAW, Convención de Belem Do Pará y la Plataforma de Acción de Beijing, mediante las cuales se comprometió a adoptar, por todos los medios apropiados y sin dilaciones, políticas orientadas a prevenir, sancionar y erradicar dicha violencia”.

Estos instrumentos, según el artículo ciento cuarenta y cuatro de nuestra Constitución, son ley de la república, por lo tanto deben ser aplicadas por los jueces para castigar este tipo de conductas. Además, según el artículo uno de nuestra Constitución “El Salvador reconoce a la persona humana como el origen y el fin de la actividad del Estado, que está organizado para la consecución de la justicia, de la seguridad jurídica y del bien común”.

Por lo tanto el Estado está obligado a asegurarnos “el goce de la libertad, la salud, la cultura, el bienestar económico y la justicia social,” para lo cual el artículo tres de la Constitución, nos dice que todos somos iguales ante la ley, y que para “el goce de los derechos civiles no podrán establecerse restricciones que se basen en diferencias de nacionalidad, raza, sexo o religión.” 

Es de destacar que con la creación de la LEIV, se crea un importante avance en el respeto de los derechos humanos de las mujeres en nuestro país, y debemos buscar un consenso nacional, ante este fenómeno que debe considerarse como un problema de nación, con el objeto de emprender una lucha contundente para erradicarla, lo que requiere una concientización de los operadores y aplicadores de justicia, en donde se busque la protección y el acceso a la justicia de la víctima y no la protección del victimario.

Consideramos que dentro de la tutela efectiva del derecho a una vida libre de violencia, no debe de perderse de vista enfocar el andamiaje estatal en la prevención de estos hechos, ya que en el caso de los feminicidios el Estado actúa hasta que la mujer ha perdido la vida, por lo tanto hay que apostarle a la prevención y protección de la familia.

Sin duda, una forma de erradicar la violencia en contra de las mujeres y evitar los feminicidios, es a través del fomento de valores y respeto desde nuestros hogares, con nuestras madres, hermanas, hijas y sobretodo respetando a nuestras parajes, que es el mejor ejemplo que podemos brindarles a nuestros hijos; de esta forma estaremos cambiando el futuro de El Salvador. El cambio esta en nuestras manos, hagamos la diferencia y actuemos  YA.

Si quieres citar este artículo hazlo así:

GUARDADO, SANTOS “LA AMENAZA DE SER MUJER EN EL SALVADOR. TASA DE FEMINICIDIOS MÁS ALTA DEL MUNDO”, publicado en la Revista Jurídica Digital Enfoque Jurídico, el día 18 de septiembre de 2015 en http://www.enfoquejuridico.info/wp/archivos/3856