El fenómeno de la extorsión
El fenómeno de la extorsión

1.- INTRODUCCIÓN.

No es nueva la percepción de inseguridad referente a la creciente criminalidad en nuestro país, la cual es producto de que a la fecha, se han desbordado los índices de criminalidad, alcanzándose cifras alarmantes, con una escalada de violencia, en la que ya no solo se habla de raterismo, sino también crimen organizado, corrupción, terrorismo, narcoactividad y lavado de activos.

El fenómeno de la extorsión en nuestro país, ha contribuido a generar un clima de inseguridad en todos los sectores productivos del país y en la población salvadoreña en general; el que, no obstante diversas medidas preventivas y represivas de parte de los actores político-criminales involucrados, lejos de disminuir, parece que se mantiene firme como uno de los principales males que adolece nuestra sociedad.

No esta demás realizar en esta ocasión, una descripción estadística del fenómeno de la extorsión, sin pretender realizar un análisis criminológico completo, a fin de sentar las bases para luego realizar una discusión crítica de las políticas criminales a la fecha aplicadas.

2.- Redescubrimiento delincuencial de la extorsión.

El fenómeno de la extorsión se vio incrementado a partir del año 2006. Fue en ese año que las estadísticas se quintuplicaron, advirtiéndose que para esa fecha, se recibieron 2,869 denuncias a nivel nacional[1], tomando en cuenta que con anterioridad, si bien es cierto, ya existían denuncias por el mismo delito, sus cifras no generaban alarma social; así por ejemplo, en el año 1995 se denunciaron 535 extorsiones y en el año 2000, se denunciaron 508, ambas a nivel nacional[2].

El aumento, probablemente, fue ocasionado gracias al redescubrimiento de este delito por parte de las pandillas criminales, fenómeno que se encuentra en auge a partir de la firma de los acuerdos de paz, ya en el año 2002[3] como una actividad criminal rentable para la obtención ilícita de fondos económicos (ánimo de lucro/ finalidad de obtener un provecho económico o de otra índole), con el menor costo y esfuerzo posible (únicamente hacer llegar el mensaje extorsivo y amenaza), desde el anonimato, y sin la necesidad de contar con medios logísticos para obtener el resultado; lo cual coincidió con la disminución de las cifras en las estadísticas del secuestro, fenómeno delincuencial para el cual es necesario una mediana organización criminal y posesión de recursos materiales, logísticos y direccionales.

3.- Estadísticas alarmantes. 

Una vez conocido mediáticamente el auge del fenómeno delincuencial de la extorsión, a partir del año 2006 las cifras incrementaron hasta el año 2009, rompiéndose “records” criminales, ya que se recibieron 5,138 denuncias a nivel nacional, las que afortunadamente descendieron en los próximos años, hasta que en el año 2014, se alcanzó la misma cifra que se generó en el año 2006[4].

Lo anterior, se plasma en el siguiente cuadro estadístico, en la columna de casos iniciados, correspondiendo al número de investigaciones realizadas en Fiscalía General de la República –en adelante FGR-, por extorsiones denunciadas:

cuadro fgr extorción

En el cuadro anterior, detallamos los casos iniciados en FGR, durante el período de 2005 a 2014, lo que equivale a una década en la que se tiene conocimiento de que se han cometido 33,225 delitos de extorsión a nivel nacional, por cuanto se ha hecho la respectiva denuncia o aviso, desconociéndose algún esfuerzo por contabilizar la llamada “cifra negra”, o lo que es lo mismo, la cantidad de delitos cometidos que no han sido denunciados.

Empero es necesario reconocer además, la labor represiva de las autoridades policiales y fiscales, ya que para el mismo período de tiempo, se contabilizan 15,029 personas detenidas a nivel nacional, entre adultos y menores de edad, mismos que han sido sometidos a procesos penales, así como 7,717 personas que resultaron con sentencias condenatorias (entre adultos y menores, a nivel nacional).

Ambos datos, nos permiten medir la tasa de efectividad procesal criminal, es decir la eficiencia del sistema penal para aplicar una sanción penal a las personas procesadas por delitos de extorsión, la cual es del 51 por ciento, (si entendemos por ello el total de personas que resultan condenadas), ya que de todas las personas procesadas por dicho delito, resultaron no condenadas 7,312 (absueltas, sobreseídas, criterios de oportunidad u otras salidas alternas), es decir casi la mitad de todos los detenidos.

4.- Cuestiones incidentales relativas a la extorsión.

Generalmente la exigencia extorsiva que se hace en la mayoría de los casos, es una transferencia de dinero, lo que no significa que no se soliciten otros beneficios, empero podemos calificar aquellas extorsiones, según se pida una transferencia de dinero única o periódica, esta última es la tristemente célebre denominada como “renta”. En ese sentido, se reporta que el 65 % de las extorsiones cometidas en esa década a nivel nacional, corresponden a solicitud de transferencia de dinero única, y el 35 % corresponde a cantidades periódicas[5].

De igual manera, otros datos estadísticos interesantes relacionados al mismo rango de tiempo, siempre a nivel nacional, que atiende al sector económico del que proviene el sujeto pasivo del delito; así, el 60 % de las extorsiones denunciadas, tiene como víctimas a comerciantes; el 32 % corresponde a personas que no dependen del comercio, industria o ganadería, generalmente empleados; el 5% refiere a empresarios del transporte público; y el restante 2 % corresponde a personas que ejercen la agricultura y ganadería[6].

En idéntico sentido, dependiendo del mecanismo por medio por el cual se hace la exigencia extorsiva y/o amenaza inicial, se advierte otro tipo de estadísticas, relacionados al mismo rango de tiempo y siempre a nivel nacional, según la cual, el 63 % de los delitos de extorsión denunciados, se generaron por medio de llamadas telefónicas, ya sea líneas fijas, celulares o llamadas internacionales; para el 13 % se utilizaron cartas convencionales, correos electrónicos u otra mensajería electrónica, anónima; y en un 24 % de los casos, el mensaje extorsivo se realizó en persona.  No obstante lo anterior, según la víctima vaya negociando, en el 90 % de los casos terminan utilizando llamadas telefónicas para dicho efecto[7].

Siempre sobre el tópico de las llamadas telefónicas como medio para extorsionar, un dato revelador es la estadística que se obtiene de la observación de las activaciones de celdas en las antenas de donde provienen las llamadas extorsivas, que en la mayoría de los casos proviene de una zona donde existe un centro penitenciario, lo que permite establecer que la mayoría de las extorsiones se cometen desde dentro de dichos lugares; así, para el rango en estudio, a nivel nacional, del total de denuncias realizadas en las cuales se usó como medio para extorsionar una línea telefónica, se puede concluir que el 84 % por ciento proviene desde un centro penal, y el restante 16 % proviene de otros lugares donde no hay centros penales.  En idéntico sentido, de ese 84 % de los casos, se advierte que el 80% de llamadas extorsivas proviene de los penales de Ciudad Barrios, Quezaltepeque, Chalatenango, Cojutepeque y San Francisco Gotera[8].

Con respecto a las personas detenidas, se obtienen interesantes datos estadísticos, como lo serian, que el 51 % por ciento de dichas personas, pertenecen a la Mara Salvatrucha (MS); el 29 % pertenece a la pandilla 18; el 17 % de las personas detenidas no son pandilleros; y el 3 % pertenece a otra pandilla[9].

5.- Corolario.

Obviamente es necesario recopilar más datos estadísticos para entender el fenómeno de la extorsión, los cuales esperamos que al menos, se encuentren en poder y sean objeto de análisis por parte de los principales actores de política criminal en el país, y que las medidas a la fecha tomadas, sean producto de un análisis criminológico riguroso que combata dicho fenómeno de raíz, y no meras medidas de carácter populista que no ayudan en nada. 

Si esto no ha sucedido, nos corresponde generar debate crítico a fin de que se tomen medidas adecuadas para el combate eficaz, no solo represivo sino también preventivo. En ese sentido, en próximos capítulos pretendemos analizar algunas medidas estatales a la fecha implementadas para el combate de este flagelo y sus resultados.

 Referencias:

[1] FISCALIA GENERAL DE LA REPUBLICA, Departamento de Estadísticas, base de datos SiCCE-SIGAP al 5 de mayo de 2015. Información obtenida por medio del Oficial de Información, Solicitud 56-UAIP-FGR-2015, resolución de fecha 7 de mayo de 2015.

[2] MUÑOZ MENJIVAR, El delito de extorsión: aspectos criminológicos y dogmáticos, Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas”, UCA, San Salvador, tesis inédita, Pág. 29

[3] Ibidem. Págs. 27 al 29.

[4] FISCALIA GENERAL DE LA REPUBLICA, Departamento de Estadísticas, base de datos SiCCE-SIGAP al 5 de mayo de 2015. Información obtenida por medio del Oficial de Información, Solicitud 56-UAIP-FGR-2015, resolución de fecha 7 de mayo de 2015.

[5] POLICIA NACIONAL CIVIL, Departamento de Análisis Estratégico, presentación al 18 de Agosto de 2015.

[6] Ibidem.

[7] Ibidem.

[8] POLICIA NACIONAL CIVIL, División Central de Investigaciones, Subdirección de Extorsiones, presentación a mayo 2014

[9] POLICIA NACIONAL CIVIL, Departamento de Análisis Estratégico, presentación al 18 de Agosto de 2015.

Si quieres citar este artículo, hazlo así:

LANDAVERDE, MORIS. “EL FENÓMENO DE LA EXTORSIÓN”. Publicado en la Revista Jurídica Digital “Enfoque Jurídico” el 16 de septiembre de 2015. http://www.enfoquejuridico.info/wp/archivos/3841