José María Tojeira
José María Tojeira

La sociedad actualmente atraviesa problemas profundos de violencia, de polarización, de falta de liderazgos positivos, ante todo esto el Padre José María Tojeira, Sacerdote Jesuita, ex Rector de la Uca, Filósofo y Teólogo e integrante de varias comisiones encargadas del tema de la violencia, brinda una entrevista a Enfoque Jurídico donde toca estos y muchos otros puntos.

Enfoque Jurídico (EJ): En El Salvador estamos ante un escenario en el que a diario se contabilizan alrededor de dos decenas de asesinatos; en el que el Estado tiene un discurso de ataque frontal hacia la violencia pandilleril, pero por otro lado acepta que las órdenes de los crímenes, vienen de los penales que ellos deberían controlar; y donde la sociedad civil considera que la violencia se debe de atacar con más violencia hacia estos grupos. ¿Qué es lo que a su juicio sucede en el país que nos somete a reproducir este círculo de violencia?

José María Tojeira (JMT): He estado en bastantes comisiones que tocan el tema de la violencia, dos comisiones presidenciales, una en el tiempo de Antonio Saca y otra en la actualidad, de la que ya me salí, lo que he observado en ambas comisiones y en otros espacios es que en general se tocan los aspectos técnicos, se tocan un poco las causas estructurales, pero sobre todo se trata de reaccionar o prevenir. Pero existe una prevención “light” o llamémosla “de corto plazo”, como coordinar mejor las instituciones, impulsar la policía comunitaria, involucrar las municipalidades, etc., pero tocar con seriedad las causas estructurales de la violencia… no se tocan.

Creo que es una de las limitaciones que tienen las políticas en contra de la violencia, tomemos un ejemplo: en la juventud un 40% terminan el bachillerato y un 60% no lo termina, de ahí tenemos un problema laboral bastante fuerte y salarios muy deficientes especialmente para la gente más joven. Si estos jóvenes no tienen acceso a la información, si están en la calle a partir de la adolescencia y sin trabajo, si además no tienen perspectivas de futuro, entonces un porcentaje, aunque relativamente pequeño, de los jóvenes toman la oferta delincuencial organizada, que ofrece ciertas garantías como beneficios económicos, libertad, pero en el sentido de hacer lo que les dé la gana, y empoderamiento personal, entonces no es algo que debería extrañarnos, así como tampoco debería extrañarnos que ese tipo de violencia supere a otros tipos de violencia, al menos en lo que se refiere al impacto emocional y social, tampoco debería de extrañarnos; ahora hay una posibilidad de sofisticar la violencia mucho más que en tiempos pasados: existe más experiencia de organización, más medios para extorsionar, incluso estos jóvenes que no terminan el bachillerato, tienen más formación que el delincuente común de hace como 30 o 40 años que con frecuencia era semi-analfabeto, entonces yo creo que hay un problema de marginación social muy fuerte y masivo que al final ocasiona violencia y la reproduce, y que esa es la causa que hay que atacar.

Esas causas de la violencia se pueden atacar, pero se dice que esto da resultados a largo plazo, aunque da resultados evidentes; entonces es importante ver caminos de corto plazo, pues eso también es necesario, pero si sólo se tocan caminos de corto plazo contra la violencia, las medidas se vuelven muy débiles, porque la capacidad de reproducción de la violencia que tiene un sistema excluyente, marginalizado, que divide a la gente y estratifica los derechos sociales, considerando a unos superiores y otros inferiores, el poder de reproducción de la violencia que tiene ese esquema es muy poderoso, y las medidas de corto o mediano plazo, son medidas que sí pueden disminuir un poco, pero si lo otro sigue, entonces empieza a producir nuevas generaciones, y es ahí donde hay que luchar simultáneamente y con efectividad, porque no se trata de pasar del 38% de bachilleres al 42% que exactamente se ha conseguido en 7 u 8 años, tiene que ir más aprisa si quiere realmente construir.

Conmigo se meten algunos amigos míos porque siempre saco el salario mínimo, pero yo me he hecho una especie de compromiso personal de tocar el tema, porque es un tema ante el cual se pasa indiferente y que refleja un espíritu marginalizado y excluyente de los sistemas de organización social y a veces legal de El Salvador, es decir ¡tener un salario mínimo de 250 dólares para los que trabajan en la ciudad en servicios y de 109.20 para el que corta caña en la zafra¡, darle además seguridad social, están en el ISSS los que trabajan en la ciudad con el salario mínimo y al que está en la zafra no, es un modo de decirle “su trabajo no sirve y usted como persona no es ni siquiera una persona la mitad de digna que la de la ciudad que trabaja vendiendo camisas”, que está muy bien que le paguen, pero ¡el contraste!, ese contraste provocador, perverso y que a alguna gente le lleva lógicamente a la rebeldía, yo creo que esa es una de las causas de la violencia que no se ha enfrentado con seriedad.

EJ: En países vecinos como en Guatemala y Honduras se ha visto que existen crisis sociales, sin embargo, la población en estos últimos días ha estado más activa con la denuncia en contra de la problemática que ellos sufren, en nuestro país pareciera que la sociedad tiene la noción de que hay corrupción, impunidad, pero como sociedad nos limitamos a ser espectadores y a vivir dentro de nuestra comodidad, entonces ¿Cómo considera usted que se puede combatir esta especie de parálisis social?

JMT: Bueno yo creo que aquí la parálisis social tiene, iba a decir causas políticas… claro hay impunidad, hay corrupción, eso es evidente, pero los que protestan o dan la impresión de que podrían organizar una manifestación contra la impunidad y la corrupción son los del partido ARENA, (se ríe) pues son los que tienen organización, sistema, etc. Entonces hay mucha gente que no cree que sea una oposición que pueda liderar una protesta, entonces la sociedad civil se ha movido de un modo débilmente entre un partido y otro, pero no tiene o tienen poco grado de autonomía. Yo creo que en Honduras y en Guatemala al estar la sociedad civil frente a un sistema político muy homogéneo, han desarrollado una mayor autonomía, autonomía que después no tiene una estructura política para seguir avanzando. Aquí en El Salvador la sociedad civil en general ha apoyado instancias políticas, al FMLN algunos sectores y otros a ARENA, entonces la sociedad civil se halla demasiado enmarcada dentro de los proyectos políticos, puede haber una parte de la sociedad civil que sea independiente pero yo siento que tiene muy poca capacidad de movilización por haber estado muy enmarcada en el mundo político, los políticos sí tienen capacidad de movilización, pero la gente cree en ellos cada vez menos y entonces eso es parte de la falta de movilización de la gente, tal vez esté más politizado el país que los otros países donde la sociedad civil ha estado más independiente y ha logrado mayor autonomía para movilizar a la gente.

Los beneficiados de la parálisis social, son los privilegiados de siempre
Los beneficiados de la parálisis social, son los privilegiados de siempre
EJ: Con esto ¿Quién considera usted que es el beneficiado de esta parálisis social?

JMT: los beneficiados de la parálisis social, son los privilegiados de siempre. Yo creo que el mundo político tiene unos privilegios exagerados, como por ejemplo que un diputado pueda ganar aproximadamente 40 veces el salario mínimo del campo, algunos salarios mínimos del campo son una brutalidad. Tomemos esto y pongamos por ejemplo el salario mínimo de Estados Unidos, ahí son 8 dólares la hora, lo que significa cerca de los mil dólares mensuales, imaginemos que un senador norteamericano ganara cuarenta veces ese salario mínimo, por supuesto un senador no gana 40 mil dólares al mes, es más si eso se pretendiera en Estados Unidos, sería un escándalo y el partido que propusiera eso sería severamente criticado y además destrozado en las siguientes elecciones; mientras que entre nosotros no hay absolutamente ningún problema en que el campesino en la zafra gane 109.20 dólares y nuestros diputados ganen más de 4 mil dólares; entonces yo creo que es necesario una labor de conciencia fuerte y de ciudadanía y de sociedad civil para impedir estos contrastes.

EJ: Otro tema preocupante es que a más de 20 años de la guerra a la que nos enfrentamos, es evidente que el tejido social no se ha reconstruido, pues existe mucha polarización, lo que usted mismo mencionaba. Entonces considera usted que ¿existe relación directa entre justicia y reconciliación y de qué manera  puede ello contribuir a reconstruir una verdadera cultura de paz?

JMT; La justicia es indispensable para la reconciliación, nosotros cuando mataron a los jesuitas propusimos un triple escalonamiento en el caso jesuitas que creíamos que también podría servir para toda la sociedad, estábamos todavía en tiempo de guerra y decíamos que en un sistema como el nuestro teníamos que implementar un triple paso: “Verdad, Justicia y Perdón”, en ese orden, pues creíamos que el primer elemento de la justicia es siempre el “hacer verdad”, en un juicio se pretende que la víctima recupere su dignidad y que el victimario no sea el que prevalezca. Entonces hacer verdad es como la base de cualquier proyecto de justicia, sin verdad no puede haber justicia legal. Después veíamos nosotros que era indispensable un paso de justicia y ¿en qué consiste la justicia? en devolverle sus derechos, su dignidad a la víctima y en tener algún tipo de sanción o castigo para el victimario, hay que hacerlo aunque fuese de un modo simbólico, pero hay que hacerlo; y en tercer lugar “el perdón” porque en una guerra civil los sentimientos se desbocan y la locura invade a un bando y a otro, uno puede decir que un bando hizo más víctimas, la Comisión de la Verdad con criterios y parámetros internacionales, recogieron en torno a 22 mil denuncias de violaciones graves de derechos humanos, algunas colectivas, entonces ellos dictaminaron que el 85% de las denuncias los responsables de las graves violaciones eran del Estado; que el 5% correspondía a la guerrilla y que el 10% era imposible dictaminarlo a quien correspondía, por el tiempo, por las circunstancias etc. No se trata de decir quien tiene más o quien menos o que no contabilizaron bien. El problema afecta a toda la sociedad de alguna manera y entonces hay que buscar mecanismos de aplicar, no las leyes normales, sino unas leyes adaptadas a la situación de locura colectiva, como esas leyes de la justicia transicional que se han aplicado en Sudáfrica, creo que ha sido uno de los lugares donde mejor se han aplicado. Nosotros propusimos siempre una ley de amnistía, algún tipo de legislación que dé indultos previo al reconocimiento de la verdad y previo al reconocimiento de la culpa del delito y con colaboración para el establecimiento de la verdad y a veces para la restauración o la reparación a las víctimas, según los casos, cuando se da todo eso puede llegar a un tipo de indulto, pero bueno esas leyes de justicia restaurativa no se pueden implementar en sociedades como la nuestra.

Desgraciadamente en El Salvador no ha habido eso y yo creo que esta ley de amnistía que ha habido, incluso la interpretación de la prescripción del delito ha hecho que la impunidad esté campante, en el crimen de los jesuitas estuvieron durante diez años diciendo que los responsables estaban amnistiados, cuando al fin y al cabo de diez años sometimos a juicio contra los hechores, nos dijeron que no estaban amnistiados, en una sentencia de la Sala de lo Constitucional de entonces que decía sobre la Ley de Amnistía que era legal pero que no cubría ni los crímenes de lesa humanidad ni los crímenes cometidos por funcionarios en el tiempo en que se dictaminara una amnistía, yo creo que esta Ley de Amnistía y cómo se ha usado tanto la amnistía como la prescripción, han contribuido a la violencia actual en el país, aparte de decir que la impunidad sigue siendo una realidad porque todavía el mayor porcentaje de los homicidios quedan impunes, no sé cuánto es, pero he oído decir que el 90% de los homicidios quedan en la impunidad,… y la debilidad institucional también.

Es evidente que la Ley de Amnistía es una especie de bofetada en el rostro de los pobres, como una especie de humillación para las víctimas y una especie de glorificación de los victimarios “aquí no pasó nada”, en virtud de una supuesta reconciliación, digamos que las víctimas son basura y queda ahí marginalizada en la historia y los victimarios pues pueden seguir muchos de ellos al frente de instituciones del Estado, es una vergüenza, yo sí creo que eso impide una auténtica reconciliación e impide incluso las expectativas emocionales en la gente de que se pueda lograr un acuerdo de realización común de desarrollo dentro del país; un acuerdo de desarrollo común, es un acuerdo que pretende que en un país vivamos con una fraternidad básica decente, es decir que no haya victimas de estructuras sociales, de estructuras económicas, de estructuras ideológicas, es decir no vamos a tener un país sin estructuras sociales, económicas e ideológicas, esas las vamos a tener siempre, pero una constitución adecuada y unos mecanismos legales, económicos y sociales que ayuden a la fraternidad, es un proyecto que debe ser común, pero la gente no confía en la posibilidad de hacer un proyecto común cuando se ve que a las víctimas se le puede tratar como basura, especialmente a los más débiles.

En el liderazgo salvadoreño hay mucho miedo a enfrentar poderes
En el liderazgo salvadoreño hay mucho miedo a enfrentar poderes
EJ: De todo lo que usted ha venido manejando, se puede decir que no se perciben liderazgos fuertes dentro de la sociedad que sean positivos y que puedan orientar o incidir en el país, a los cambios que realmente se necesitan. En su opinión ¿Qué es lo que debe de tener un líder o qué es lo que necesita un líder para que pueda abonar a estos cambios?

JMT: Bueno yo creo que las cosas y la problemática del país es relativamente clara y los caminos que hay que recorrer tampoco con caminos difíciles de ver, lo que necesita un líder es determinación y dejar el miedo aparte… hay una poesía de Antonio Machado que dice que hay algo inútil para el marinero que es el miedo de naufragar, entonces el que tiene miedo de naufragar que no se dedique a navegar por el mar, eso es evidente, entonces yo creo que en el liderazgo salvadoreño hay mucho miedo a enfrentar poderes tradicionales, ya sean económicos, sean políticos a veces incluso sean de origen más social o simbólico, creo que el liderazgo debe de ser más claro y con una voluntad más determinada a enfrentar problemas y a mantener proyectos; por ejemplo, vamos a hacer una crítica al Frente: yo no me explico cómo se puede desde la oposición impulsar un proyecto de salud única, es decir no tener Seguro Social y Ministerio de Salud por separado, sino solamente un proyecto de salud pública uniforme, bueno, de calidad e igual para todos -como en Costa Rica por poner un caso- y luego llegar al poder y no avanzar en eso o avanzar muy poco, porque se tocan intereses muy fuertes.

Yo recuerdo un debate que muestra un poco esa falta de determinación política, que fue cuando se intentó incluir en el Seguro Social a las trabajadoras del hogar, entonces la ANEP dijo públicamente que se oponía a ello porque iba a colapsar el Seguro Social. Hubo un debate y al fin se logró incluirlas, pero con una ley que rebaja la dignidad de la trabajadora del hogar, pues solamente se puede inscribir a la trabajadora del hogar: primero si el patrón quiere; segundo a los 60 años ya no puede seguir dentro del Seguro Social; tercero no puede llevar a sus hijos menores de 12 años al Seguro Social y si está enferma el Seguro Social no da la parte que le corresponde, el patrón queda libre también para darle o no darle, eso es una vergüenza porque al patrón le toca pagar al Seguro Social lo mismo que a cualquier otro patrón, es decir que están contribuyendo lo mismo, pero tienen menos derecho. Yo me imagino que esa ley especial es inconstitucional pero como el trabajo del hogar no es un trabajo apreciado ni respetado dentro del país no habido ningún recurso ante la Sala de lo Constitucional. Entonces ¿Qué necesita un líder? Necesita realmente tener una voluntad clara, con lógica humanística, lógica con respecto a la coherencia con los Derechos Humanos, a la igual dignidad de la persona humana.