Nuevos Horizontes
Nuevos Horizontes

Hoy en día es común escuchar a una cantidad considerable de personas hablar de la posibilidad de renunciar a sus empleos en razón de la entrada en vigencia, el próximo primero de enero de 2015, de la Ley Reguladora de la Prestación Económica por Renuncia Voluntaria.

Dicha ley, fue aprobada en diciembre de dos mil trece, sin embargo, es un hecho que no ha habido suficiente difusión sobre la misma. En razón de lo anterior muchos empleados y patronos de manera general saben que comenzarán a operar las remuneraciones económicas por renuncia, más sin embargo se desconocen ciertos detalles importantes para proceder de manera informada y adecuada.

Es de suma importancia, para ambas partes, conocer y estudiar a fondo esta Ley; que si bien es cierto es clara en algunos temas y conceptos, también existen y se crean nuevas dudas alrededor de tópicos fundamentales.

En esta ocasión, haré referencia a las fases primarias a seguir tanto para el empleador como para el trabajador.

En primer lugar lo que debemos saber de ella es que la prestación económica por renuncia voluntaria aplica únicamente para los trabajadores permanentes que laboren en el sector privado e instituciones autónomas que generen recursos propios, incluidos el ISSS y la Comisión Ejecutiva  Hidroeléctrica del Río Lempa.

Para los empleados existe una obligación de dar un Preaviso por escrito a sus empleadores y de no cumplir con este requisito el empleado se verá imposibilitado de gozar de la prestación económica. De igual forma la ley estipula los tiempos en que deben darse el preaviso por escrito, y lo hace de la siguiente manera:

  1.  Para el caso de los directores, gerentes, administradores, jefaturas y trabajadores especializados, el preaviso por escrito debe entregarse al patrono con 30 días de antelación.
  2.  Todos los demás trabajadores que no ostenten los cargos antes mencionados, deben hacer entrega al patrono del preaviso con 15 días de antelación.

El preaviso no equivale a la renuncia.

La renuncia debe constar por escrito, debidamente firmada por el trabajador y acompañada de una copia de su DUI. Para estos efectos el trabajador debe dirigirse primero a la Dirección General de Inspección de Trabajo del Ministerio de Trabajo y Previsión Social, en donde se le entregarán los formularios para hacer constar por escrito su renuncia.

En su defecto, estas hojas o formularios también podrán ser entregados por Jueces de Primera Instancia con jurisdicción en lo laboral, o como última alternativa, la renuncia puede constar en documento privado autenticado.

El patrono por su parte, se encuentra obligado a recibir tanto el preaviso como la renuncia, debiendo entregar al renunciante una constancia en la que se estipule día y hora de la presentación.

Si el empleador se rehusara a recibir la renuncia o a entregar la constancia, el empleado deberá acudir a la sección respectiva del Ministerio de Trabajo y Previsión Social, quien citará al empleador para notificarle la renuncia del trabajador y de ello se levantará acta que firmarán ambas partes.

No debemos olvidar que en todo caso la renuncia produce sus efectos sin necesidad de aceptación del empleador.

Como empleado, es importante seguir al pie de la letra las estipulaciones antes desarrolladas, de lo contrario se corre el riesgo de no recibir prestación económica alguna.

Al respecto de los demás requisitos para poder acceder al pago de dicha prestación y de lo relativo al cálculo de las prestaciones por renuncia, lo abordaré con detalle en la siguiente entrega, junto con las diversas interrogantes e interpretaciones que se han generado alrededor de este tema.

Ver segunda parte de esta serie.