Proceso de impugnación judicial de Maternidad.

Lógica normativa.

La paternidad puede impugnarse a través del proceso de impugnación judicial de paternidad, cuando la falsa filiación ha sido establecida por presunción legal (Artículos 141, 142 y 151 Código de Familia -CF-), y por medio del proceso de impugnación del reconocimiento de paternidad, cuando la falsa paternidad ha sido reconocida voluntariamente por el padre (Artículo 143 CF). Sin embargo, cuando de impugnar la maternidad se trata, la ley únicamente habilita el proceso de impugnación judicial de maternidad (Artículo 162 CF). Este proceso contempla la posibilidad de impugnar la falsa maternidad establecida por presunción o por reconocimiento voluntario.

Además, no se habilita la acción de nulidad de reconocimiento voluntario de maternidad por vicios del consentimiento, mientras que para la paternidad sí (Artículo158 CF), porque resulta una acción prescindible de cara a las posibilidades procesales que ofrece el proceso de impugnación judicial de maternidad. Al mismo tiempo que es un aspecto relacionado con los mecanismos cerrados para imponer la maternidad en las sociedades modernas, pues de alguna forma existe la impresión de que la madre no puede errar en el reconocimiento de un hijo o hija. Incluso, el reproche moral es mayor sobre la mujer que sobre el hombre cuando desconocen a los hijos e hijas procreadas.

A parte de las explicaciones históricas y sociológicas, la única justificante de esta diferenciación es que la ley no expresa que el reconocimiento de maternidad es irrevocable, mientras que el reconocimiento de paternidad sí lo es (Artículo 147 CF). Esto significa que el legislador ha negado la acción de nulidad de reconocimiento de maternidad por vicios del consentimiento, pero a cambio no le ha dado un carácter irrevocable a ese reconocimiento, de modo que la madre tiene la legitimación procesal activa para impugnar la falsa maternidad establecida, aun y cuando haya estado precedida por un reconocimiento voluntario plenamente valido (Artículo 162 Inciso 2 Ordinal 3º CF). Por su parte, el padre no tiene la legitimación procesal activa para impugnar la paternidad que reconoció voluntariamente, aunque la misma fuere falsa.

Para este autor la lógica normativa expuesta en el párrafo anterior es débil, incapaz de justificarse a sí misma. Lo cierto es que no hay motivo alguno para negar la acción de nulidad del reconocimiento voluntario de maternidad por vicios del consentimiento –como cuando la madre ha sido coaccionada bajo amenaza para formalizar el reconocimiento–, pues como todo acto jurídico, el reconocimiento de filiación debe cumplir con los requisitos mínimos de existencia y de validez. Asimismo, por efectos de analogía y en virtud de los efectos sociales que produce, el reconocimiento voluntario de maternidad también deviene en irrevocable. No hay ninguna razón suficiente para considerar lo contrario. Recuérdese que nadie puede ir en contra de sus propios actos, como garantía de seguridad de los actos válidamente efectuados (Artículos 62 Inciso 2 Código Procesal Civil y Mercantil -CPCM- y 153 Inciso 2 CF).

Bajo esta lógica, la madre no podría, aunque la ley no lo exprese, promover el proceso de impugnación judicial de maternidad cuando desea desplazar la filiación que ha reconocido voluntariamente, salvo que su consentimiento hubiere estado viciado al momento de hacerlo. No obstante esta advertencia, por efectos didácticos se continuará con el desarrollo del tema bajo los estándares de la lógica normativa, pues la práctica forense se rige por ella.

Concepto.

El proceso de impugnación judicial de maternidad es el instrumento jurisdiccional creado por el Estado para dejar sin efecto la falsa filiación materna. De conformidad al Artículo 137 CF, es falsa la maternidad cuando una persona pasa por madre de otra, sin serlo. El Código de Familia se sustenta en la pauta preferente del vínculo biológico, de ahí que la falsa maternidad es la maternidad que no tiene un carácter consanguíneo. Quiere decir que el proceso de impugnación judicial de maternidad permite suprimir la maternidad que ha sido establecida por presunción legal (Artículo 160 CF) o por reconocimiento voluntario (Artículo 159 CF), sin que exista un nexo biológico entre la madre y el hijo. Si en la partida de nacimiento aparece como madre una persona que realmente no lo es, es posible promover este proceso.

Si la falsa maternidad ha sido establecida mediante sentencia judicial (como cuando los testigos declararon falsamente sobre la posesión de esta familiar o cuando la prueba de ADN ha sido falseada), la filiación no puede impugnarse mediante este proceso, con el fin de respetar la lógica de los precedentes judiciales y la situación jurídica (cosa juzgada material) que ha producido la resolución judicial. La misma suerte experimente la falsa paternidad declarada judicialmente. A pesar de que la posibilidad con el cual se puede producir un caso como estos es mínima –por la eficacia de la prueba de ADN que se ordena en la mayor parte de procesos de filiación–, es necesario tener en cuenta que de manifestarse uno de ellos, es posible hacer uso del recurso extraordinario de revisión de sentencias firmes, bajo las condiciones descritas en los Artículos 540, 541 y 542 CPCM.

Causas de impugnación.

De acuerdo a lo establecido en el Artículo 162 Inciso 1 CF, la maternidad puede ser impugnada por falso parto y por suplantación del pretendido hijo al verdadero. “El falso parto consiste en hacer aparecer como madre de un niño a una mujer que no lo es. Por su parte, la suplantación del hijo al verdadero consiste en hacer parecer como fruto del parto a un niño que no fue alumbrado por una determinada mujer” (MEDINA, P. Juan E.; 2014, p. 477). La madre es el parámetro central para calificar el falso parto, mientras el hijo lo es respecto de su suplantación. Dentro de la escala de la verdadera maternidad, y con propósitos conceptuales, puede decirse que la idea de falso parto denota la idea de falsa madre, mientras la suplantación de hijo denota la idea de falso hijo o hija.

El falso parto es causa para impugnar la maternidad porque la supuesta madre goza de un estatuto jurídico incorrecto, por haber pasado como madre de una persona que no dio a luz. El falso parto es la manifestación de un fenómeno auténtico o de una realidad fingida que ha sido falseada en su resultado. El proceso de impugnación judicial de maternidad no se interesa en la simulación del embarazo y del parto, sino en su resultado falseado, pues de esta manera se induce a creer que en virtud del parto nació determinada persona de otra. El fin del falso parto es, naturalmente, ocultar la verdadera maternidad y, en muchas ocasiones, obtener ventajas patrimoniales vinculadas a la herencia.

La simulación es la manifestación de un hecho real bajo el sello de la imitación. Ninguna imitación y ninguna falsedad puede constar en los Registros públicos, porque la realidad registral debe ser conforme con la realidad extrarregistral. En materia de estado familiar esto es trascendental. Por ello, quien inscribiere o mandare a inscribir en el Registro del Estado Familiar un nacimiento inexistente, puede ser sancionado con pena de prisión por el delito de suposición de estado familiar (Artículo 195 PN). Incluso, la mujer que finge un embarazo o un parto con el propósito de obtener para sí o para el supuesto hijo, derechos que no le corresponden, también puede ser sancionada con pena de prisión por el delito de simulación de embarazo o parto (Artículo 197 Inciso 1 PN). La suplantación de estado familiar también es sancionada con pena de prisión (Artículo 196 Inciso 1 PN).

Por otra parte, la suplantación del pretendido hijo por el verdadero también impone una falsa relación filial. Luis Claro Solar enseñaba que “si una mujer soltera o casada da a luz a un hijo que muere al poco tiempo y se lo reemplazan por otro sin que ella aperciba, o si manda a criar a su hijo a otro lugar y la nodriza se lo cambia y ella recibe como cuyo al suplantado, la maternidad podrá ser impugnada por la no identidad del hijo” (CLARO S., L.; p. 84).

En virtud de la suplantación, el supuesto hijo se posiciona como hijo frente a una mujer que no lo dio a luz. En este supuesto se subsume el intercambio de niños o niñas en los hospitales, ya sea de forma voluntaria o involuntaria. Cuando existe suplantación de los recién nacidos y se inscriben sus partidas de nacimiento bajo una falsa maternidad, es necesario dejarlas sin efecto a través del proceso de impugnación judicial de maternidad. No es suficiente declarar nula las partidas de nacimiento de los niños o niñas intercambiadas, pues esto, por sí mismo, no permite identificar a la madre verdadera de cada niño. Podrá declararse nula la partida de nacimiento del falso hijo, pero el error posiblemente continuará presente en el certificado de nacimiento, en la constancia de los plantares o en cualquier otro respaldo documental.

A pesar que la prueba en este proceso gira en torno a la prueba del falso parto o a la suplantación del hijo, la prueba científica ha simplificado la resolución de este tipo de casos, pues basta con desacreditar el vínculo genético entre el supuesto hijo o hija y la supuesta madre para desplazar la maternidad. La prueba científica de ADN ha facilitado la identificación de las falsas madres y de los falsos hijos e hijas, así como la resolución de las controversias que le derivan. Sin embargo, no siempre es posible la práctica de este medio de prueba, en cuyo caso la prueba del falso parto o de la suplantación del hijo o hija estará a cargo de cualquier otro tipo de prueba que resulte lícito, pertinente, idóneo y útil.

Impugnación de maternidad en casos de vientres de alquiler.

“La maternidad genética o biológica se sustenta en tres hechos: parto, relación sexual y ovulo propio. Si una mujer ha tenido un parto y no se ha suplantado a la criatura producto del mismo por otro niño, debe presumirse que esa mujer es la madre de aquel hijo” (FIGUEROA Y., G.; 1995, p. 108). Sin embargo, esta regla se quiebra frente a las TRHA. Cuando la procreación ha estado precedida por un contrato de alquiler de vientre (o vientre de alquiler), la arrendadora (madre gestante) debe tener el derecho de probar que, si bien es cierto fue ella quien experimentó el parto, genéticamente el hijo procreado no es suyo. “Negarle esta prueba seria una aberración jurídica, pues la presunción serviría para probar lo notoriamente falso: que ella es la verdadera madre, cuando está probado que no lo es” (FIGUEROA Y., G.; 1995, p. 109).

Reconocimiento del hijo no nacido.

El padre puede reconocer a una persona que ha sido concebida, pero que no ha nacido (nasciturus), a una persona que ha fallecido y, desde luego, a una persona con vida independiente (Artículo 144 CF). ¿Puede hacerlo la madre? No hay mayores problemas al responder si la madre puede reconocer al hijo o hija fallecida y a una persona independiente. La respuesta no puede ser negativa. Sin embargo, la respuesta no es tan clara cuando se cuestiona si la madre puede reconocer al hijo o hija que ha procreado, sin que éste aun haya nacido. Esto tiene trascendencia registral, pues si la madre fallece antes del parto –y no es posible aplicar la presunción de reconocimiento voluntario de maternidad–, pero el hijo o hiha sobrevive, el reconocimiento voluntario concebido tiene sentido.

El reconocimiento voluntario de paternidad o de maternidad del hijo o hija concebida no pierde eficacia por la muerte del reconociente. Por ello, la opinión personal es que la madre sí tiene la posibilidad de reconocer al hijo o hija concebido; sin embargo, la practicidad de esto no es tan sencilla, porque no es fácil identificar a quien aún no nace sin tener un punto de referencia. El padre puede reconocer al nasciturus por medio de la madre gestante, pero la madre no cuenta con otro punto de referencia que ella misma. ¿Se constituirá a sí misma como un punto de referencia? La apreciación personal sigue siendo positiva, siempre y cuando logre determinarse e identificarse a sí misma, y singularice su situación gestante y otros datos referenciales del futuro parto.

Ahora bien, si el hijo o hija ha sido procreado bajo la gestación de una madre de alquiler (madre arrendadora), la madre genética (madre arrendataria) puede reconocerlos antes de que nazcan. Pero si quien desea reconocerlo es la madre gestante, la situación y las consideraciones serán diferentes, pues en virtud del vientre de alquiler, la madre gestante no puede reconocer al hijo o hija que no es suyo, bajo el riesgo de incurrir en una falsa maternidad.

Competencia y legitimación procesal.

La maternidad solamente puede ser declarada e impugnada por el Juez de Familia que tiene competencia en el municipio del domicilio de la parte demandada. El proceso inicia con demandada escrita, la cual se incoa en contra de la madre y del hijo, salvo cuando el hijo o la supuesta madre son la parte demandante (Artículo 162 Inciso 2 Ordinal 1.º y 3.º CF), en cuyo caso la demanda debe interponerse en contra de la madre o en contra del hijo, según corresponda.

Si la supuesta madre y el hijo intervienen como parte demandada, como cuando quien promueve el proceso es el cónyuge de la supuesta madre (Artículo 162 Inciso 2 Ordinal 4.º CF), se integra un litisconsorcio necesario pasivo. La necesidad de demandar conjuntamente a la supuesta madre y al hijo se debe a que entre ellos existe una relación jurídica plenamente consolidada y, al mismo tiempo, una serie de derechos adquiridos que no pueden ser suprimidos o modificados sin que se les confiera la posibilidad de defenderlos.

Si el hijo no ha alcanzado su mayoría de edad o si habiéndola alcanzado ha sido declarado incapaz, deberá ser representado en el proceso bajo la asistencia del Procurador General de la República (Artículos 223 y 224 CF), por la posible existencia de intereses contrapuestos entre sus supuestos padres y él.

El Artículo 162 Inciso 2 CF identifica qué personas tienen legitimación procesal activa para promover el proceso de impugnación judicial de maternidad. En primer lugar señala al hijo o hija. El derecho de impugnar la falsa maternidad del hijo o hija es imprescriptible (Artículo 163 Inciso 3 CF), y se fundamenta en el derecho a conocer la filiación verdadera. Quien pasa como hijo o hija de una mujer que no es su verdadera madre, puede impugnar la maternidad. De impugnarse la filiación materna y no contando con filiación paterna, el hijo o hija pasa a estar bajo la representación legal del Procurador General de la República, si no ha alcanzado su mayoría de edad y si no ha sido declarado incapaz. Caso contrario podrá hacerse valer por sí mismo.

Los efectos de la impugnación de maternidad es la cancelación de la partida de nacimiento del hijo o hija y la inscripción de una nueva en la que no conste la falsa maternidad (Artículo 20 LNPN). Por tanto, el hijo o hija que no cuenta con filiación paterna –y materna– deberá asignársele un nombre de uso común por parte del Procurador General de la República (Artículo 35 LNPN). Esto podrá hacerse ante el Juez de Familia ante quien se impugna la falsa maternidad, con el fin de tutelar el derecho a la identidad.

En segundo lugar, se les reconoce la legitimación procesal activa al verdadero padre o a la verdadera madre de forma individual, o a ambos, para que puedan conferir al hijo o sus descendientes los derechos de familia (Artículo 162 Inciso 2 Ordinal 3.º CF). Los derechos de familia son de contenido patrimonial y extrapatrimonial, como el patrimonio y el honor familiar. Cualquier de los padres biológicos puede impugnar la falsa maternidad, aunque el hijo no esté de acuerdo, pues en la legislación nacional prevalece la voz de la sangre. El derecho de los padres biológicos a impugnar la falsa maternidad es imprescriptible (Artículo 163 Inciso 3.º CF). Es importante considerar que en este caso es posible impugnar la filiación materna por exclusión; es decir, probando que la demandante es la madre biológica del hijo y no la que aparece en su partida de nacimiento.

En tercer lugar, puede promover este proceso la supuesta madre para desconocer al hijo o hija que pasa por suyo (Artículo 162 Inciso 2 Ordinal 3.º CF). De acuerdo a la lógica normativa, la acción puede ejercerla la supuesta madre a quien se le atribuyó la maternidad por presunción legal como la que reconoció al hijo o hija de forma voluntaria (no obstante la advertencia que antes se hizo sobre este punto). La supuesta madre tiene el plazo de un año para impugnar la falsa maternidad, contados desde la fecha en que el hijo o hija se hizo pasar por suyo (Artículo 163 Inciso 1 CF). La redacción de esta disposición legal hace creer que la supuesta madre puede impugnar la maternidad cuando ésta se le ha atribuido por presunción legal, en total concordancia con la advertencia antes realizada.

Seguidamente, la ley permite que el cónyuge de la supuesta madre también pueda impugnar la falsa maternidad (Artículo 162 Inciso 2 Ordinal 4.º CF). Cuando la supuesta madre se encuentra casada, se presume que su marido es el padre de su hijo o hija, existiendo, por tanto, una relación filial falsa de doble cola, tanto del lado de la madre como del lado del padre. Por ello, la ley permite que el cónyuge de la supuesta madre pueda promover el proceso de impugnación judicial de maternidad, con el propósito de desconocer al hijo o hija que pasa por suyo en virtud de la presunción matrimonial de paternidad. El cónyuge de la supuesta madre tiene el plazo de un año para impugnar la maternidad putativa, contados desde la fecha en que el hijo o hija también se hizo pasar por suyo (Artículo 163 Inciso 1 CF).

Por último, se les reconoce la legitimación procesal activa a todas las personas a quienes la maternidad putativa perjudique actualmente en sus derechos sobre la sucesión testamentaria o abintestato, de los supuestos padre o madre. Por ejemplo, los otros hijos o hijas de la supuesta madre, por su vocación sucesoria, pueden impugnar la falsa filiación materna de uno de sus hermanos. Quienes tengan la facultad de aceptar herencia por transmisión o representación también calificación bajo este supuesto. El plazo para que estas personas puedan promover la acción impugnativa es de noventa días, contados a partir del día en que se enteraren del fallecimiento del supuesto padre o de la supuesta madre.

Referencias.

CLARO SOLAR, Luis, Explicaciones de Derecho Civil Chileno y Comparado: de las personas, Tomo 3.º, Editorial Jurídica de Chile, Santiago.

FIGUEROA YÁÑEZ, Gonzalo, Persona, pareja y familia, Editorial Jurídica de Chile, Santiago, 1995.

MEDINA PABÓN, Juan Enrique, Derecho civil: Derecho de familia, 4.ª ed., Editorial Universidad del Rosario, Bogotá, 2014.

 Cita así:

PALACIOS, CRISTIAN. “Proceso de impugnación judicial de Maternidad”. Publicado en la Revista Jurídica Digital “Enfoque Jurídico” el 29 de enero del 2018