“Las Tanquetas” un show de Cerén no apto para universitarios.

El día lunes 25 de septiembre, un grupo de líderes estudiantiles decidieron materializar una protesta contra una de las medidas más chocantes implementadas por el gobierno neoliberal del FMLN, militarizar las calles con tanquetas, quien sabe con qué finalidad u objetivo, a veces mi razón no llega a ser tan imaginativa.

La protesta de los estudiantes se llevó a cabo en el corazón del pensamiento revolucionario, en las afueras de las instalaciones de la Universidad de El Salvador, San Salvador, cuna de luchadores y amantes del bien común, que en los ochentas muchos ex-ues ofrendaron su vida por el ideal de construir una sociedad justa, incluyente y humana, precisamente frente al autoritarismo militar que dominaba en esa época. (El 85% de los muertos en la guerra civil, según detalló en su informe la Comisión de la Verdad, fueron cometidos por militares)

Si bien la motivación principal de la protesta por parte de este colectivo, es frente a la militarización de la seguridad, uno de los carteles retrataba el espíritu y el sentir de los estudiantes contra la intromisión del partido del gobierno en la ciudad universitaria, “La UES no se vende”.

“La UES no se vende”

El FMLN a partir de la firma de los acuerdos de paz, de manera estratégica y a la fecha como herencia cultural, ha buscado controlar  la potencial efervescencia que guardan las paredes de la UES; la intromisión del partido mal llamado de izquierda es generalizada, desde la implementación de actividades académicas muchas de ellas con fines políticos, hasta la contratación de catedráticos alineados a sus ideas, unos incumpliendo con sus responsabilidades docentes, pero muy fieles por practicar la parálisis académica que necesita un gobierno corrupto.

La medida de militarizar las  calles por parte del ejecutivo es una de las tantas medidas impulsadas con desconocimiento de la realidad y de las necesidades de la población, ésta en particular incumple con la sentencia de inconstitucionalidad 103-2012, dictada el once de abril del dos mil catorce, al despojar de excepcionalidad el trabajo subsidiario de la fuerza armada en apoyo a la policía nacional civil, y cada vez dando pasos mayores para generalizar la militarización como control del orden social, perdiendo el sentido civil que ya costaba en manos de los agentes policiales.

Según la sentencia de inconstitucionalidad en comento, el trabajo de la fuerza armada en las calles es única y exclusivamente como complemento para las tareas de la policía nacional civil, por la ruptura del orden en materia de seguridad, sustentada legalmente como una misión especial por parte del ejecutivo, pero la presencia de soldados ahora extendida con el uso de armamento militar en las calles, hace de la excepcionalidad una generalidad.

Paradójicamente la negociación de las pandillas con funcionarios públicos, no solo llena de ilegitimidad al actual gobierno, sino que denota una intención de no resolver el problema de seguridad claramente, así llenar de tanquetas las calles solo es parte de un show montado para alimentar el populismo que se cobija en una sociedad desesperada por las decenas de muertes que día a día se contabilizan en el país.

No se aprecia alguna intención de moderar el uso de la fuerza armada, y poco se discute sobre las razones  y las causas que hacen insuficiente el aparataje policial para combatir el crimen, que debería ser el pleno debate para fortalecer a la policía civil, más bien se busca dar una ilusión de atacar con extrema fuerza la delincuencia, maquillando la información, utilizando los medios gubernamentales, minimizando el número de muertos, hasta valorando la proposición de medidas carentes de neuronas como el de armar a grupos ciudadanos por parte del estado, irrespetando el espíritu de los Acuerdos de Paz.

La territorialidad pacífica no se gana parqueando tanquetas en las afueras de Metro Centro, en Santa Elena o en la esquina de la UES, a la criminalidad se le batalla eliminando su financiamiento, no potenciándolo, invirtiendo en la policía nacional civil, depurando los elementos corruptos, no escondiéndolos bajo la sombra de la impunidad, el crimen puede ser vencido, y vencerlo no es sinónimo de muerte o de guerra, la solución de la criminalidad empieza por no ser parte de las causas del origen de la criminalidad.

La Corte Interamericana de los Derechos Humanos, ha establecido que el entrenamiento militar está dirigido a derrotar al enemigo y no a la protección y control de civiles, pretender que actúen de forma civil es inútil y absurdo, esto es el rol esencial de los elementos de la policía nacional civil, y es deber del presidente de la república la de organizar, conducir y mantener a la policía nacional civil para el resguardo de la paz, la tranquilidad, el orden y la seguridad pública. Sin duda el show de exhibición de tanquetas para aparentar un duro golpe a la criminalidad, no es apto para universitarios de la Ues.