Diligencias de reconocimiento provocado.

Concepto.

Las formas procesalmente puras de establecer la filiación paterna son: el reconocimiento voluntario, la presunción legal y la declaratoria judicial de paternidad (Artículo 153 Código de Familia). Junto a estas tres formas coexiste una cuarta: el reconocimiento provocado de paternidad. Aunque el término no sea el más indicado, se puede decir que el reconocimiento provocado de paternidad es una forma procesalmente impura de establecer la filiación. Lo impuro obedece al hecho de que este tipo de diligencias combinan determinadas características de las formas estrictamente puras.

Al conjunto de actos procesales que se organizan con el fin de hacer comparecer al presunto padre ante el juez para que manifieste si reconoce o no como suyo al hijo que se le atribuye, se les da el nombre de diligencias de reconocimiento provocado. En otras palabras, constituyen un tipo de invitación formal dirigida al presunto padre para que exprese ante el juez de familia si reconoce, de manera voluntaria y libre, como su hijo a determinada persona de filiación paterna no establecida. Las características de este tipo de diligencias hacen que sean propias en su género.

Base legal. 

Las diligencias judiciales de reconocimiento provocado constituyen un trámite especial para establecer exclusivamente la filiación paterna y su fundamento legal se encuentra en los Artículo146 Código de Familia (CF) y 143 Ley Procesal de Familia (LPF). 

Los Incisos 1º y 2º del Artículo 146 CF disponen:

El hijo que no hubiere sido reconocido, tendrá derecho a que el supuesto padre sea citado ante el juez, a declarar si cree serlo o  no. El juez a su criterio, podrá ordenar las pruebas científicas, hereditarias, biológicas y antropomórficas del supuesto padre. 

La mujer embarazada también tendrá derecho a que el hombre de quien ha concebido sea citado ante el juez, a declarar si reconoce ser el padre de la criatura que está por nacer. 

Notas distintivas. 

La acción judicial es del hijo. La edad del hijo no es un límite ni una condición para promover este tipo de diligencias, pues el derecho para promoverlas se fundamenta en el derecho a conocer la verdadera filiación. Por tanto, estas diligencias pueden ser promovidas por una persona adulta o por un niño. Incluso, pueden ser promovidas por el concebido no nacido.

Si el solicitante es un niño o un adolescente la acción debe ser ejercida a través de su representante legal, por lo cual el poder debe ser otorgado por la madre como representante legal del hijo. En defecto de la madre, la acción debe ser ejercida por el Procurador General de la Republica. Si se trata del nasciturus, el poder debe ser otorgado por la madre en calidad de madre gestante. Si se trata de una persona mayor de edad, el poder debe ser otorgado a título personal a favor del abogado.

El principal presupuesto de procesabilidad es que el solicitante no haya sido reconocido como hijo por su padre. Ahora bien, si la filiación paterna ha sido establecida falsamente, entonces deberá impugnarla y posteriormente tramitar las diligencias de reconocimiento provocado contra el presunto padre biológico. Este tipo de diligencias no proceden cuando el hijo cuenta con filiación paterna establecida, pues no tienen por objetivo desplazarla, ni siquiera con consentimiento expreso del falso padre. 

La finalidad de las diligencias de reconocimiento provocado es que el presunto padre exprese si reconoce al solicitante como su hijo o no. Si el presunto padre expresa que si lo reconoce, entonces se producen los efectos del reconocimiento voluntario de paternidad, en el sentido que se tiene por establecida la misma. Este reconocimiento también es irrevocable por el padre. Asimismo, el reconocimiento voluntario de paternidad habilita al juez a pronunciarse sobre el cuidado personal, la representación legal, la administración de bienes y los alimentos del hijo (Artículo 142 LPF), aun de oficio.

Si se establece la filiación paterna a favor del hijo no nacido, el juez lo hará constar en acta y emitirá resolución teniendo por reconocida la paternidad. Sin embargo, en este caso no se dará cumplimiento a la parte final del inciso 1º del Artículo 143 LPF, pues en virtud que el hijo aún no ha nacido, no existe ningún asiento registral que practicar. Registralmente hablando, la filiación está subordinada al nacimiento y el nacimiento a lo establecido en el Artículo 72 Código Civil, aunque la calidad de persona se reconoce desde el instante de la concepción.

La certificación de la resolución en la que se tiene por establecida la paternidad del nasciturus es el título formal para hacer valer determinados derechos que se tienen frente al padre. Además, esta misma certificación es el título que ampara el vínculo paterno filial de forma extrarregistral y la obligación de su anotación en el Registro del Estado Familiar, una vez que el hijo ha nacido. Ahora bien, el hijo no nacido no puede reclamar alimentos al padre con base a ese título, a pesar que la filiación paterna ya ha sido reconocida, porque sus necesidades se valoran en función de las de su madre gestante, de manera que lo que procede es pedir alimentos para la mujer embarazada (Artículo 249 CF).

Si el presunto padre niega la paternidad que se le atribuye, entonces se procede a dictar sentencia rechazando la pretensión de la parte solicitante; sin embargo, si en un proceso ulterior se comprueba que aquel se trataba del verdadero padre, se agrava el motivo para condenarlo al pago de una indemnización por daños morales y materiales a favor del hijo y la madre (Artículo 150 inciso 2º CF). Además, si el solicitado niega la paternidad, el hijo conserva el derecho de promover el proceso de declaratoria judicial de paternidad (Artículo 143 inciso 5º LPF).

Presunciones de paternidad verdadera. 

La simple negativa a reconocer la paternidad no habilita la terminación de las diligencias de reconocimiento provocado, si el juez le propone al presunto padre la práctica de la prueba de ADN y éste se niega a someterse a ella, pues dicha negativa es motivo suficiente para tener por atribuida la paternidad. Se trata de una presunción legal que admite prueba en contrario, por lo cual puede ser impugnada a través del correspondiente proceso.

Dicha presunción también se aplica cuando el presunto padre, a pesar de haber sido citado en dos ocasiones diferentes, se niega a comparecer ante el juez, así como cuando se niega a declarar  o cuando sus respuestas son evasivas (Artículo 146 inciso 3º CF y 143 inciso 2º LPF). La declaración, desde luego, debe referirse a si reconoce o no la paternidad que se le atribuye. Estas son formas impuras de declarar judicialmente la paternidad con base a presunciones legales.

En virtud de lo establecido en el inciso 5º del Artículo 146 CF, en los procesos de reconocimiento forzoso de paternidad, dentro de los cuales se incluyen las diligencias de reconocimiento provocado, la carga de la prueba se invierte (Artículos 7 y 321 CPCM), pues el demandado está en la obligación de presentar las pruebas para la resolución del caso. La negativa del demandado a colaborar en tal sentido hace presumir la veracidad de los hechos que amparan la pretensión del actor.  Esto tiene correspondencia con el principio dinámico de la prueba.

Tramite. 

El Artículo 143 Inciso 1º LPF establece:

Presentada la solicitud de reconocimiento provocado, se citará en un plazo de 3 días hábiles al presunto padre a audiencia, para que bajo juramento declare si reconoce o no la paternidad que se le atribuye. Si la reconoce se asentará en acta e inmediatamente se dictará resolución y enviará certificación de la misma al registro correspondiente. 

Presentada la solicitud de reconocimiento provocado, el juez la examinará para verificar si cumple o no los requisitos de admisibilidad. Si no los cumple, formulará la respectiva prevención o la declara improponible in limine, ya sea que los errores u omisiones encontrados sean subsanables o no. Si los reúne, entonces la admitirá, fijará hora y fecha para la celebración de la audiencia especial y citará al solicitante y al solicitado para que comparezcan a la celebración de la misma.

Para que la cita del padre sea valida debe realizarse de forma personal (Artículo 143 inciso 6º LPF), pues la presunción de paternidad que opera en este tipo de diligencias por falta de comparecencia del padre a la audiencia, sólo tiene lugar cuando ha sido citado de forma directa, sin mediar persona u agente externo al mismo. La cita por medio de terceros, por tablero judicial, por medio de edictos, por cuñas radiales u otras formas no es valida para estos efectos.

Si el solicitado comparece a la audiencia, el juez le preguntará si reconoce como suyo al hijo que se la tribuye o, si por el contrario, niega su paternidad. El solicitado debe limitarse a contestar en sentido positivo o negativo, pues cualquier tipo de alegación que esté al margen de ello será inoportuna. Los efectos de aceptar o negar la paternidad ya han sido mencionados.

Si el padre es citado en legal forma y no comparece a la audiencia, se reprogramará la misma y se le volverá a citar por segunda vez, con o sin advertencia de que su inasistencia será suficiente para aplicar la presunción de paternidad. Si por segunda vez es citado en legal forma y no comparece a la audiencia, el juez tendrá por establecida la paternidad por medio de sentencia definitiva, la cual quedará firme una vez haya transcurrido el plazo legal para impugnarla o cuando el recurso contra ella no hubiera prosperado.

Ahora bien, si se tiene por establecida la paternidad, ya sea porque se produjeron los efectos del reconocimiento voluntario o los efectos de la presunción de paternidad, el juez librará oficio al Registro del Estado Familiar donde se encuentra inscrita la partida de nacimiento del hijo, para que se cancele la misma y se inscriba una nueva en la que conste la filiación paterna. Esto no tendrá lugar cuando el solicitante es el concebido no nacido, en cuyo caso se procederá en los términos antes indicados.

De conformidad al Artículo 1460 inciso 4º CF, las diligencias de reconocimiento provocado sólo pueden ser tramitadas una vez, pues basta que el presunto padre manifieste su voluntad de reconocer o no al hijo que se le atribuye. Para tener por agotada la acción es necesario que el presunto padre realmente haya tenido la oportunidad de declarar ante el juez, pues en los casos que las diligencias terminan sin dicha oportunidad, como cuando el padre es de paradero ignorado, las mismas pueden volverse a plantearse. Quiere decir, entonces, que el derecho de accionar se agota hasta que el hijo satisface el deseo de saber si su presunto padre lo reconoce en tal calidad o no.

Este tipo de diligencias no proceden cuando de establecer la maternidad se trata, porque constituye una herramienta judicial reservada a los casos de paternidad.

Cita así:

PALACIOS, CRISTIAN. “Diligencias de reconocimiento provocado”. Publicado en la Revista Jurídica Digital “Enfoque Jurídico” el 19 de septiembre del 2017 http://enfoquejuridico.org/2017/09/19/diligencias-de-reconocimiento-provocado/