¿Cuándo procede una Usurpación de Nombre?

Generalidades.

El nombre es uno de los atributos esenciales de la personalidad, por cuanto es un elemento imprescindible para que los seres humanos interactúen como sujetos de derecho. Nadie, por ejemplo, puede consolidar sus relaciones jurídicas sin un nombre propio. ¿Quién podría dar un margen de seguridad interactiva sin identificarse e individualizarse a través de su nombre? Hasta el día de hoy nadie. El nombre es el conjunto de palabras “con el cual se identifica e individualiza a una persona” (PALACIOS, Cristian, 2016, p. 121). Identificar es un vocablo derivado “del latín ídem, que significa el mismo o lo mismo” (COROMINAS, Joan, 1973, p. 330).

El nombre permite identificar a la persona como lo que es; y por medio de él es posible trasladar la realidad del individuo a un conjunto de palabras con las cuales se autodescubre en su propia historia. El orgullo del sujeto se encuentra dentro de los límites de su nombre y su nombre se encuentra dentro de los límites de su individualidad. El nombre permite individualizar a su titular del resto de sus semejantes, con el fin de diferenciarlo en la originalidad de su existencia.

Todos los seres humanos tienen derecho a un nombre. Este derecho es universal y se circunscribe dentro de la categoría de derechos personales, y guarda la característica de ser inalienable, imprescriptible, irrenunciable y enajenable. El nombre se forma por el nombre propio y por los apellidos (artículo 3 Ley del Nombre de la Persona Natural –LNPN-). Nadie tiene el deber de sufrir la pérdida del nombre, ni el de renunciar a su exclusividad. La exclusividad del nombre radica en que su uso le pertenece únicamente a su titular, motivo por el cual éste tiene la autorización legal para hacer cesar toda conducta que atente contra ello.

La titularidad del nombre viene dada por su inscripción registral y por su posesión material. Esta posesión consiste en el goce y ejercicio de las prerrogativas que aquel confiere. Mientras el nombre se prueba con la certificación de partida de nacimiento (artículo 34 LNPN), la identidad de las personas naturales se acredita por medio del Documento Único de Identidad (artículo 3 Ley Especial Reguladora de la Emisión del Documento Único de Identidad).

Un conjunto de palabras pueden ser utilizadas como nombre a favor de diferentes personas, pero el nombre en sí mismo, como presupuesto de identificación e individualización, no puede ser utilizado por más de una de ellas. Pueden existir palabras utilizadas como nombres propios o como apellidos asignados a una multiplicidad de individuos, pero no puede existir un mismo nombre integrado a la exclusividad personal de diferentes individuos. No existe ningún organismo que ocupe la misma posición que otro dentro del contexto histórico-social, de manera que no puede existir más de una persona con la misma identidad ni con el mismo sentido de individualidad. 

Etimología.

El vocablo usurpación viene del latín usurpatio: mal uso de la cosa. Por su parte, el vocablo “usurpar viene del latín usurpare, y denota la acción de quitar a otro lo que es suyo, o quedarse con ello, generalmente por la violencia. Asimismo, hace referencia a la acción de arrogarse la dignidad, empleo u oficio de otro, y usar de ellos como si fueran propios” (DE ECHEGARAY, Eduardo, 1889, p. 641).

El primer significado de usurpare se utiliza en materia de Derecho Penal y de Derecho Civil, en relación al despojo o perturbación de los bienes, de manera ilegítima y, ordinariamente, con auxilio de la fuerza, como sucede con la usurpación de inmuebles (artículo 219 del Código Penal – PN –), con la usurpación de aguas (artículo 219-B PN) y con la usurpación de la posesión (artículos 220 PN y  928 del Código Civil – CC –).  El segundo significado se utiliza en materia de Derecho de Familia, en relación al uso del nombre ajeno, como sucede con la usurpación del nombre (artículo 29 de la Ley del Nombre de la Personal Natural – LNPN –).

Por otra parte, la palabra “suplantación” viene del latín supplantatio y hace referencia a la “acción de hacer caer a alguno con ardidez, traición, engaño, traición, destrucción. La idea de suplantar procede del latín supplantare y denota la acción de derribar, poner en lugar de otra cosa. De este modo, suplantar también significa ocupar con malas artes el lugar de otro, defraudándole del empleo o favor que disfrutaba” (DE ECHEGARAY, Eduardo, 1989, p. 414). Se habla, por ejemplo, de suplantación de identidad en Internet o de suplantación de nombre y falsedad, lo cual tiende a provocar confusiones por su significado y por su uso indiferenciado respecto a la usurpación de nombre.

Por otra parte, la palabra “uso” procede del latín usus, participio pasivo de uti, usar. Entre sus diferentes significados, usar denota el “goce o manejo de alguna cosa, aprovechándose de ella, aunque no se tenga la propiedad ni la posesión” (DE ECHEGARAY, Eduardo, 1889, p. 640). Dentro de la teoría del Derecho Civil, el uso es una de las tres facultades esenciales del derecho dominio, junto al goce y disposición de la cosa (artículos 568 CC). “La facultad de uso se traduce en aplicar la cosa misma a todos los servicios que es capaz de proporcionar, sin tocar sus productos ni realizar una utilización que importe su destrucción inmediata” (DE ECHEGARAY, Eduardo, 1889, p. 165). 

Usurpación de nombre.

El artículo 29 LNPN establece: “En los casos de usurpación de nombre, el perjudicado tendrá derecho para hacerla cesar”.

En términos generales, nadie puede usar el nombre que le pertenece a otro, o, más bien, ningún individuo puede aprovecharse del nombre con el cual interactúa otro, pues los efectos de usar el nombre de personas fallecidas o inexistentes es totalmente diferente a la usurpación de nombre de personas interactivamente activas. Se combate, pues, la confusión producida por atribuir consecuencias jurídicas a hechos que no han sido realizados por las personas que se identifican como sus responsables, como el caso del comerciante que se hace pasar por otro con el fin de aumentar sus ventas.

Lo mismo ocurre con el pintor que usa el nombre de otro, como signo distintivo en sus cuadros, siempre que esa acción le permita identificarse e individualizarse como tal, pues si esto no tiene lugar, la usurpación cede su lugar a otro tipo de situaciones irregulares, como podría ser el uso indebido de nombre.

La usurpación de nombre se presenta cuando una persona se atribuye la identidad e individualidad de otra, haciendo uso de su nombre y atribuyéndose las consecuencias que dicha situación conlleva. Cuando una persona obtiene sus documentos de identificación personal auxiliándose de una certificación de partida de nacimiento que no es la suya, entonces existe usurpación de nombre. No es sólo el uso indebido del nombre lo que caracteriza a la usurpación, sino también su aprovechamiento ilegítimo, ya sea con culpa o con dolo. La usurpación de nombre crea una impresión falseada de la identidad individual y, consecuentemente, un marco de relaciones intersubjetivas inciertas e irresponsables.

Quiere decir, entonces, que la usurpación de nombre provoca la falsedad de las relaciones interactivas, por cuanto supone una relación concreta en la cual una de las partes no es quien dice ser. Cuando una persona utiliza la partida de nacimiento de otra para contraer matrimonio no existe usurpación de nombre, salvo que esa relación esté viciada por el hecho de que uno de los consortes se identifica e individualiza con una realidad impropia. Por otra parte, si se sigue el significado etimológico antes citado, la usurpación deviene como suplantación si su verdadero propósito es ser un medio adverso a la realidad interactiva del sujeto suplantado. Sin embargo, en la práctica existe un uso indiscriminado de los conceptos de usurpación y suplantación de nombre.

Referencias:

  • ALESSANDRI R., Arturo y Manuel S. UNDURRAGA, Curso de Derecho Civil: los bienes y los derechos reales, redactado y ampliado por Antonio Vodanovic H., 3ª edición, Editorial Nascimento, Santiago de Chile, 1974.
  • COROMINAS, Joan, Breve diccionario etimológico de la lengua castellana, 3ª edición revisada y mejorada, Editorial Gredos, Madrid, 1973.
  • DE ECHEGARAY, Eduardo, Diccionario general etimológico de la lengua español, edición ampliada del diccionario etimológico D. Roque Barcia, Tomo V, Editor José María Faquineto, Madrid, 1889.
  • PALACIOS M., Cristian E., El estado familiar: de la ineficacia de los asientos del Registro del Estado Familiar, Colección jurisprudencia y ciencias sociales, Aequus Editorial, San Salvador, 2016.

Cita así:

PALACIOS, CRISTIAN. “¿Cuándo procede una Usurpación de Nombre?”. Publicado en la Revista Jurídica Digital “Enfoque Jurídico” el 29 de agosto del 2017 http://enfoquejuridico.org/2017/08/29/cuando-procede-una-usurpacion-de-nombre/