La acumulación de pretensiones.

Etimología.

La palabra acumulación denota la acción de acumular. En su etimología latina, “acumular se deriva de accumulare, lo que se comprende así: ac, por ad, cerca, y cumulare, forma verbal de cumulus, cúmulo” (DE ECHEREGARAY, E., Tomo I, 1887, p. 84). Esto puede entenderse como un cúmulo o conjunto de elementos diferenciados que se aproximan entre sí. En lo relativo a la praxis forense o foro judicial, es decir, en relación a la abogacía y práctica de los tribunales, la acumulación hace referencia a los autos que se unen a otros para conducir a la determinación y prosecución del juicio. En su acepción jurídica más general, auto es el pronunciamiento judicial por medio del cual se perfecciona el trámite del proceso. En su significado más preciso, debe estarse a lo establecido en el artículo 212 del Código Procesal Civil y Mercantil (CPCM)

Por su parte, la palabra pretensión denota la acción de “pretender, que procede del latín praetendere, esto es, procurar o solicitar alguna cosa haciendo las diligencias para su consecución” (DE ECHEREGARAY, E., Tomo IV, 1989, p. 941). En términos generales, puede decirse que la pretensión es la petición que se hace para conseguir alguna cosa que se desea. Además, puede concebirse como el derecho que alguna persona se autoatribuye sobre alguna cosa. Ahora bien, en términos jurídicos, la pretensión es la prestación que se solicita a cargo de otra persona a partir de un derecho preexistente o autoatribuido. La prestación solicitada puede consistir en una acción de dar o hacer, o en una actitud de no hacer. En el caso de las diligencias judiciales la prestación gira en torno al reconocimiento de un derecho subjetivo legalmente amparado.

Generalidades de las pretensiones.

El conflicto de intereses es propio de los procesos judiciales. Este conflicto de intereses se formaliza por la interposición de una demanda y por su respectiva oposición, así como por la interposición de la reconvención y por su correspondiente resistencia. La demanda es el medio que las personas utilizan para promover la asistencia estatal en la resolución de las controversias. Se dice, también, que es el instrumento que materializa el derecho de acción o el aparato capacitado por la ley para activar la función judicial del Estado.

El artículo 42 letra e) de la Ley Procesal de Familia (LPF) dispone que la pretensión es un requisito de la demanda. Toda demanda contiene por lo menos una pretensión contra un individuo en particular, bajo pena de prevención. Sin embargo, es posible que la demanda contengas más de una pretensión, ya sea contra un mismo sujeto o contra varios de ellos. El fundamento de esto se encuentra en la misma disposición legal citada, la cual dispone que cuando en la demanda se acumulen varias pretensiones, estas se formularan con la debida separación. Si en la demanda concurren varias pretensiones contra un mismo individuo existe acumulación objetiva de pretensiones y si concurren contra diferentes personas entonces existe acumulación subjetiva de pretensiones.

No cualquier petición constituye una pretensión. Lo que hace que una petición alcance el grado de una pretensión es la trascendencia interactiva que incorpora, de manera que la petición en sí misma posee un sustento fáctico y un soporte jurídico que la hace procesalmente disputable. Si la petición implica un discurso jurídico sujeto a examen y, sobre todo, una prestación de la contraparte o de los poderes públicos, entonces se configura la pretensión, y frente a ella el demandado puede desplegar toda su táctica defensiva. La pretensión es una aspiración jurídica autónoma que impone la posibilidad de la controversia.

No es lo mismo pedir la cesación de la obligación alimenticia o la terminación del contrato de prestación de servicios profesionales que pedir el emplazamiento del demandado o la resolución de la controversia a la mayor brevedad posible. En estos dos últimos casos la petición deviene como un presupuesto del debido proceso y como una aspiración de justicia de la parte actora, pero nunca como una pretensión autónoma por si misma. En cambio, la cesación de la obligación alimenticia y la terminaron de contrato son pretensiones puras que abrigan la tutela judicial efectiva.

Acumulación objetiva de pretensiones.

El fundamento de la acumulación objetiva de pretensiones se encuentra en los artículos 42 letra e) LPF y 98 inciso 1º CPCM. Esta última disposición establece: El demandante podrá ejercitar a la vez en la demanda cuantas pretensiones tenga contra un mismo demandado, con el único límite de que no sean incompatibles entre sí. Conforme al artículo 100 CPCM, todas las pretensiones son acumulables contra una misma persona si: 1º el juez tiene jurisdicción y competencia por razón de la materia o de la cuantía para conocer de ellas; 2º las pretensiones acumuladas no deban, por razón de su materia, ventilarse en procesos de diferente tipo o naturaleza si se ejercitaren por separado; y 3º la ley no prohíbe la acumulación. Lo anterior tiene aplicación supletoria en materia de familia por disposición del artículo 218 LPF, en lo que corresponda.

Es necesario que las pretensiones tengan un punto de conexión dentro del debate procesal para que se puedan acumular. Generalmente, ese punto de conexión es la causa común que las inspira. Dentro del Derecho Civil, por ejemplo, es posible acumular la pretensión de terminación de contrato de arrendamiento por falta de pago y las pretensiones de pago de rentas adeudadas e indemnización por daños y perjuicios; o la pretensión de nulidad de instrumento público y la pretensión de reivindicación de inmueble contra una misma persona. En el primer caso la falta de pago es la causa que origina la terminación del contrato, el cobro de lo adeudado y la reparación de daños y perjuicios. En el segundo caso la enajenación del inmueble a partir de un acto jurídico imperfecto es la causa de la nulidad y, en consecuencia, de la reivindicación del inmueble a su propietario.

Dentro del Derecho de Familia, por ejemplo, es posible acumular la pretensión de divorcio por ser intolerable la vida en común y la pretensión de pensión alimenticia especial. La causa del divorcio debe ser una de las establecidas en el artículo 106 CF, lo que su vez es motivo para imponer el pago de la pensión alimenticia especial, si confluyen sus presupuestos esenciales. Asimismo, es posible acumular la pretensión de declaratoria judicial de paternidad y la pretensión de indemnización por daños morales. La falta de reconocimiento de la paternidad es causa de su declaratoria judicial y de los daños que deben ser reparados. Incluso, aunque no se trate de procesos contenciosos, es posible acumular la pretensión de declaratoria judicial de incapacidad y la pretensión de nombramiento de tutor o el restablecimiento de la autoridad parental. Por igual, puede concurrir la pretensión de establecimiento subsidiario de partida de nacimiento y la pretensión de nulidad de partida de nacimiento.

En otras palabras, la acumulación objetiva es posible cuando se trata de pretensiones derivadas de una causa en común – en relación a la prestación –, sin descuidar lo establecido en el articulo 100 CPCM. La existencia de una causa en común permite que las pretensiones no sean incompatibles entre si, de modo que el actor puede incoarlas en una misma demanda contra su legitimo contradictor. El actor no puede, por ejemplo, pedir la resolución del contrato y su cumplimiento, como tampoco puede pedir la nulidad del matrimonio y el divorcio, por cuanto las prestaciones se excluyentes a si mismas. La existencia de una causa en común también permite que las pretensiones sean resueltas de forma ordenada y precisa.

Existen casos en los cuales no es posible acumular las pretensiones por falta de competencia objetiva del juez. Uno de los ejemplos típicos se manifiesta en los procesos de violencia intrafamiliar, en los cuales las partes solicitan el deslinde del inmueble por el cual se generan los actos de violencia, por cuanto el juez de familia carece de competencia civil para resolver dicha pretensión. Lo mismo ocurre cuando le solicitan la reivindicación o remedición del inmueble. En este tipo de casos no se configura el primer requisito que prevé el articulo 100 CPCM. Aunado a ello, las pretensiones deben atravesar la vía procesal adecuada dentro de un juicio democrático, en respeto al debido proceso. Por ello, a pesar que el juez tiene la facultad de declarar la nulidad absoluta de oficio (artículo 1553 del Código Civil – CC –), debe respetar la garantía de audiencia de la parte afectada y brindarle la oportunidad de que se defienda. Los mismo sucede con la facultad que tiene el juez de familia de decretar de oficio la perdida o suspensión de la autoridad parental (artículo 111 inciso 4 CF).

La acumulación de pretensiones no debe confundirse con la compatibilidad de las mutuas peticiones de las partes en un mismo proceso, como el hecho de que la parte actora demande en divorcio y la parte demandada reconvenga en pensión compensatoria; o que la primera demande alimentos al otro conyugue y éste reconvenga en divorcio o en nulidad de matrimonio. Asimismo, se puede demandar la modificación de la sentencia de alimentos y contrademandar en cesación de obligación alimenticia. Acumulación de pretensiones y compatibilidad de pretensiones reciprocas no debe inducir a confusión.

Por igual, debe comprenderse que las mutuas peticiones no siempre son compatibles en un mismo proceso, pues debe existir identidad en el objeto, en las partes o en la causa de pedir, según la naturaleza de la pretensión o el tipo de circunstancias. De este modo, la parte que demanda el divorcio no puede ser reconvenida en declaratoria de paternidad, puesto que tratándose de un proceso de divorcio, la parte demandada es el otro cónyuge, de modo que el hijo no tiene la calidad de parte y, por tanto, no puede reconvenir para conocer su verdadera filiación. En este caso el hijo debe promover un proceso por separado contra su presunto padre. Ahora bien, existen pretensiones que sin necesidad de ser alegadas como pretensiones autónomas por la parte demandada deben recibir un pronunciamiento de parte del juez, como sucede con las pretensiones accesorias de alimentos, cuidado personal y régimen de comunicación, trato y visitas a favor de los hijos, porque la ley así lo ha establecido en sus artículos 111 incisos 1º y 2º  y 115 ordinal 5º CF.

Para el juez de familia una de las grandes discrepancias en materia de acumulación objetiva de pretensiones se produce por la siguiente interrogante: ¿es posible acumular la pretensión de pérdida de la autoridad parental y la pretensión de nombramiento de tutor? No hay un criterio dominante. Un sector niega la posibilidad, y las razones principales son estas: primero, la pérdida de la autoridad parental constituye un proceso, mientras el nombramiento de tutor un conjunto de diligencias; es decir, los tramites y los objetos procesales son totalmente diferentes. Segundo, no puede existir un pronunciamiento acerca del nombramiento de tutor y mucho menos proceder al discernimiento del cargo mientras el pronunciamiento en torno a la pérdida de la autoridad parental no adquiera firmeza.

El sector que afirma la posibilidad sostiene lo siguiente: primero, el juez debe velar por la defensa de los incapaces (artículo 4 CF) y por ello no puede permitir que el hijo quede sin representante legal después de la declaratoria de pérdida de la autoridad parental. Segundo, la pretensión de nombramiento de tutor y la pretensión de pérdida de la autoridad parental no son excluyentes entre si, más bien son complementaras, pues la primera opera en función de la segunda. En términos puramente formales, la consideración persona es que la primera posición triunfa sobre la segunda; y le corresponderá al procurador general de la república solicitar el nombramiento de tutor, una vez se encuentre firme la sentencia de pérdida de la autoridad parental.

Acumulación subjetiva de pretensiones.

El fundamento de la acumulación subjetiva de pretensiones se encuentra en los artículos 42 letra e) LPF y 104 inciso 1º CPCM. Esta última disposición establece: Podrán ejercitarse simultáneamente las pretensiones que uno tenga contra varios sujetos o varios contra uno, siempre que exista un nexo o conexión por razón del titulo o de la causa de pedir. La identidad del titulo o causa de pedir es el fundamento de la acumulación subjetiva de pretensiones. A diferencia de la acumulación objetiva, la causa de pedir no se perfila desde la óptica de la prestación, sino desde la perspectiva del sujeto que está obligado a prestarla o resistirla.

La acumulación subjetiva también exige que las pretensiones tengan un punto de conexión, y ese punto de conexión, según el inciso 2º del artículo 104 CPCM, se define por el titulo o la causa de pedir. Un contrato de ejecución de obra civil puede engendrar la obligación de ejecutar el tramo de una carretera a cargo de A y la ejecución de otro tramo de carretera a cargo de B, y con base a ese título el actor puede acumular su pretensión de cumplimiento de obligación contra A y la resolución del contrato contra B. Asimismo, puede demandar daños materiales a una persona y daños morales a otra, con base al mismo hecho que provocó el daño.

Ahora bien, no existe acumulación subjetiva cuando la pretensión que se dirige contra varios demandados es la misma. Se sabe que el contrato de mutuo suscrito por dos codeudores y la sentencia judicial que constituye la protección de la vivienda familia a favor de la madre y el hijo se constituyen como títulos de pedir. Es posible, en este tipo de casos, que el acreedor reclame el pago del crédito a los dos codeudores y que el propietario de la casa solicite se deje sin efecto la protección de la vivienda familia. En el primer caso la pretensión se puede dirigir contra ambos deudores (litisconsorcio voluntario pasivo) y en el segundo se debe dirigir contra la madre y el hijo (litisconsorcio necesario pasivo), pero ambos casos se trata de la misma pretensión contra varios demandados.

Cuando la madre promueve a titulo personal la suspensión de la autoridad parental y acumula la pretensión de alimentos como representante legal del hijo, debe advertirse que existen dos personas con derechos autónomos contra el mismo demandado, pero en la práctica la petición de alimentos se mira como accesoria a la suspensión de la autoridad parental.

 Referencias:

  • DE ECHEGARAY, Eduardo, Diccionario general etimológico de la lengua español, edición ampliada del diccionario etimológico D. Roque Barcia, Tomo IV, Editor José María Faquineto, Madrid, 1889.
  • DE ECHEGARAY, Eduardo, Diccionario general etimológico de la lengua español, edición ampliada del diccionario etimológico D. Roque Barcia, Tomo I, Editor José María Faquineto, Madrid, 1887.

Cita así:

PALACIOS, CRISTIAN. “La Acumulación de Pretensiones”. Publicado en la Revista Jurídica Digital “Enfoque Jurídico” el 24 de febrero de 2017 http://enfoquejuridico.org/2017/08/24/la-acumulacion-de-pretensiones/