Reconvención, contrademanda o mutua petición.

Estos conceptos denotan la misma realidad: la demanda interpuesta por el demandado contra su actor. La posibilidad de reconvenir se define por hacer uso del derecho de contestar la demanda y por la compatibilidad de las pretensiones que persiguen el demandante y el reconviniente. El artículo 49 de la Ley Procesal de Familia (LPF) establece que sólo al contestarse la demanda podrá proponerse la reconvención. Quiere decir que la reconvención siempre será precedida por la contestación de la demanda. Mientras el plazo para contestar la demanda no se haya vencido, la reconvención se puede plantear de forma separada a la contestación de la demanda y se puede modificar mientras el demandante no haya sido emplazado de esta.

Puede plantearse la reconvención siempre que la pretensión del demandado tenga conexión por razón del objeto o de la causa con la pretensión del demandante, según lo establece el artículo 49 LPF. Por ejemplo, el actor puede demandar el divorcio y el demandado reconvenir en pensión compensatoria, pues existe una causa que hace compatibles las pretensiones. En cambio, si el padre ha promovido el proceso de impugnación de paternidad, entonces la madre, como representante legal de su hijo, no puede reconvenirlo en divorcio, pues no existe identidad entre las partes. En este caso el demandante es el padre y el demandando es el hijo.

Es importante aclarar que la ley sanciona la negligencia del abogado que no contesta la demanda o que no reconviene dentro del plazo legal, y que frente a tal situación promueve un proceso autónomo buscado la acumulación de procesos, pues si se logra acreditar que el demandado pudo acumular las pretensiones al momento de contestar la demanda o de reconvenir, entonces la acumulación de procesos se deniega (artículo 108 CPCM).

Negligente es el abogado que deja transcurrir el plazo legal para contestar la demanda cuando ha sido autorizado para hacerlo por la parte material que se representa, de manera que algunos jueces optan por informar dicha situación a la Sección de Investigación Profesional de la Corte Suprema de Justicia, para que se imponga la correspondiente sanción, de ser procedente. Un principio de prueba de dicha negligencia se obtiene al examinar la fecha de otorgamiento del poder para contestar la demanda y advertir que el abogado tuvo el tiempo suficiente para hacerlo, sin que realmente lo hubiera hecho.

El ciclo de las alegaciones iniciales se cierra con la contestación de la reconvención por parte del actor, quien debe limitarse a reconocer o resistir la pretensión de su demandado. A pesar de existir algún criterio jurisprudencial al respecto, no existe la reconvención de la reconvención, pues el actor y el demandado ya han tenido la oportunidad para acumular las pretensiones que se reclaman recíprocamente, caso contrario el proceso entraría en un círculo infinito de peticiones y respuestas que no coadyuvaría en nada con la celeridad y organización procesal.

Resta indicar que la reconvención debe cumplir con todos los requisitos de la demanda y que la contestación de la reconvención debe cumplir con todos los requisitos de la contestación de la demanda, de los cuales ya se ha hablado con anterioridad.

Cita así:

PALACIOS, CRISTIAN. “Reconvención, contrademanda o mutua petición”. Publicado en la Revista Jurídica Digital “Enfoque Jurídico” el 23 de agosto del 2017 http://enfoquejuridico.org/2017/08/23/reconvencion-contrademanda-o-mutua-peticion/