Misil Tomahawk lanzado por EEUU a Siria, imagen publicada por el Pentágono.

¿Qué sucede ahora en Siria?

Bashar Hafez al-Asad es el actual presidente de Siria, al que ha gobernado desde el año 2000 y  vive un levantamiento armando en su propio país desde el año 2011. Como parte de su  política exportadora de revoluciones “democráticas” EEUU y sus aliados (la Unión Europea, Turquía, Arabia Saudita) han abogado por la salida de Asad, metiendo sus narices armando y entrenando a grupos rebeldes que pretender derrocarlo. Por otro lado Rusia, Irán y Hezbolá en Líbano han brindado ayuda a Asad para reprimir los grupos rebeldes.

Si a lo anterior se le califica como un grave problema producto de toda guerra, como se vivió en nuestro país que finalizó con la firma de los acuerdos de Paz en 1992, esto toma otra dimensión aun mayor con la existencia del Estado Islámico, que se originó dentro de los grupos insurgentes, y busca de igual forma derrocar a Asad y a la vez acabar con los demás grupos rebeldes.

El Estado Islámico pretende el dominio del mundo islámico y ha demostrado construir la ilusa idea de llegar lo más lejos posible con planes cuasi apocalípticos, por hoy, como un día lo ideó Adolf Hitler, estos terroristas son enfrentados realmente por las fuerzas armadas de Asad y las milicias kurdas, particularmente en el país de Siria.

Rusia es otro de los países que desde el año 2005 profetizo el peligro del terrorismo y lo necesario que es coordinar esfuerzos para liquidarlo, actualmente protagoniza ataques aéreos en contra del Estado Islámico y de otros grupos rebeldes que combaten a Asad, algunos de estos financiados por Arabia Saudita y Catar, que son rivales de Irán, mayor aliado de Siria.

Turquía busca la salida de Asad, sin embargo han atacado ocasionalmente al Estado Islámico y con mayor presencia a la milicia kurda, quienes son enemigos de Asad, del Estado Islámico y Turquía, pero los kurdos son apoyados por EEUU que a la vez es aliado de Turquía.

Al existir un vacío de poder tanto en Irak y Libia, ha dado lugar al surgimiento de zonas de anarquía que se han llenado de extremistas y terroristas, muchos de los militares iraquíes que fueron expulsados por la invasión en Irak en 2013 y otros radicales en Libia afectados por la resolución 1973 de la ONU, se unieron a la oposición siria que ha sido apoyada por EEUU y sus aliados, medida que ha sido contraproducente pues ha permitido el fortalecimiento del Estado Islámico.

Dentro de estos grupos extremistas que han armado y capacitado muchos de sus miembros han desertado pasándose al Estado Islámico, sin duda como parte de la estrategia de Abu Bakr al-Baghdadi, que no dudamos ha sido anticipada por el grupo de inteligencia de EEUU, sin embargo esto se les ha salido de control y por las recientes declaraciones del secretario de estado de EEUU, John Kerry, es prioritario la salida de Asad antes que coordinar esfuerzo para combatir al Estado Islámico, a lo que el ministro de Relaciones Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, expresó “Antes EEUU declaraba, que sin Gaddafi Libia iba a crecer. Lo mismo se afirmaba sobre Hussein en Irak. Pero nosotros no creemos que Assad sea la raíz del problema”.

Si bien EEUU ha tenido un discurso de ser quien lidera la Paz en el mundo, su actuar es totalmente diferente, mostrando doble moral, que con el bombardeo a Siria con misiles “Tomahawk” lanza un mensaje el presidente Donald Trump de extremar sus medidas bélicas al mundo, siendo más drástico que su predecesor.