Interferencias parentales en las relaciones paterno filiales.
Interferencias parentales en las relaciones paterno filiales.
Interferencias parentales en las relaciones paterno filiales.
Interferencias parentales en las relaciones paterno filiales.

Autor: Mauricio Roberto Calderón Castro *

Al existir una ruptura del vínculo matrimonial -o incluso en matrimonios con vínculo vigente- es lógico suponer que puedan existir desavenencias entre los padres en cuanto a la forma en que van a ejercer las obligaciones y facultades que les confiere la autoridad parental para con sus hijos[i], por lo que la ley establece un procedimiento –entre otros-[ii] que debe seguirse en caso de que estas se presenten, que tiene como finalidad solucionar alguna controversia que se pudiera suscitar para intentar resolverla, en interés superior de los hijos.

Ante una separación entre alguno de los progenitores y sus hijos, existirán casos en los que este contacto del padre que se separa del hogar de su(s) hijo(s) podría darse con irregularidades y -en el peor de los casos- sea nula  ya sea por voluntad propia del progenitor ausente o impedida, deliberadamente, por el progenitor que tiene bajo su cuidado a los hijos.

Es para estos últimos casos, que la ley establece los mecanismos pertinentes para darle cumplimiento al régimen de comunicación, trato y estadía; pero también cabe la posibilidad que estos mecanismos sean utilizados deliberada y maliciosamente por parte de alguno de los progenitores para impedir este contacto paterno filial, amparados en una supuesta legalidad o en el interés superior de los hijos.

Dentro de los conflictos familiares, se pueden dar obstrucciones en la comunicación, trato y estadía, establecidos legal o judicialmente como régimen o no de forma directa, evitando el cumplimiento de los mismos o de forma indirecta no propiciando acercamientos entre padres e hijos, generándose resentimientos de parte de uno de los padres y obstinaciones permanentes de parte del otro en la mayoría de los casos.

Los padres no deben impedir dicha relación a menos que demuestren que estas representan un grave riesgo para la integridad de la niña, niño o adolescente, lo cual deberán demostrar por medio de los procesos establecidos por la ley.

Merece especial atención señalar el llamado Síndrome de Alienación Parental (S.A.P.), término polémico que no ha tenido una denominación unívoca y como patología no ha sido universalmente aceptado por la comunidad científica, pero en boga dentro de la comunidad jurídica, algunas veces utilizado como instrumento para impedir esas relaciones. Esta obstrucción del contacto es indirecta, pues quien se encargará de obstaculizar la relación será el propio hijo, quien rechazará el acceder a tener contacto con su progenitor no obstante ser aparentemente instado a ello. Descrito por primera vez como tal por Richard Gardner (psiquiatra infantil y psicoanalista) en el año de mil novecientos ochenta y siete, lo encontramos dentro de la jurisprudencia salvadoreña explicado de la siguiente manera:

“(…) ha sido diagnosticado con Síndrome de Alienación Parental, lo que significa que ha existido una influencia negativa por parte de uno de los progenitores –en este caso de la madre– con el objeto principal de que el hijo destruya el vínculo filial con su otro progenitor llegando al grado de odiarlo o despreciarlo, utilizando o valiéndose para tal fin de diversas tácticas, como denigrar al otro progenitor” [iii].

Doctrinariamente encontramos las llamadas interferencias parentales “que suponen la constatación de conductas y/o actitudes que perjudican la relación del menor con uno de sus progenitores[iv]; y que pueden materializarse por medio de obstrucciones al contacto del progenitor no conviviente con su(s) hijo(s), y justificarse, en atención a su interés superior por medio de diversos argumentos[v] que generalmente ya se encontraban presentes durante la convivencia, como pueden ser la adicción a las drogas o al alcohol, violencia intrafamiliar, conductas sexuales promiscuas, aparición de una nueva pareja, antecedentes delictivos, trastornos mentales e inclusive el incumplimiento de obligaciones alimenticias, entre otros.

Estos argumentos, pueden tener por finalidad impedir el contacto del progenitor no custodio con su(s) hijo(s), normalmente de forma psicológica, de manera directa o indirecta, debido al uso incorrecto de la ley o realizado por terceros, materializándose en algunas formas como:

  • Sustracción de “menores”: Las familias al sobrellevar los efectos de la migración y para poder subsistir económicamente, a veces, tienen que separarse y ejercer su relación con su(s) hijo(s) “a distancia”, pueden aprovechar para poder retener ilícitamente a los hijos.
  • Uso abusivo de figuras penales, por ser el ejercicio del mismo contrario al objeto de su creación: Al utilizar maliciosamente los delitos, para otorgarle una apariencia legal a una obstrucción de la relación paterno filial y consecuentemente impedir el contacto entre padres e hijos de manera definitiva, como por ejemplo las lesiones agravadas, privación de libertad, el delito de violencia intrafamiliar; abandono y desamparo de persona, incumplimiento de los deberes de asistencia económica, separación indebida de “menor” o incapaz, maltrato infantil, abuso de los medios de corrección -íntimamente relacionado con el deber de corrección y orientación-.
  • Suspensión o pérdida de autoridad parental: Operan como una consecuencia jurídica del cumplimiento no diligente de los deberes que traen aparejada la autoridad parental, con la diferencia que en el caso de la suspensión puede recuperarse nuevamente el ejercicio de la misma al desaparecer la condición que la motivó.
  • Interferencias por terceros: Al existir una relación de confianza o parentesco con los progenitores, se les confiere voluntariamente y de manera provisional el cuidado de los hijos, y se oponen al restablecimiento del cuidado mismo a los padres o a permitir las relaciones con uno de los padres no convivientes.
  • Ocultamiento de la filiación: Una forma particular de impedimento de contacto, que puede materializarse en la decisión unilateral de registrar al hijo con una sola filiación para impedir que el padre biológico pueda ostentar la titularidad de la autoridad parental.

Se puede afirmar que los progenitores son los principales obligados a propiciar y garantizar la efectividad de los derechos y deberes establecidos a favor de los padres e hijos, y con ello impulsarlos a mantener adecuadas relaciones paterno filiales, las cuales resultan ser necesarias para un pleno desarrollo integral de su personalidad, más allá de sus propios conflictos e intereses.

La judicialización de los procesos familiares generalmente involucran a los hijos y pueden generar una revictimización y por tanto una violación de derechos de las niñas, niños y adolescentes, en virtud de obstruirles el derecho a mantener relaciones personales con su madre y padre; por lo que en la búsqueda de una solución pacífica y menos conflictiva que las tradicionalmente utilizadas, se detallan:

a) Revinculación: Proceso de intervención que se lleva a cabo para resolver los conflictos que se suscitan dentro de las relaciones paterno filiales y que han sufrido un alejamiento o rompimiento temporal, con el objeto de restablecer la relación y que incluye un tratamiento psicoterapéutico familiar para los hijos y el padre.

b) Mediación familiar (resolución alterna de conflictos): Procedimiento totalmente voluntario, confidencial y no adversarial, en el cual un tercero neutral ayuda a las partes a negociar para llegar a un resultado mutuamente aceptable, no enfrentando un “ganador” y a un “perdedor”, porque todos ganan al tomarse una decisión ajustada a su dinámica y necesidades o valoraciones. En El Salvador, para su auxilio se puede acudir a la Oficina de Resolución Alterna de Conflictos del Órgano Judicial y el Centro de Mediación de la Procuraduría General de la República.

c) Planes de coparentalidad: Equiparados a un convenio de cuidado personal y que pueden estar incluidos en un convenio de divorcio; en este constan los compromisos que asume cada uno de los padres respecto al cuidado personal y educación de los hijos y conllevan la implicación de ambos padres en la vida del niño y le permiten un mayor disfrute de la presencia y los cuidados de ambos.

d) Custodia compartida: En la que “los progenitores se alternan y suceden en el cuidado de sus hijos ejerciendo los deberes y derechos que la ley les confiere en igualdad de condiciones” y puede ser establecida de manera simultánea, con permanencia de los hijos en la vivienda familiar o con traslados de los hijos a la vivienda de cada progenitor; relacionándose los hijos siempre de manera abierta con el progenitor no custodio.[vi]

e) Escuela de padres: Programa que constituye un espacio para el abordaje y reflexión de los conocimientos sobre los roles de cada uno de los integrantes de la familia, comunicación, disciplina y valores[vii], por medio de la cual se pretende mejorar el clima familiar enseñando a los padres a “ser padres” de una manera formal.

Más allá de concluir que las interferencias parentales constituyen una flagrante violación de los derechos de las niñas, niños y adolescentes, y también de los padres a quienes se les impide su contacto con sus hijos, es menester crear conciencia para responsabilizarse y hacer aportes desde donde las personas puedan involucrarse con el tema, ya sea en la práctica jurídica como operador de justicia, litigante, catedrático, o en la vida cotidiana como padre o como hijo afectado.

Es obligación de los progenitores, luego de surgir un conflicto, tomar conciencia de su compromiso como padres y del daño que pueden hacer a sus propios hijos por utilizarlos para satisfacer sus vendettas personales, para palear la no resolución de sus propios conflictos emocionales como pareja.

Y finalmente, constituye una obligación ética y moral por parte de los Abogados, en atención a la lucha por la justicia, al no aprovecharse de estrategias que solo revisten una apariencia de legalidad, pero que en realidad no la tienen, en la búsqueda de la forma adecuada de resolver los conflictos que pueden aparecer en los procesos familia

Referencias:

[i] Conjunto de facultades y deberes que la ley otorga e impone al padre y a la madre sobre sus hijos menores de edad, para que los protejan, eduquen, asistan y preparen para la vida, y además, para que los representen y administren sus bienes y confiere su ejercicio –por regla general– al padre y a la madre conjuntamente, o solamente a uno de ellos –como excepción–.

[ii] Art. 209 Código de Familia: Desacuerdo de los padres.

[iii] Sentencia pronunciada por la Cámara de Familia de la Sección del Centro, el día veintiocho de agosto del año dos mil siete. Referencia 82-A-2006.

[iv] Mila Arch Marín, “Interferencias parentales versus otras problemáticas: la importancia del diagnóstico diferencial” en “Separación y Divorcio: Interferencias parentales.” (Galicia, NINO-Centro de Impresión Dixital, 2010), 117.

[v] Alicia Husni y María Fernanda Rivas. “Familias en litigio. Perspectiva psicosocial”. (Buenos Aires: Editorial Lexis Nexis, 2008), 85-90.

[vi] Karen Lissette Echeverría Guevara. “Guarda y custodia compartida de los hijos. Aspectos generales y criterios para su adopción” en “Ventana Jurídica No. 12”. (San Salvador: Unidad de Comunicaciones y Relaciones Públicas, Consejo Nacional de la Judicatura, 2014), 192.

[vii] Ana Lilian Solórzano de Saldaña, Héctor Mauricio Pacheco Chávez y Daniel Hernández Rivera, “Rol del educador dentro del equipo multidisciplinario, en la estrategia de atención de escuela de padres y madres en los tribunales de familia” en “Estudios de Derecho de Familia. Doctrina y jurisprudencia salvadoreña”, (San Salvador, Sección de Publicaciones de la Corte Suprema de Justicia, 2004), 21.

*Sobre el autor: Abogado en el libre ejercicio, Notario, Maestro en Derecho Familiar, Especialista en Derecho Privado y Social.