El Sistema que mantiene viva la llama de la Integración Centroamericana.
El Sistema que mantiene viva la llama de la Integración Centroamericana.
El Sistema que mantiene viva la llama de la Integración Centroamericana.
El Sistema que mantiene viva la llama de la Integración Centroamericana.

La posibilidad de una efectiva integración va encaminada con la toma de compromisos entre los Estados que contribuyan al manejo y respuesta de diferentes problemas o retos comunes de los países centroamericanos, como por ejemplo, en los ámbitos de agricultura, seguridad alimentaria, control de fronteras, cambio climático, economía, etc. El crear estos acuerdos comunes de trabajo y de esfuerzo conjunto favorecería a los Estados parte, debido a la cercanía territorial, ya que todo ello requiere el tratamiento conjunto de muchos asuntos, como la posibilidad de unir la fuerza comercial centroamericana y que no sea vista más como pequeños países aislados, sino, como un bloque común de peso, consolidado y organizado.

Actualmente desde 1991 se mantiene el “Sistema de Integración Centroamericana”[1] que está conformado por los Estados de Guatemala, Costa Rica, El Salvador, Nicaragua, Panamá, Honduras, Belice y República Dominicana; además ésta posee como órganos del Sistema de Integración: La Reunión de Presidentes, El Consejo de Ministros, El Comité Ejecutivo y La Secretaria General. A la vez forman parte de dicho Sistema: La Reunión de Vicepresidentes, El Parlamento Centroamericano (PARLACEN), La Corte Centroamericana de Justicia y El Comité Consultivo. Todos ellos con el fin de procurar mantener viva la llama de la integración.

Lo que ahora vemos como el Sistema de Integración es el resultado de una historia común de conquista y surgimiento político de los Estados, que los llevaron a una diversidad de intentos de integracionista, tales como: el surgimiento de las “Provincias Unidas de Centroamérica” en 1824, la creación de la Confederación de Centroamérica el 27 de julio de 1847, en la cual solo participaron los Estados centrales; otra muestra importante se da en 1849 con Nicaragua, Honduras y El Salvador que convinieron formar una nueva confederación llamada Representación Nacional, que se limitaba a coordinar la política exterior y a unificar el cuerpo diplomático y consular. Otros ejemplos se pueden ver para el año de 1860 donde se realizaban pequeños rastros de unión entre los Estados, pero éstos se enfocaban únicamente en alianzas militares; a la vez en 1898 se crean los “Estados Unidos de Centroamérica” entre los países de Nicaragua, Honduras y El Salvador, que se vuelve otro intento fallido; y finalmente en 1921 se establece la República Federal de Centroamérica que colapsa a raíz de un golpe de Estado en Guatemala.[2]

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Todos estos fracasos reflejan como la integración centroamericana no logra mantenerse, debido a la falta de consolidación de un poder ejecutivo fuerte, al surgimiento de luchas de intereses particulares entre los Estados y al  deterioro de la estabilidad política de los mismos.[3]

A partir de ello, la búsqueda de la integración centroamericana se ha visto como algo del pasado y sus intentos de consolidación se ven relegados por luchas políticas de poder, en las cuales se dejan a un lado las ventajas de la integración  y se pone de manifiesto la falta de verdaderos acuerdos políticos para el beneficio  común.

Parte de los desafíos  de la integración es el recelo que aún mantiene los Estados centroamericanos que no han entendido aún las fortalezas de la región y los grandes retos globales que solo pueden ser enfrentados con una efectiva coordinación de la zona para el logro del desarrollo común.

A partir del Sistema de Integración Centroamericana pueden surgir políticas innovadoras y que contribuyan a solventar o apalear las dificultades en la región, pero poco o nada se puede lograr sin la voluntad de los Estados; ya que éstos son quienes le dan vida a la integración y que actualmente en eventos discursivos promulgan la unión, pero que en la efectividad de los acuerdos solo los dejan plasmados en papel. Esta idea es la base y lo que determina el avance o estancamiento de dicha alianza, pues los Estados se comprometen de manera voluntaria a las directrices del Sistema de Integración.

Mientras no se supere la falta de voluntad y la volatilidad política que permean en no fortalecer la integración centroamericana, aunado a la imposibilidad del Sistema de Integración de superar que sus líneas de trabajo común sean de estricto cumplimiento para los Estados parte, no se cumplirá el verdadero espíritu de una Integración Centroamericana.

Referencias:

[1] «Sistema de Integración Centroamericana», accedido 17 de agosto de 2016, http://www.sica.int/sica/sica_breve.aspx.

[2] Margarita Silva Hernández, “Centroamérica 1850-1950: Los debates fundamentales sobre la unión política regional”, «Centroamérica : casa común e integración regional», 2014. http://biblioteca.clacso.edu.ar/gsdl/collect/clacso/index/assoc/D9707.dir/CentroamericaCasaComun.pdf.

[3] Wlly Soto Acosta, “Del sueño unitario a la fragmentación: la República Federal de Centroamérica (1823-1824),  «Centroamérica : casa común e integración regional», (San José, Costa Rica, Lara Segura y Asociados, 2014). http://biblioteca.clacso.edu.ar/gsdl/collect/clacso/index/assoc/D9707.dir/CentroamericaCasaComun.pdf.

Si deseas citar este artículo, hazlo así:

SÁNCHEZ, ODALY. “EL SISTEMA QUE MANTIENE VIVA LA LLAMA DE LA INTEGRACIÓN CENTROAMERICANA”. Publicado en la Revista Jurídica Digital “Enfoque Jurídico” el 23 de agosto de 2016. http://www.enfoquejuridico.info/wp/archivos/5618