El plagio.
El plagio.

DETERIORO DEL EJERCICIO DE LAS FACULTADES INTELECTUALES Y PATRIMONIALES DE LOS AUTORES.

Para el mundo académico resulta de vital importancia el conocimiento de los “derechos de autor”, pues al materializar una obra intelectual, es indispensable buscar los mecanismos de resguardo y titularidad de lo que se ha creado. Pero, ¿Qué mecanismos existen para resguardar una creación académica, literaria o cultural? De esta pregunta y de lo que se entienda por autoría surge lo que se denomina “plagio”.

Antes de iniciar con la definición de plagio, primero se debe entender qué son los “derechos de autor”. Padilla Herrera señala que:

“En el derecho de autor existe un sujeto creador que se hace a unos derechos por virtud de cierto esfuerzo. Lo que crea es la obra; en algunas ocasiones ésta representa un alto valor social  y cultural, que se pone a disposición del público y requiere ser protegida para evitar su  apropiación/explotación/uso en contra de los intereses del titular de derechos patrimoniales. La obra, desde el derecho de autor, es un bien que contiene la forma de expresión de las ideas del autor, que puede ser un libro pero también una pintura o una película, entre otras”. [1]

A partir de lo antes expuesto, se evidencia la importancia de la protección de la obra creada y el tipo de daño que se ejerce al autor al incurrir en “plagio”. Pero ¿Qué es el plagio? Es el irrespeto a esos derechos de autor que se le imputan a una persona, organización, etc., respecto de una obra, es decir, la persona que realiza el plagio, usurpa la autoría de una creación y se apropia de ella de manera indebida. Cabe resaltar que la persona que realiza la acción de plagiar una obra incurre en tres conductas específicas: copia, se apropia y utiliza el trabajo intelectual como suyo, dañando los derechos morales y patrimoniales que le son concedidos al autor.[2]

Como ejemplo, se pueden observar las publicaciones en sitios web, blogs, etc., que se dedican a copiar la información de otros autores y los trasmiten como suyos, invalidando todo el trabajo previo del verdadero autor. En trabajos académicos como artículos, libros y monografías, es necesario el respaldo doctrinario que el investigador plasma en su escrito y que acredita sus afirmaciones o su investigación, pero dicha información que no es de su autoría debe ser respetada, citando la fuente exacta y según el manual de estilo especifico (Chicago, Vancouver, American Psychological Association, etc.) que utilice para la elaboración de su trabajo, determinando en su creación que es propiedad de otro autor y qué partes sí son propias.

Respecto a este tema, en la legislación salvadoreña se encuentra le Ley de Propiedad Intelectual[3], que determina los derechos de autor sobre dos facultades, una de orden abstracto, intelectual y moral; y por otra parte las de orden patrimonial. A partir de esta legislación secundaria, se lanza una protección que se enlaza con el Código Penal que determina, en los delitos relativos a la propiedad intelectual, la “violación a los derechos de autor”, dentro de los cuales en los artículos 226 y 227 contempla la reproducción, plagio o distribución en todo o en parte de una obra literaria o artística a través de cualquier medio, sin la autorización de los titulares del derecho de propiedad intelectual; dichos artículos finalizan con una sanción de prisión.[4]

A nivel internacional se encuentra también toda una serie de instrumentos y regulaciones para la protección de los derechos de autor; entre ellos se pueden mencionar, el Convenio de Berna para la Protección de Obras Literarias y Artísticas, Convención de Roma para la Protección de los Artistas, Intérpretes, Ejecutantes, Productores de Fonogramas y Organismos de Radiodifusión, la Convención Universal sobre Derecho de Autor, el Tratado de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual OMPI sobre Derecho de Autor (WCT), el Tratado de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual OMPI sobre Interpretación o Ejecución y Fonogramas (WPPT), etc.; todo ello en búsqueda de proteger los derechos intelectuales y patrimoniales de la creación de la mente humana.

En conclusión, el plagio es una actividad que deteriora el ejercicio de las facultades intelectuales y patrimoniales que todas las personas pueden ejercer, pues invisibiliza al autor, menoscaba el esfuerzo realizado por la mente creadora e imposibilita el reconocimiento de sus capacidades; por otra parte, impide poder percibir una ganancia económica fruto de su creatividad y esfuerzo. Para entender y evitar el plagio es indispensable conocer cuáles son los derechos inherentes a la autoría, pues en la medida que se tenga conocimiento de las facultades que se pueden ejercer sobre la misma, se debe pasar al resguardo y acreditación de una creación como propia.

Referencias:

[1] Julio César Padilla Herrera, «La función social del derecho de autor», A social function for the authors rights., n.o 14 (julio de 2015): 1-35, doi:10.15425/redecom.14.2015.08.

[2] Maria Alejandra Echavarría Arcila, «¿Qué es el plagio? Propuesta conceptual del plagio punible», What is plagiarism? Conceptual proposal of punishable plagiarism. 44, n.o 121 (julio de 2014): 699-720.

[3] Ley de Propiedad Intelectual (San Salvador: Asamblea Legislativa de El Salvador, 1993), http://www.transparenciafiscal.gob.sv/downloads/pdf/DC5111_30_Ley_de_Propiedad_Intelectual.pdf.

[4] Código Penal (San Salvador: Asamblea Legislativa, 1997).

Si deseas citar este artículo, hazlo así:

SÁNCHEZ, ODALY. “EL PLAGIO. DETERIORO DEL EJERCICIO DE LAS FACULTADES INTELECTUALES Y PATRIMONIALES DE LOS AUTORES”. Publicado en la Revista Jurídica Digital “Enfoque Jurídico” el 19 de julio de 2016. http://www.enfoquejuridico.info/wp/archivos/5369