Los Derechos Fundamentales. ¿Derechos esenciales o simples adornos de la Constitución?
Los Derechos Fundamentales. ¿Derechos esenciales o simples adornos de la Constitución?
Los Derechos Fundamentales. ¿Derechos esenciales o simples adornos de la Constitución?
Los Derechos Fundamentales. ¿Derechos esenciales o simples adornos de la Constitución?

Al escuchar el término “Derechos Fundamentales”, la mente lo asocia o asimila con algo esencial, necesario o principal. Esta idea no dista de la realidad, pues los Derechos Fundamentales son aquellos inherentes a la persona humana, que permiten el desarrollo de una vida digna. Siendo así, se constituyen como un cúmulo de protecciones que se determinan en la Constitución y que el Estado debe de respetar por su magnitud e importancia.

Habitualmente se utilizan los términos Derechos Fundamentales y Derechos Humanos para reflejar lo mismo y puede resultar complejo para el ciudadano su diferencia. Los Derechos humanos son ese conjunto de prerrogativas apoyadas en la dignidad humana, cuya realización efectiva resulta indispensable para el desarrollo integral de la persona.[1] En el ámbito constitucional, se adopta la expresión Derechos Fundamentales a esos Derechos Humanos que han sido recogidos y establecidos formalmente en la Constitución, y que determinan el actuar de los gobernantes y de la sociedad en general. Cabe aclarar que en las constituciones no se establecen todos los Derechos Humanos, ya que esto dependerá del poder constituyente que decide qué derechos enmarcar al interior de la Constitución y de futuras incorporaciones, es decir de nuevos reconocimientos de derechos.

La relevancia de los Derechos Fundamentales puede ser entendida a través de los siguientes cuestionamientos: ¿Por qué se debe respetar la vida?, ¿Por qué es necesario gozar del derecho a la salud?, ¿Por qué se debe respetar el derecho a la libertad de otros? Al responder estas preguntas, se puede comprender que los Derechos Fundamentales han sido consagrados en las constituciones para lograr en primer lugar, el bienestar de la persona como individuo y a nivel social,  mantener el orden y la mutua convivencia; por lo tanto, la mínima alteración de estos derechos genera inconformidad social.

En la mayoría de ordenamientos jurídicos se pueden encontrar como Derechos Fundamentales el derecho a la vida, la salud, educación, la libertad, medio ambiente, a la familia, al trabajo, vivienda, a la cultura, etc. Por lo general las constituciones establecen una parte dogmática, en la que se refleja ese conjunto de Derechos primordiales para la armonía social, que permite el equilibrio en las relaciones entre los ciudadanos, y, entre éstos y los que ostentan el poder. Por ejemplo en la Constitución de la República de El Salvador[2] se establece en el Título II “Los derechos y garantías fundamentales de la persona”, que contiene tres capítulos que reflejan: el primero, los derechos individuales y su régimen de excepción; el segundo, derechos sociales, familia, trabajo y seguridad social, educación, ciencia y cultura, salud pública y asistencia social; y por último los derechos y deberes políticos.

En la mayoría de constituciones se encuentran dos contenidos definidos: por un lado la organización del Estado y por otra los Derechos Fundamentales que determinan el funcionamiento de la organización planteada.[3] El valor del establecimiento formal de los Derechos Fundamentales también se puede observar en la “Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea”[4], que tiene como objetivo reforzar la protección de los mismos para lograr el mejor desarrollo de la comunidad, enunciando derechos, libertades y principios que deberán ser respetados. Este reconocimiento no se encuentra al interior de una Constitución, sino que es un acuerdo que refleja la relevancia y la búsqueda de protección de los Derechos Fundamentales al interior de la Unión Europea. 

Para reforzar todo lo expuesto sobre la importancia de estos derechos, la doctrina jurídica establece que: “… la expresión derechos fundamentales sirve para poner de manifiesto la naturaleza especial que dichos derechos poseen: su consideración como elemento básico y preeminente del ordenamiento, frente a la naturaleza ordinaria que los demás derechos subjetivos poseen”.[5] Es así que el conjunto de Derechos Fundamentales determinados en la Constitución no pueden ser un adorno al cuerpo de la misma, sino que deben tener aplicabilidad por la jerarquía que poseen. No en vano los movimientos sociales exigen la incorporación de derechos necesarios para el sostenimiento de la vida y la armonía social.

Otro aspecto que se debe resaltar es que los Derechos Fundamentales también funcionan como limitantes al poder del Estado y frente a los demás miembros de la sociedad, ya que se equiparan a barreras en contra del abuso de la autoridad y a la vez, protegen al ciudadano cuando éste se encuentra en un nivel de desventaja social ante un grupo de poder u otro individuo. Pero, los mismos Derechos Fundamentales establecidos en la Constitución, también tienen límites que se determinan en la misma o en leyes secundarias, siempre y cuando respeten la norma suprema. Así lo establece la jurisprudencia de la Sala de lo Constitucional, como el máximo verificador de la aplicación de la Constitución en El Salvador:

“Los derechos constitucionales, cuando no han sido regulados o limitados por la misma Constitución, lo pueden ser por disposiciones infra constitucionales, en las que se establecerán los alcances, manifestaciones y condiciones para su ejercicio, lo cual no es inconstitucional, como tampoco lo es –desde una interpretación de la Constitución basada en el principio de concordancia práctica– el establecimiento de ciertos impedimentos para su ejercicio, cuando está de por medio la garantía de otro u otros derechos constitucionales, aunque en estos casos, el establecimiento de dichos impedimentos ha de hacerse por leyes en sentido formal…”.[6]

Finalmente entender la importancia de los Derechos Fundamentales posibilita al ciudadano la capacidad de ejercitar y poner en práctica los mismos, es decir, lograr su eficacia, pues inútil sería establecer de manera formal los derechos en la Constitución, si éstos no pueden ser exigidos y respetados en la realidad.

Referencias:

[1] « ¿Qué son los derechos humanos? | Comisión Nacional de los Derechos Humanos – México», accedido 24 de mayo de 2016, http://www.cndh.org.mx/Que_son_Derechos_Humanos.

[2] Constitución de la República de El Salvador, Decreto Legislativo N°38 (El Salvador: Asamblea Legislativa, 1983), http://pdba.georgetown.edu/Constitutions/ElSal/constitucion.pdf.

[3] Luis López Guerra, Derecho constitucional (Valencia: Tirant lo Blanch, 1991).

[4] Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea (Niza: Parlamento Europeo, Consejo de la Unión Europea, Comisión Europea., 2000), http://www.europarl.europa.eu/charter/pdf/text_es.pdf.

[5] Luis López Guerra, Derecho constitucional.

[6] Sentencia de Inconstitucionalidad, Ref. 16.99 (El Salvador: Corte Suprema de Justicia, 2000), Considerando VI.1.A. http://www.tse.gob.sv/documentos/Jurisprudencia%20Constitucional%20Electoral/Inconstitucionalidades/Inconstitucionalidad%2016-99.pdf.

Si deseas citar este artículo, hazlo así:

SÁNCHEZ, ODALY. “LOS DERECHOS FUNDAMENTALES. ¿DERECHOS ESENCIALES O SIMPLES ADORNOS  DE LA CONSTITUCIÓN?”. Publicado en la Revista Jurídica Digital “Enfoque Jurídico” el 25 de mayo de 2016. http://www.enfoquejuridico.info/wp/archivos/5133