El derecho de participación de las niñas, niños y adolescentes
El derecho de participación de las niñas, niños y adolescentes

El derecho de Participación del Título IV, capítulo único de la Ley de Protección Integral de la Niñez y Adolescencia (LEPINA), incluye el derecho a opinar y ser oído (art. 94 LEPINA).

La participación es: “Capacidad real, efectiva del individuo o de un grupo de tomar decisiones sobre asuntos que directa o indirectamente afectan sus actividades en la sociedad y, específicamente dentro del ambiente en que se desenvuelve” (Allan Dale, 1999).

El derecho de participación de la niña, niño y adolescente
El derecho de participación de la niña, niño y adolescente

Tipos de participación de los niños, niñas y adolescentes:

Robert Hart, propone 8 niveles de participación de los niños, niñas y adolescentes (NNA), que divide según la tipología y el contenido, de la siguiente forma:

  1. Manipulación: Los niños y niñas no entienden el asunto ni lo que hacen en su participación.
  2. Decoración: únicamente se utiliza al niño y niña como figura y para el cumplimiento de una obligación, pero ellos no entienden su participación.
  3. Participación simbólica: hay participación, pero las opiniones de los NNA no son tomadas en cuenta.
  4. Participación asignada pero informada: la participación de los niños y niñas es planificada al margen de los mismo, pero si la comprenden y son consientes de las acciones que se les proponen.
  5. Participación consultada e informada: se solicita la opinión de los niños y niñas para la participación de un proyecto y sus ideas son tomadas en cuenta.
  6. Participación en proyectos iniciados por adultos pero las decisiones son compartidas por los niños: los niños y niñas participan en la toma de decisiones de proyectos iniciados por los adultos.
  7. Participación en proyectos iniciados y dirigidos por niños y niñas: en este caso son los adultos quienes participan como facilitadores en el proceso.
  8. Participación en proyectos iniciados por niños compartiendo decisiones con adultos: son los niños quienes involucran a los adultos en el proceso.

Esta clasificación visibiliza la participación de los NNA en la toma de decisiones hasta su interacción con personas adultas, resaltando una calidad de iguales, entendida a que  todos somos ciudadanos y participamos activamente en la sociedad.

Ver: El derecho del niño a ser escuchado y la obligación del juzgador de escucharlo

El artículo 12 de la Convención Sobre los Derechos del Niño (CDN), obliga a los Estados partes a generar legislación que permita la participación del niño, con su derecho de ser oído, y a introducir los mecanismos que den acceso a los NNA a ejercer ese derecho. Es por esta obligación que el Estado Salvadoreño debe:

“Garantizar que haya condiciones adecuadas para apoyar y estimular a los niños para que expreses sus opiniones, y asegurarse de que estas opiniones se tengan debidamente en cuenta mediante normas y dispositivos que estén firmemente cimentados en las leyes y códigos institucionales y sean evaluados periódicamente respecto de su eficacia”.

¿En qué áreas es obligación del Estado generar mecanismos para escuchar al niño? la obligación no se reduce a los procedimientos judiciales y administrativos, y es un error considerar que judicialmente su opinión se limitará a procesos de divorcio, cuidados personales, alimentos y adopciones. El niño debe ser escuchado en procesos penales (como niño infractor, niño víctima o  niño testigo). Pero la obligación del artículo 12 CDN es garantizar que se escuche a los niños en las instituciones públicas o privadas de bienestar social, tribunales, autoridades administrativas y órganos legislativos y que estas atiendan al interés superior del niño.

El Estado salvadoreño garantizará el derecho en diferentes ámbitos de la niñez, principalmente en la familia, siendo los progenitores quienes permitan que sus hijos expresen libremente sus opiniones y las tomen en cuenta (la comprensión, la promoción y el respeto de la evolución de las facultades del niño empiezan en la familia). En segundo lugar, la opinión de la niña, niño o adolescente sujeto a modalidades alternativas de acogimiento, ante aquellas Instituciones responsables de decisión sobre el cuidado y los hogares de guarda; además la opinión ante situaciones de salud, escuela y educación, recreación, deporte y cultura; en el lugar de trabajo, en situaciones de violencia y de la forma de prevención de esta, para finalizar en temas más especializados  como inmigración y asilo. (Observación General N° 12, El derecho del niño a ser escuchado).

Para ejecutar el derecho por parte de un juzgador, según la Observación General, no es un proceso singular y aislado sino que forma parte del proceso, del acceso a la justicia a que el niño tiene derecho. Este proceso de escuchar al niño, se recomienda que sea:

  1. Transparente e informativo, el niño debe contar con la información completa y accesible.
  2. Voluntarios, el niño puede decidir no emitir opinión alguna, por lo que no puede obligarse a que exprese su opinión.
  3. Respetuosa, la opinión es importante, bajo los parámetros de las buenas costumbres y el decoro.
  4. Pertinente, es decir, basada en circunstancias que influyan en sus vidas, tomando en cuenta los conocimientos, aptitudes y capacidades.
  5. Adaptado a los niños, por eso los ambientes y métodos de trabajo deben adaptarse a los niños. El Estado debe proporcionar los recursos apropiados.
  6. Influyentes y evitando la discriminación para los niños.
  7. Apoyados en la Información, los adultos necesitan preparación y conocimiento prácticos para facilitar esa participación.
  8. Seguros y atentos al riesgo, los adultos deben tomar medidas para que la expresión de la opinión no implique riesgos, siempre es necesaria una protección para la niña, niño o adolescente.
  9. Responsable, que un niño emita su opinión es un compromiso para quien la escucha, de darle el seguimiento y la evaluación adecuada.

Con todos estos datos, siempre surge la interrogante ¿cómo escuchar a la niña, niño o adolescente? la respuesta no puede ser uniforme, pero el juzgador necesita generar confianza, permitirle la apertura; ofrecerle algún elemento que estabilice la sensación de expectativa que nace del primer contacto, un dulce una galleta. Es de recordar que el niño está en un ambiente desconocido y ante un extraño sentado en un estrado. El juzgador debe estar atento a los ruegos, pedidos o súplicas de los niños, su actitud debe ser empática frente a la realidad de esa niña, niño o adolescente.

Utilizar un lenguaje claro, con palabras sencillas y sin uso de tecnicismos. La voz pacífica sin denotar alteraciones o enfado. Con especial atención a los gestos de NNA, ya que contiene información relevante, su mirada su lenguaje corporal, es una forma de expresarse. Pero lo más importante, considero que el juzgador necesita tener el tacto, para reconocer que no le es posible escuchar al niño, tenerle esa empatía y por lo tanto, utilizar otros medios como expresión gráfica, juegos, dibujos y de ser necesario solicitar a un especialista de la psicología que obtenga, medie y canalice la opinión del niño.

Ver: ¿Qué debo hacer como padre, si mi hijo escoge de regalo una muñeca y no un robot?

Esto obliga a la capacitación de todo aquel miembro del Órgano Judicial, que tenga contacto con una niña, niño y adolescente; pero sobre todo al entendimiento que ellos son ciudadanos que acceden a la justicia y emiten su opinión, un mecanismo para el ejercicio de su derecho de participación. La consecuencia jurídica de no cumplir la obligación de escuchar a un NNA, la señala el artículo 223 de la LEPINA, que invalida la actuación procesal, por la violación al derecho a opinar.

Bibliografia:

  • Gil Dominguez, Andres, y Fama, María Victoria, Herrera, Marisa. Ley de Protección Integral de niñas, niños y adolescentes. Derecho Constitucional de Familia. Buenos Aires: Ediar.
  • Suriel, Altagracia. DERECHO A LA PARTICIPACIÓN DE LOS NIÑOS, NIÑAS Y ADOLESCENTES: GUÍA PRÁCTICA PARA SU APLICACIÓN. Santo Domingo, UNICEF, 3era. Edición: 2006. Consultada el tres de febrero de 2016.

 

Si quieres citar este artículo, hazlo así:

ZELEDÓN, MARCELA. “EL DERECHO DE PARTICIPACIÓN DE LA NIÑA, NIÑO Y ADOLESCENTE” Publicado en la Revista Jurídica Digital “Enfoque Jurídico” el 26 de febrero de 2016. http://www.enfoquejuridico.info/wp/archivos/4668