Cliente vs Banco
Cliente vs Banco

Los actos jurídicos financieros demuestran un posicionamiento dispar en cuanto a los sujetos que participan del mismo. Soló imagínate el caso utópico que te encuentres en la esquina de un cuadrilátero, te anuncian como el boxeador llamado “particular” y en la otra esquina se encuentra el otro boxeador llamado “Banco”. Los aficionados gritan, están emocionados por ver la pelea, quieren ver cómo el todo poderoso Banco vuelve a hacer de las suyas. Los pronósticos de la pelea van a favor del Banco. Se escuchan comentarios como: ¡El Banco entrena en mejores condiciones que el particular, tiene recursos! o “vengo a ver la pelea por si acaso da una sorpresa el particular”.

¿Si tú fueras ese particular en el cuadrilátero, cómo te sentirías? Esa respuesta dependerá mucho de cómo hayas realizado la estrategia para enfrentar a ese oponente. Si bien es cierto, el banco ha tenido más posibilidades que tú (económica, habitualidad de los actos a disputar, etc.), debes saber utilizar las herramientas que ayuden a posicionarte a su nivel y así aspirar a llevarte la victoria.

La imagen anterior nos puede servir para aterrizar y efectivamente afirmar que en una relación jurídica Banco-Particular existe desequilibrio. ¿Por qué? Bueno, responderé mediante dos ejemplos: si vas al banco y deseas celebrar un contrato de depósito en cuenta de ahorro con éste, ¿puedes negociar la tasa de interés pasiva? No. Si te he puesto este ejemplo en calidad de acreedor, ¿qué podríamos esperar en calidad de deudor? Igual, pongamos un ejemplo: posees una tarjeta de crédito, y existen aspectos contractuales que te están afectando como el recargo por mora, o la tasa de interés nominal debido a que son altas, ¿puedes simplemente exigir una reestructuración de los términos convenidos? No. Con base en el artículo 8 de la Ley del Sistema de Tarjetas de Crédito podrás solicitarlo, pero el banco no necesariamente está en la obligación de aprobarlo.

Si nos fijamos, existen grandes limitaciones para los particulares en cuanto a la negociación contractual con los bancos. De hecho, estaremos sometidos a los contratos de adhesión y éstos, no brindan la posibilidad de negociar. Son contratos que han sido redactados por el Banco y tendrían que llevar la respectiva revisión de la Superintendencia del Sistema Financiero y de la Defensoría del Consumidor antes de conocimiento público. Ahora, y si dentro del contrato de adhesión considero que existe una cláusula abusiva o práctica abusiva por parte del Banco, ¿qué puedo hacer? ¿Qué herramienta puedo utilizar para posicionarme de mejor forma en un combate jurídico con el proveedor?

Desde el ámbito de Derecho Administrativo, tenemos la Ley de Protección al Consumidor que puede ampararnos en estos casos. El artículo 17 y 18 del cuerpo normativo mencionado contemplan prohibiciones de ingresar cláusulas o prácticas abusivas. Ya ha dejado buenos precedentes el Tribunal Sancionador de la Defensoría del Consumidor en algunos casos donde se ha sancionado algún banco por la vulneración del derecho a la propiedad de los consumidores. Si utilizamos otra estrategia de combate, podemos recurrir a una pretensión judicial que busque la extinción del acto jurídico reclamado mediante una demanda mercantil.

Sea cual sea el camino jurídico que deseas emprender para buscar la protección de un derecho bancario, debes meterte analizar sus fuentes (legislación, usos bancarios, instructivos o normativas etc.) para comprender el trasfondo económico que se vulnera. Esto puede garantizarte mayor efectividad al momento de buscar la tutela de un derecho tanto en la vía administrativa o vía judicial. Esto significa que no siempre el particular se mostrará desamparado en el ring; si se crea una óptima pretensión (estrategia), se traslada dentro del procedimiento adecuado y se defiende mediante fundamentación jurídica sostenible, seguramente podremos ver mejores resultados en las disputas jurídicas que se generan entre los bancos y los clientes.

Si quieres citar este artículo hazlo así:

ALAS, GUSTAVO “CLIENTE VS BANCO”, publicado en la Revista Jurídica Digital Enfoque Jurídico, el día 09 de febrero de 2016 en  http://www.enfoquejuridico.info/wp/archivos/4587