Deficiente trabajo de Medicina Legal
Deficiente trabajo de Medicina Legal

Luego de estudiar 17 expedientes judiciales de mujeres que han sido condenadas por el homicidio agravado de sus hijos recién nacidos, encuentro algunos puntos comunes en sus testimonios, en la mayoría de los casos, pero que no son valorados por los jueces por falta de credibilidad, a pesar de que estudios científicos en el área de la obstetricia les dan la razón a las mujeres.

Inicialmente las mujeres fueron enjuiciadas por el delito de aborto en un número significativos de casos; sin embargo, se les cambió la tipificación del delito de aborto por el de homicidio agravado y recibieron condenas de entre 25 y 40 años de prisión.

Un resumen de 17 expedientes, más los documentos médicos y forenses de los casos fueron compartidos con médicos de los Estados Unidos, expertos en medicina forense, obstetricia y ginecología. Estos expertos proporcionaron sus dictámenes periciales de forma escrita y son ellos en los que me baso para asegurar que existió deficiencia en el trabajo realizado por Medicina Legal y el personal de salud que atendió a estas mujeres.

Analicemos los puntos comunes en las declaraciones de las acusadas:

1º punto: Varias de las Acusadas sostienen que no sabían que estaban embarazadas; sin embargo  el tribunal llegó a la conclusión que las Acusadas estaban mintiendo.

La Dra. Christine Curry y Dra. Jodi Abbott, quienes analizaron la documentación citada; la primera con un doctorado en medicina y otro en filosofía, con una especialidad en Obstetricia y Ginecología en el Centro Médico de la Universidad de Boston, obstetra del hospital de Miami, y la segunda, con un doctorado en medicina, especialista en Obstetricia y Ginecología, licenciada en biología, y actual directora del Departamento de Medicina Materna-Fetal (Perinatología) de la Escuela de Medicina de la Universidad de Boston, donde ha estado durante diez años, con nombramientos especiales en el Centro Médico de la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard, ambas especialistas en obstetricia, con más de treinta y tres años de experiencia combinada, mencionan que “han encontrado, con regularidad, a mujeres que no se dieron cuenta que estaban embarazadas hasta que ya estaban en trabajo de parto o, incluso, hasta después del parto. Las mujeres con mayor riesgo de no darse cuenta que están embarazadas hasta el final del mismo son aquellas que presentan sangramientos vaginales intermitentes, cuando hay sobrepeso o cuando están en su primer embarazo.”

Según las profesionales, las mujeres con antecedentes de sangramiento menstrual irregular a menudo no reconocen que están embarazadas hasta el segundo o tercer trimestre, “las mujeres que viven en situación de pobreza son especialmente propensas a no darse cuenta por completo de un embarazo o a retrasarse en saber que están embarazadas, debido al contacto inconsistente y las pocas oportunidades de diagnóstico que ofrece su sistema de atención en salud.”

Según un estudio Alemán, uno de cada 475 embarazos en Berlín durante el periodo de un año fue reconocido por la madre hasta el final de la gestación, y se diagnosticó sólo cuando la mujer acudió al sistema de salud. Dos tercios de estas mujeres habían estado embarazadas anteriormente y sin embargo habían sido incapaces de detectar los síntomas del embarazo correctamente (Jens Wessel y Ulrich Buscher. 2002. “La Negación del Embarazo: Estudio de Base Poblacional.” Revista Medica Británica, Volumen 324. http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC65667/).

Las profesionales destacan que “el hecho de que una mujer no pueda darse cuenta de que está embarazada, la predispone a tener complicaciones durante el embarazo, debido a la causa subyacente del sangrado (probablemente, un desprendimiento de placenta) y a la falta de cuidados médicos necesarios en el período prenatal. Si una mujer no se da cuenta de que está embarazada porque todavía está experimentando sangrado vaginal con regularidad, ella y su embarazo están particularmente en riesgo: un sangrado en el segundo y tercer trimestre del embarazo es un signo universal de complicaciones graves.”

Entre las diecisiete mujeres, cinco afirmaron que no sabían que estaban embarazadas. La mayoría de ellas reportaron sangramiento vaginal con regularidad, que interpretaron como sangramiento menstrual, -durante el período de embarazo-, por lo que a la luz de lo comentado por las profesionales, significaba que desde el inicio de sus embarazos, ya estaban teniendo una complicación. Y según las doctoras “este sangrado vaginal las pone en riesgo de sufrir complicaciones durante el embarazo, específicamente muerte fetal y parto prematuro, incluso que no se hubieran dado cuenta de que estaban embarazadas.” Además mencionan que los factores que causan complicaciones en estos casos incluyen la pobreza, la juventud de las mujeres y la falta de acceso a la atención médica de rutina. La no identificación del embarazo por parte de una mujer no debe interpretarse como una intención de engañar, al contrario, debería de llevar al diagnóstico de la existencia de complicaciones en el embarazo que requieren un tratamiento médico para la madre, con evaluación física y mental”

2º punto: Al menos cuatro de las Acusadas sostienen que tenían un sangrado normal antes de dar a luz. Otras reportan complicaciones adicionales, como infecciones de la vejiga o una caída.
Condenas de 25 a 40 años
Condenas de 25 a 40 años

Según las Doctoras consultadas “es verosímil que una acusada haya reportado sangramiento vaginal durante los meses previos al parto; es probable que dicho sangramiento sea a consecuencia de anormalidades placentarias. Este sangramiento puede malinterpretarse como sangramiento menstrual y puede ocultar el diagnóstico de embarazo, al mismo tiempo que, este sangrado es una señal inequívoca que estamos frente a un embarazo con un riesgo muy elevado de terminar en un parto prematuro y/o muerte fetal.”

“Mientras que un  sangramiento leve es muy común durante el primer trimestre, el sangramiento durante el segundo o tercer trimestre del embarazo es un signo universal de complicaciones. Dicho sangramiento a finales del embarazo puede ser causado por estos tipos de complicaciones graves, tales como la placentación anormal debida a un desprendimiento de placenta; o a la localización anormal de la placenta (placenta previa, placenta de inserción baja) o a incompetencia cervical.”

La placenta es un órgano que está fijado en la pared interna del útero y que transfiere oxígeno y nutrientes entre la madre y el feto. “Una inserción anormal de la placenta puede ocasionar que los bebés nazcan muertos, espontáneamente; cuando la placenta se desprende durante el parto, antes de la expulsión del feto, el flujo sanguíneo se ve disminuido u obstruido totalmente; por lo tanto no hay flujo de oxígeno al feto”. Además, este sangramiento de la placenta es pérdida de sangre fetal, lo que contribuye a la muerte del feto. “El desprendimiento de placenta puede ocurrir sin que exista previamente ningún factor de riesgo o, por ejemplo, puede ocurrir después de un traumatismo abdominal o cuando la presión arterial se empieza a elevar, peligrosamente… Aproximadamente, una cuarta parte de todas las mujeres que tienen desprendimiento de placenta tendrá el cuadro clínico más grave, llamado “Tipo tres”, que es la separación súbita y completa de la placenta del útero, lo que conduce a la muerte fetal, a  choque hemorrágico materno.”

En un embarazo normal, el cuello del útero no se abre (no dilata) hasta que el feto está a término (al final del embarazo). En  un parto normal, el cuello del útero se abre debido a las contracciones del trabajo de parto, que son de fuerte intensidad y muy dolorosas. Durante un embarazo normal, es la fuerza de la cérvix la que mantiene al feto dentro del útero, previo al parto.”

“La incompetencia cervical es una enfermedad en la que el cuello del útero se abre (dilata) sin contracciones dolorosas. No es raro que en estos casos, las mujeres tengan su parto en inodoros o letrinas debido a su sensación de presión extrema, a la ausencia de dolor alguno y a la rápida expulsión del bebé con unas pocas contracciones.”

3º punto: Nacimiento Pre-término (prematuro)

En casi todos los 17 casos, existen discrepancias entre la edad gestacional según la paciente y la edad gestacional deducida por la autopsia o encontramos que los datos del informe de la autopsia utilizados para determinar la edad gestacional eran inconsistentes o incompletos. Por ejemplo, en algunos casos, la longitud del feto y el peso no tienen correlación o el peso es mucho menor que lo esperado para la edad gestacional obtenida de la evaluación realizada por el patólogo.

Varias de estas 17 mujeres relatan haber tenido partos precipitados (el nacimiento sucede intempestivamente, sin previas señales de advertencia). En la mayoría de casos, el personal médico que las trató documentó que estaban sufriendo de hemorragia.

Las historias sociales de las acusadas demuestran que vivían en situación de pobreza, que eran de un nivel socioeconómico bajo y que tenían bajos niveles de educación. Además, sin acceso rutinario a atención primaria en salud: no interactuaban con el sistema de atención de salud con suficiente frecuencia como para detectar sus embarazos.

En los expedientes, hay una falta evidente de información médica completa sobre el estado de salud de la madre. Frecuentemente, no están completos los signos vitales, o cuando se les proporciona, son anormales; a menudo con la presión arterial peligrosamente baja. Altura y peso están a menudo ausentes, lo que impide hacer estimaciones del estado nutricional materno o la salud en general. La pérdida de sangre se describe en gran medida simplemente como ‘hemorragia’ sin un intento de cuantificar la pérdida estimada de sangre.

En los expedientes clínicos se demuestra preocupación de los médicos tratantes, cuando se toman los signos vitales o se evalúa la cuantía de la anemia, y sin embargo, es sorprendente encontrar que estas preocupaciones médicas no fueron explicitadas en los informes de los médicos a los tribunales. Muchas de las mujeres tenían presión arterial peligrosamente baja, lo que puede estar asociado, según las expertas “con la disminución de la perfusión cerebral (capacidad del cerebro para obtener oxígeno) y generar un estado confusión agudo”.

En todos estos casos,  no se realizó un estudio histológico y patológico a la placenta que pudiese demostrar las complicaciones fetales y según las doctoras consultadas estos datos “son necesarios para poder diferenciar una infección de un desprendimiento de placenta, lo cual tiene graves repercusiones al discutir las posibilidades de supervivencia fetal.”

Por lo tanto considero que al no existir datos completos y adecuados, no se puede determinar con seguridad y fiabilidad el diagnóstico para dar una causa de enfermedad, complicaciones o la muerte

En todos los casos hay preguntas médicas sin respuesta, que dejan clara la posibilidad de la muerte fetal intrauterina o muerte debido a la prematuridad, la falta de atención médica profesional o enfermedad fetal como causas alternativas para la muerte de los bebés.

Tal como lo muestran las expertas muchas de las mujeres tenían explicaciones medicamente plausibles y posibles para los acontecimientos descritos antes, durante y después del nacimiento de sus bebés. Este contexto médico también plantea la clara posibilidad de que las complicaciones médicas maternas podrían haber explicado las muertes fetales. Sin embargo, en la realidad la Fiscalía fundamentó el dolo (intención homicida) de la madre por el simple hecho de no haber tenido control prenatal, y no se les creyó los argumentos antes citados.

Después de verificar los puntos comunes entre las versiones de las mujeres acusadas y ver estos hechos a la luz de las opiniones expertas de especialistas internacionales que actuaron de forma profesional, científica y neutral, puede concluirse que ni Medicina Legal, ni el personal de salud que atendió a las mujeres, realizaron los exámenes pertinentes para descartar o confirmar las versiones que ellas mismas proporcionaron de los hechos, no se verificó la salud de la madre, estas deficiencias minaron la credibilidad de los testimonios de las mujeres ante los jueces que les juzgaron y finalmente las condenaron a penas que van desde los 25 hasta los 40 años de prisión.

Por ello es necesario repensar el rol de Medicina Legal dentro de los procesos, intentar descifrar qué es lo que provoca las deficiencias en su trabajo, como por ejemplo, falta de presupuesto o de tecnificación, saturación de trabajo, inclusive, evaluar si en los casos particulares de los que hablamos, se actuó sin prejuicios, etcétera y una vez identificados estos motivos realizar los cambios pertinentes, pues los peritajes de esta institución resultan determinantes a la hora de poner en libertad o tras las rejas a una persona.