Integración regional
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Integración regional

En esta entrega concluiremos con el estudio de la integración regional, en cuanto un instrumento para asegurar la paz y la democracia en Centroamérica, analizaremos el papel del SICA, tanto en la crisis hondureña en 2009 y el conflicto limítrofe entre Nicaragua y Costa Rica, para realizar finalmente las conclusiones respectivas.

Crisis Hondureña en 2009.

 El 28 de junio de 2009 se produjo en Honduras el derrocamiento del Presidente democráticamente electo y la ruptura del orden democrático y constitucional. A las 5 de la mañana, efectivos del Ejército hondureño, actuando bajo instrucción del Jefe del Estado Mayor Conjunto y del Vice Ministro de Defensa, ingresaron a la residencia presidencial, privaron de libertad al Presidente José Manuel Zelaya Rosales y lo trasladaron en un avión militar a Costa Rica. (Comisión Interamericana de Derechos Humanos, 2009, pp.1)

Lo que inició como una controversia entre las élites hondureñas, y el ex Presidente Manuel Zelaya, por la realización de una consulta popular, decantó en la concreción de un Golpe de Estado que acabó con la larga trayectoria de gobiernos electos democráticamente en Honduras, y la concreción de una crisis social que puso a prueba la capacidad de respuesta del SICA.

En ese sentido, en el marco de la XXXIV Reunión Ordinaria del SICA, los Jefes de Estado y Gobierno emitieron una declaración sobre “las medidas políticas inmediatas a ser tomadas ante la situación en Honduras”, que contemplaba entre otros, la suspensión de préstamos y desembolsos a ese país, la suspensión de toda reunión con el “gobierno golpista”,  la petición de la reinstalación del presidente Zelaya, así como la expulsión de los representantes hondureños no nombrados por el Presidente Constitucional, ante las instancias regionales.

Al final, el Gobierno de facto logró sus objetivos, al impedir el retorno de Manuel Zelaya a la presidencia hondureña y sostenerse en el poder hasta entregar las riendas del Estado al gobierno del presidente Porfirio Lobo, quién fue electo en un proceso que no estuvo exento de polémica, pero que fue aceptado por la comunidad internacional en un aparente intento de dar vuelta a la página y cerrar este capítulo en la historia.

Al realizar un balance de la forma en que se desarrolló la crisis hondureña, es de considerar que el SICA se mostró como un actor irrelevante, constituyéndose como un simple espectador del desarrollo de los sucesos que iban desde iniciativas individuales, como la del Presidente costarricense Óscar Arias, hasta las iniciativas intentadas por la Organización de Estados Americanos (OEA), con sus propias contradicciones.

Análisis del conflicto limítrofe entre Nicaragua y Costa Rica

El Río San Juan, ha sido motivo recurrente para desavenencias entre Costa Rica y Nicaragua, debido a su importancia estratégica y más recientemente por el proyecto de la construcción de un canal interoceánico que ha anunciado el gobierno nicaragüense.

Si bien, se trata de un litigio que se remonta hasta la independencia de ambos países centroamericanos, ha sido recientemente en 2005 que Costa Rica recurrió a la Corte Internacional de Justicia, para dirimir el caso, no obstante, en 2011 el caso volvió a ser llevado ante el Tribunal en la Haya; instancia en la cual actualmente se encuentra en su etapa final.

Sobre esta situación Arévalo Garméndez (2011), recoge que la postura del Sistema de Integración, en palabras de su entonces Director Ejecutivo Edgar Chamorro Marín, es que “el SICA sigue este caso de cerca, debido que compromete a dos estados miembros del sistema que están enfrascados en una polémica; que afecta el proceso de integración regional, debido que esta clase de litigios tienden a ponerle trabas al trabajo institucional”.

En ese mismo sentido, sostiene que el SICA no se encuentra facultado para resolver esta situación, debido que el “Sistema no fue hecho para dirimir este tipo de asuntos.”

En ese punto, es una referencia casi obligada el revisar el hito que significó la resolución proveída por la Corte Centroamericana de Justicia en 1916, sobre la invalidez del Tratado Bryan Chamorro, con el que se pretendía la instalación de una base militar estadounidense en la parte nicaragüense del Golfo de Fonseca.

Conclusión

Resulta evidente que los desafíos que enfrenta el proceso de integración centroamericano sólo podrán ser resueltos en la medida que exista la plena convicción por parte de los socios regionales sobre la necesidad y la conveniencia de profundizar la integración; hoy más que nunca resulta ingenuo pensar en el abordaje de los diferentes problemas, sobre todo aquellos referidos a la pacificación y la seguridad ciudadana, a partir de visiones nacionalistas decimonónicas, cuando los problemas y retos con cada vez más frecuencia rebasan las fronteras nacionales.

Por una parte la democratización de la región es una tarea pendiente, y que aún está lejos de concluir, tal como el demuestra el caso de Honduras; por otra parte, aunque los países centroamericanos compartimos muchas más cosas que Europa al inicio de su proceso de integración, existen fricciones y diferencias entre los actores regionales, que han puesto en entredicho la institucionalidad y la vigencia del sistema de integración.

Por lo tanto, es responsabilidad de los actores regionales dar su voto de confianza y apoyar el fortalecimiento del sistema de integración, ya que al final los logros que se alcancen en el marco de la integración traerán muchos más y mejores beneficios a cada actor, que los que podrían conseguir por sí solos.

Y por parte del SICA, es preciso que trabaje en torno a conseguir la legitimidad necesaria de cara a la sociedad centroamericana para continuar sobre el sendero de la integración regional.

REFERENCIAS 

Si quieres citar este artículo, hazlo así:

López, Luis, “INTEGRACIÓN REGIONAL COMO MECANISMO PARA ASEGURAR LA PAZ Y LA DEMOCRACIA”. Publicado en la Revista Jurídica Digital “Enfoque Jurídico” el 4 de junio de 2015.