Sistema de Integración C. A.
Sistema de Integración C. A.

En la entrega anterior (puedes leerla aquí http://www.enfoquejuridico.info/wp/archivos/2477), se desarrolló un análisis preliminar de la situación actual en Centroamérica, así como también se introdujo la propuesta de Integración Económica, profundizando en el aspecto de “ciudadanización del proceso”  y se mencionaron los tres peldaños de la construcción de un sistema de inserción al mercado internacional, dichos peldaños serán abordados a continuación:

a) Fortalecimiento de los agentes económicos dentro del mercado nacional

Se sugiere en primer lugar, establecer como objetivos, por una parte la auto sostenibilidad alimentaria de la región, es decir que la producción de alimentos de los países miembros pueda ser capaz de satisfacer las demandas del mercado interno centroamericano; y por otra parte, la apuesta por la diversificación de las exportaciones, enfocándose especialmente al área de tecnología y energía renovable.

De manera que se recomienda fortalecer y focalizar las líneas de cooperación intrarregional en proyectos conjuntos con actores privados, en materia de investigación e innovación, así como facilitar líneas de financiamiento para emprendimientos en el ámbito de la tecnología, generación de energía renovable o para la tecnificación de las empresas actualmente existentes; lo que debería permitir el fortalecimiento y la diversificación de la actividad económica centroamericana.

b) Fomento de la competitividad de los agentes económicos en el mercado regional

En segundo lugar, de cara al sistema regional, se propone un camino en dos vías simultáneas, que eventualmente deberán unirse; la primera vía es el impulso de los acuerdos de unión aduanera, considerando la iniciativa que ha tomado Honduras y Guatemala en ese sentido, (Roquel 2015), y a la que Nicaragua se podría estar sumando en el corto plazo (Xinhua 2015). Y la segunda vía se trata de buscar la homogeneización de los instrumentos y mecanismos de inserción económica con los socios extra regionales.

En cuanto a la primera vía mencionada, es decir la unión aduanera, usualmente los autores consideran que esta es una medida que debe ubicarse al final de un proceso de integración económica, no obstante considero que es necesario asumir este desafío con pragmatismo, debido a que en este punto no sería posible revertir esta medida con tal de preparar un mejor camino para retomar esos acuerdos.

Por lo tanto es oportuno aprovechar la iniciativa de los socios antes citados, y tomarlos como punto de partida en el impulso que permita el avance gradual de esta medida entre los demás miembros del SICA, debido a que en el corto plazo permitiría un incremento en el flujo de bienes y mercancías, lo que podría hacer posible incrementos iniciales en el Producto Interno Bruto, de cada nación, lo que siendo bien gestionado podría fomentar la generación de empleo, pero tal como considera Santos (2015), para que la unión aduanera genere los efectos bonancibles que predica, se requiere que se generen las condiciones que permitan la creación del comercio regional que sea constante y sostenible.

En este punto resulta necesario considerar adoptar medidas tendientes a fomentar la competitividad y la capacidad de innovación en el productor centroamericano así como facilitar el movimiento de mano de obra calificada, a través del reconocimiento regional de títulos universitarios, acompañados por la estandarización de los requerimientos y exigencias académicas regionales; así como implementar adecuaciones a las legislaciones y trámites laborales de los países del SICA, de manera que estimulen el desplazamiento del recurso humano altamente calificado.

Simultáneamente debe procurar homogeneizar los instrumentos y mecanismos de integración económica, de manera que se pueda determinar que todas las negociaciones hacia países o comunidades de países extra regionales deberán realizarse como bloque, procurando tener en cuenta los intereses de todos los miembros del sistema de integración y en la manera de lo posible, procurar la renegociación o ampliación de los instrumentos actualmente vigentes.

Sin embargo, para ello es preciso que en el marco del Sistema de Integración Económica Centroamericana (SIECA), se delimiten los lineamientos generales que serán puestos en las diferentes mesas de negociación con los socios extra regionales, a efecto de llevar un mensaje único y coherente, donde se considere el interés regional.

c) Inserción centroamericana en el mercado mundial

En tercer lugar se debe comprender, como premisa, que un enfoque aislacionista o restringido al ámbito estrictamente regional no es realista, de tal forma que cualquier proceso de integración económica regional debe contemplar también la dimensión extra regional.

En consecuencia, el mecanismo de inserción en el mercado mundial debe plantearse en dos dimensiones: la primera dimensión de cara a bloques regionales o países de un tamaño y relevancia similar o menor a la centroamericana, como los países del Caribe, comprendidos de forma individual o a través de la Comunidad del Caribe (CARICOM), o para explorar oportunidades comerciales con los países de África. De tal forma que la negociación en bloque permitirá conseguir mejores condiciones comerciales en beneficio de los países miembros, y a la contraparte le significará el acceso a un mercado de más de 50 millones de personas en una favorable región geoestratégica.

Y la segunda dimensión, de cara a socios y bloques comerciales más grandes y relevantes que el centroamericano: es preciso efectuar un replanteamiento de las relaciones comerciales, pues como bloque, permitirá un mejor aprovechamiento de las oportunidades que significarán mercados más grandes y con mayor poder adquisitivo.

No obstante lo anterior, la factibilidad y sostenibilidad de este último peldaño dependerá de la correcta ejecución de los dos anteriores, debido que en la medida que los actores económicos regionales sean más competitivos podrán enfrentar de mejor forma la inserción al mercado mundial.

Gobernanza Política de la Región

Por otra parte, en cuanto a la gobernanza política de la región, considero que deberá adoptarse un modelo híbrido entre el intergubernamentalismo, y la supranacionalidad; en el sentido que actualmente, la región no está preparada para verse totalmente supeditada a organismos e instancias supranacionales que sean vinculantes en todos los aspectos de la política doméstica de cada uno de los socios.

Sin embargo, es necesario avanzar en el fortalecimiento de instancias supranacionales, debido a que el enfoque estrictamente intergubernamental cuenta con cierta dosis de inestabilidad, puesto que depende en gran medida de las coyunturas políticas locales, situación que a veces ha significado un impulso al proceso de integración, pero otras veces representan cambios o generan debilidades en el SICA, por ejemplo el retiro temporal Panamá del PARLACEN (Associated Press, 2012).

Es decir, instaurar un sistema híbrido, donde las decisiones políticas se tomen a partir del enfoque intergubernamental, pero dejar excluidos de su esfera los aspectos medulares del sistema de integración, relacionados a su carácter gradual, su existencia, así como aquellos aspectos referidos a la solución de diferencias entre los actores que conforman el sistema de integración.

En este sentido, se recomienda el impulso y fortalecimiento de las instituciones, de tal manera que las decisiones políticas y el camino a seguir dentro del sistema de integración, se realice a partir de la gestión intergubernamental; sin embargo deberá definirse con claridad el papel del PARLACEN, y concebirlo más bien en un rol de contraloría social en tanto que está conformado por representantes de las diferentes facciones políticas de cada uno de los países miembros, deberá también buscarse la incorporación de todos los ellos y dotar a ese ente de facultades que generen verdadera vinculación en las demás instancias del sistema.

Por otra parte, la Corte Centroamericana de Justicia, deberá conservar su actual rol en la resolución de conflictos entre los países miembros, sin embargo deberá ampliarse su competencia para permitirle funcionar como resolutor de litigios entre particulares, desde un enfoque estrictamente comercial, adoptando la figura de árbitro en controversias de carácter mercantil entre actores económicos regionales, o de éstos con socios comerciales externos, o con los Estados miembros del SICA; esto permitiría una solución más ágil de las controversias.

No obstante lo antes expuesto, es necesario que se garanticen los medios materiales y técnicos que les permitan ejercer adecuadamente su rol.

Conclusión 

Considero que si bien esta propuesta puede parecer ambiciosa, no lo es tanto si se consideran los beneficios potenciales de la integración, debido que la historia nos ha enseñado que en el mundo actual no es posible hacer frente, de manera aislada, a desafíos que superan con cada vez mayor facilidad las fronteras nacionales.

En definitiva, toda iniciativa integracionista debe abordar el aspecto económico, social y político; una economía sostenible que permita cierto grado de autosuficiencia, la diversificación de socios comerciales, como mecanismo de prevenir la vulnerabilidad ante las crisis económicas, y la gobernanza democrática, donde las decisiones políticas sobre el cómo hacer, se definan a partir del diálogo intergubernamental, mientras que la custodia del proceso mismo de la integración resida en los organismos regionales; con la novedad de un mayor activismo en la contraloría social de parte de la población centroamericana organizada dentro de los mismos espacios que el SICA deberá garantizar, permitirán el equilibrio necesario que garantice la irrevocabilidad de estos procesos.

Por lo tanto, y considerando que hasta el momento las sociedades centroamericanas han sido simples espectadores de los procesos integracionistas que han impulsado algunos políticos visionarios en determinados contextos; hoy en día no es posible ningún proceso sostenible de integración sin el empoderamiento y la identificación plena de las sociedades centroamericanas.

Para ello, es menester demostrar de manera palpable los innegables beneficios que la integración ofrece, facilitando la adopción del ideal integracionista como un proyecto de la sociedad centroamericana, más que como visión política de una coyuntura o algún personaje particular.

 

REFERENCIAS

Si quieres citar este artículo hazlo así:

López, Luis, “PROPUESTA DE INTEGRACIÓN ECONÓMICA PARA CENTROAMÉRICA. CONCLUSIÓN”. Publicado en la Revista Jurídica Digital “Enfoque Jurídico” el 06 de mayo de 2015.  http://www.enfoquejuridico.info/wp/archivos/2530