Sistema de Integración C. A.
Sistema de Integración C. A.

Análisis preliminar de la situación actual en Centroamérica

A diferencia del caso europeo, Centroamérica cuenta con la ventaja que presenta la uniformidad cultural y similar idiosincrasia entre las naciones que conforman la región, situación que debe ser aprovechada para sustentar cualquier proceso de integración; no obstante, en Europa donde existe un amplio consenso social y político sobre la conveniencia de la Integración, a partir del trauma generado por dos guerras mundiales situación que a criterio de Caldentey (2010) hizo posible el impulso original de la integración europea (389). En el caso centroamericano no existe claridad a nivel político sobre el propósito y la forma en que debe llevarse a cabo la integración; y a nivel social existe bastante escepticismo acerca del funcionamiento y la utilidad de la integración centroamericana debido a las debilidades institucionales propias de organismos regionales como el Parlamento Centroamericano (PARLACEN) y la Corte Centroamericana de Justicia (CCJ), pero sobre todo porque la población centroamericana ha asistido como espectador a los procesos integracionistas con una limitada o nula capacidad de incidencia.

En segundo lugar es preciso considerar que actualmente los países, miembros de la región, se encuentran insertados o tratan de incorporarse al mercado mundial, con diferentes grados de profundidad y a través de diferentes formas y con diversos socios; de manera que mientras países como Panamá cuentan con un fuerte sector financiero y comercial, valga decir que actualmente ese país cuenta con la mayor flota mercante del mundo, países como Nicaragua, Honduras y El Salvador participan a partir de la exportación de materias primas.

En ese sentido, Caldentey (2014, p. 14) sostiene “los países centroamericanos no se han liberado de los rasgos estructurales propios del tamaño pequeño de sus economías: importadores netos de recursos primarios (principalmente hidrocarburos) y fuertemente vinculados a la economía de los Estados Unidos”.

De ahí que existe cierta conciencia sobre la realidad que por sí solos los países centroamericanos no son capaces de “aplicar políticas económicas contra la crisis y aminorar su vulnerabilidad frente a los factores externos.” (Caldentey, op cit)

Por otra parte, es de considerar que cada país de la región tiene acuerdos comerciales bilaterales con diferentes bloques y países independientemente de las medidas de integración económica que puedan llevarse a cabo dentro del SICA. Situación que incluso se observa en los acuerdos suscritos como bloque, donde encontramos miembros de la región que actualmente están excluidos, como el caso del Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos de América, Centroamérica y República Dominicana (DR-CAFTA por sus siglas en inglés) del que están excluidos Belice y Panamá, así como el Acuerdo Comercial SGP y SGP plus con la Unión Europea, que sólo comprende a algunos socios regionales, de tal manera que a pesar de tener economías más o menos similares en peso, existe lo que podríamos llamar varias velocidades que generan asimetrías entre los países miembros.

En tercer lugar es de considerar que la región centroamericana cuenta en su historia con una gran riqueza de instrumentos jurídicos relacionados con la integración, actualmente en el SICA se encuentran reguladas mediante Tratados Internacionales, diversas dimensiones de la integración que abarcan aspectos económicos, sociales y políticos; sin embargo, es de acotar sobre el funcionamiento de la institucionalidad, debido que instancias fundamentales dentro del sistema de integración como el PARLACEN o la CCJ, presentan serias deficiencias en cuanto a su funcionamiento, poder de decisión y la vinculación que puede derivarse de sus actos, lo que les ha vuelto instancias irrelevantes en la cotidianeidad centroamericana.

Por otra parte, a pesar que se logran entrever lazos de cooperación intrarregional, éste se encuentra fuertemente supeditada a la cooperación extrarregional para garantizar su sostenibilidad en el tiempo, prueba de ello es la “Alianza por la Prosperidad” que será implementada en Guatemala, Honduras y El Salvador, denominado como “Triángulo Norte” y que será financiada casi en su totalidad con fondos del Gobierno de los Estados Unidos de América.

Por otra parte, en un segundo nivel, es preciso reconocer que existen estrategias comunes a los países de la región, que en algunos casos han sido financiados por fondos propios de los países socios, como por ejemplo la implementación “Estrategia Regional de Sostenibilidad” de la terapia antirretroviral (TAR), que fue acordada por el Consejo de Ministros de Salud de Centro América y República Dominicana que tal como señala el Programa Nacional de ITS/VIH/SIDA de El Salvador (2014), la implementación del TAR en Centroamérica ha tenido un desarrollo diferente en cada país, de manera que si bien la extensión de los servicios se han extendido, pero el avance no ha sido uniforme.

Propuesta de Integración

“Ciudadanización” del proceso

La integración centroamericana debe tener como propósito conseguir un Estado de Bienestar, o como se le llama desde la retórica gubernamental salvadoreña y nicaragüense “Buen vivir”, y que sea posible hacer de esto una realidad para todos los ciudadanos centroamericanos sin ningún tipo de discriminación.

Como premisa a cualquier propuesta, es de considerar que todo proceso de integración, o cualquier impulso sostenido a éste, necesita pasar forzosamente por la “ciudadanización” del proceso, tal como señalan Caldentey y Santos (2013), de manera que éste se legitime a partir de la participación ciudadana.

Para ello se requiere dotarlo de credibilidad ante la opinión pública centroamericana, de manera que a partir de ese punto el camino de la integración podrá ser planteado como un proyecto regional, que tenga la capacidad de trascender a la voluntad política; motivando a las sociedades a exigir a los candidatos a puestos públicos que contemplen el tema de la Integración centroamericana dentro de sus plataformas gubernamentales.

Por lo tanto, es fundamental que las sociedades centroamericanas puedan palpar beneficios directos que puedan asociar al proceso de integración regional. De tal forma que se deberán priorizar los aspectos económicos y de seguridad pública que, actualmente son los más sensibles dentro de los países que integran el SICA.

Integración Económica

En ese sentido, desde el aspecto económico se propone la construcción de un sistema de inserción al mercado internacional estructurado en tres peldaños: a) el fortalecimiento de los agentes económicos dentro del mercado nacional, b) el fomento de la competitividad de éstos en el mercado regional, y finalmente c) la inserción centroamericana en el mercado mundial, pudiendo tener éste último peldaño una doble dimensión, una respecto de bloques o países similares o más pequeños que la región centroamericana y la otra de cara a bloques o socios con mayor peso.

 En la próxima entrega estaremos abordando en profundidad los tres aspectos anteriores… ¡espérala!

Referencias: 

 

Si quieres citar este artículo hazlo así:

López, Luis, “PROPUESTA DE INTEGRACIÓN ECONÓMICA PARA CENTROAMÉRICA”. Publicado en la Revista Jurídica Digital “Enfoque Jurídico” el 29 de abril de 2015. http://www.enfoquejuridico.info/wp/archivos/2477