Lenguaje Iinclusivo
Lenguaje Iinclusivo

El concepto tradicional de lenguaje, es un sistema de comunicación estructurado que permite al “hombre”[1] expresar sus experiencias y comunicarlas por medio de símbolos, señales y sonidos, entendibles a otro ser humano. El lenguaje es el recurso principal de comunicación de las personas, sea por medio oral, escrito o gestual.

La importancia del lenguaje, desempeña un rol determinante en la socialización, pues con las palabras expresamos lo que pensamos, sentimos, las ideas, conocimientos, valores y creencias. Forma las identidades de los miembros de la sociedad, pues determina hasta la cultura de un pueblo. Sirve para comunicar realidades, pero también para, reforzar actitudes de discriminación o de estereotipos, que con el paso del tiempo se vuelven costumbres sociales, aceptadas y que pueden afectar a los grupos considerados vulnerables (mujeres, niñez y personas con discapacidad).

Es por eso, que desde un enfoque de género, el lenguaje juega un papel importante, pues con él se puede generar cambios en la forma de hablar, de escribir y en las mismas representaciones gráficas sobre hombres y mujeres; niños y niñas, y como cambian las concepciones acerca de ellos; por medio del lenguaje se buscan prácticas de comunicación que no sean discriminatorios y más bien promuevan cambios hacia enfoques igualitarios.

En varias ocasiones, se escucha que existe en el lenguaje, y en el uso de imágenes, “actitudes sexistas”, estas son las que se sostienen en creencias y estereotipos tradicionales sobre los distintos roles de género. Aunque el concepto se utiliza, para referirse a la discriminación de las mujeres, debemos recordar que las niñas y las adolescentes son parte de éste grupo.

Para combatir lo anterior, el lenguaje incluyente, hace referencia a toda expresión verbal o escrita que utiliza preferentemente vocabulario neutro, o bien, hace evidente el masculino y el femenino. También evita generalizaciones del masculino para situaciones o actividades donde aparecen mujeres y hombres.

Pero, ¿por qué evitar que se promuevan la reproducción de estereotipos de género? En primer lugar, los estereotipos de género son “el conjunto de ideas preconcebidas que utilizamos para analizar e interactuar con otros hombres y mujeres“. Estos son aprendidos por la socialización y transmitidos directamente por el lenguaje, de ahí la importancia de expresarnos con un lenguaje inclusivo.

El uso de este lenguaje, es una apuesta al cambio de concepciones, actitudes y prácticas lingüísticas, aunque no debe entenderse, que el lenguaje inclusivo consiste en agregarles “OS/AS” a las palabras; si no en utilizar términos y conceptos neutros que incluyan y visibilicen a todos los grupos dentro de la sociedad.

Algunas, pequeñas prácticas que pueden ser utilizadas son:

  1. Utilizar el femenino cuando de niñas y mujeres se trata.

Existen formas femeninas en los sustantivos, que son reconocidos. No quita mucho tiempo hacer la diferencia en nombrar correctamente las cosas.

Ejemplo:   Niño – niña        usuario –  usuaria

  1. Uso de nombres colectivos, que hacen referencia tanto a las mujeres como a los hombres, incluyen ambos géneros.

Ejemplos:

Los alumnos  “debe utilizar”  El alumnado.

Los funcionarios “debe utilizar”  El funcionariado.

Los niños “preferente utilizar” La Infancia o la niñez.

  1. Abandonar el uso del término “hombre”, ya que siempre fue utilizado como universal. Esta práctica invisibiliza la presencia de la infancia y de la mujer; lo adecuado para referirse a ambos géneros, es usar términos como “personas”, “ser humano”, “la humanidad” o “la especie humana”.
  2. Evitar el uso de adverbios con marca de género, en ocasiones, cuando los sustantivos son neutros, se puede omitir el artículo.

Ejemplo:

“Pocos estudiantes” utilizar “la minoría de estudiantes”.

  1. Evitar el uso del signo @, ya que no es lingüístico y además es impronunciable.

Si bien estas no son todas las prácticas, pero el uso de éstas cumplen con la función de visibilizar lo que por siglos fue invisible, es decir mujeres, niños, niñas, adolescentes, y las personas con discapacidad; quienes se entendían agregadas de forma general. Nuestra lengua es basta y tiene muchas posibilidades de expresión, por lo que sí es posible  construir relaciones de género equitativas y justas entre toda la ciudadanía.-

Si quieres citar este artículo hazlo así:

ZELEDÓN, MARCELA. “EL USO DEL LENGUAJE INCLUSIVO. ¿NECESIDAD SOCIAL?” Publicado en la Revista Jurídica Digital “Enfoque Jurídico” el 15 de abril de 2015. http://www.enfoquejuridico.info/wp/archivos/2384